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Etapa 26 Montamarta - Granja de Moreruela


VÍA DE LA PLATA

El Camino de hoy nos lleva hasta orillas del embalse de Ricobayo. Junto al río Esla y sobre un escarpe se encuentra un monumento nacional, se trata de Castrotorafe, una fortaleza del s. XIIl en tierras fronterizas entre los reinos de Galicia, Castilla y Portugal. Un enclave estratégico del Medievo que en la actualidad se encuentra despoblado y en ruinas.
Uno de los puntos de gran trascendencia en el Camino de Santiago ya que Castrotorafe se convirtió en capital de la Orden de Santiago (fundada en 1160 por unos caballeros leoneses, reinando Fernando II, para defender a los peregrinos que acudían a visitar y rendir culto al apóstol Santiago), convirtiéndose en capital de dicha Orden.

En la etapa de hoy transitamos por pueblos como Fontanillas de Castro y Riego del Camino, llegando a su fin en Granja de Moreruela. A las afueras y a pocos kilómetros de este pueblo nos encontramos con el Monasterio medieval de Santa María de Moreruela, el cual perteneció a la orden cisterciense de Cluny (Francia).

En Granja de Moreruela se encuentra dos opciones para continuar Camino a Santiago de Compostela, la primera es continuar hacia el norte por la ruta de la Plata hacia Astorga enlazando con el Camino Francés, la segunda opción se dirige al noroeste, continuando por el Camino Sanabrés que llega a Santiago de Compostela vía Orense.


Durante el día de ayer se planteó una opción para la etapa de hoy, se pensó en atajar hasta Tabara y no llegar a Granja de Moreruela, ganando así un día al Camino. La idea planteada significaba una jornada completa por el asfalto, primero por la N-630 continuando por N-631 para llegar hasta Tabara.

Hacer toda una jornada por asfalto no me entusiasmaba demasiado, pero sobre todo pienso que al Camino se ha de venir sin prisas, no tiene sentido atajar caminos, ¿para qué? Pienso que cada etapa ha de ser vivida, cada metro del Camino es diferente y único. El Camino es como la vida misma, tiene cosas buenas y no tan buenas, para valorar la hermosura de algunas etapas se ha de pasar por otras que no lo son tanto. Intentar atajar hoy, ahorrando una etapa en el Camino no tiene sentido para mi, y menos aún en una etapa como la de hoy. En esta etapa nos esperan dos joyas, las ruinas de Castrotorafe y el Monasterio de Santa María de Moreruela, dos joyas en ruinas, olvidadas y cubiertas por la maleza, que cruel es el destino, donde antaño lucia la belleza y el esplendor, hoy es pasto del olvido. ¿Porqué perdernos estas dos joyas únicas?.

***

Salgo del albergue en solitario caminando por la N-630 hasta el puente del embalse, normalmente el camino sale desde el pueblo hacia la ermita pero el nivel de las aguas no lo permitía,  así que tuve que cruzarlo por el puente de la N-630.

La abandono por un camino que sale a la izquierda, me encentro con la ermita, la dejo a la izquierda subiendo unos cientos de metros por un corto pero fuerte repecho.
Continuo por una zona de chalet, el camino continua sin ningún desvio hasta que aparecen unas flechas que me indican girar a la derecha y desciendo por otro camino que me lleva de nuevo a la N-630.


Llego a un punto donde se puede continuar por la N-630 que enlaza en la izquierda con la N-631 que nos lleva directamente a Tabara, este es el recorrido que harán mis compañeras Laura, Raquel, Annette y Jürgen. Yo sin embaro decido continuar por el recorrido oficial hacia Granja de Moreruela cruzando la N-630 con infinitas precauciones, y avanzo por un camino que sale a la derecha de la N-630.

Continuo unos cientos de metros y vuelvo a atravesar la N-630 tomando un camino que lleva hasta una loma en que se aprecia el embalse de Ricobayo, las indicaciones llevan hasta la orilla del embalse, continuo fielmente las indicaciones de las flechas, estas eran débiles y no muy bien marcadas, pero no las perdí de vista. Según avanzo, al fondo a la izquierda veo el puente de la N-630 que salva las aguas del embalse.





Caminamos por la carretera hacia el puente, una vez cruzado hay que tomar un camino marcado que nace a la izquierda. Llego hasta una casa la que dejamos a la izquierda, una indicación nos hace bajar hasta el embalse para subir después hasta las ruinas de Castrotorafe.




Castrotarafe fue una importante ciudad del siglo XI que custodiaba el puente sobre el río Esla y que fue abandonada definitivamente en el XVIII. Algunos historiadores han situado aquí una mansio de la calzada romana conocida como Vico Aquario. Se conservan sus lienzos de muralla, construidos con mampostera pizarrosa y mortero, lo que apunta la solidez defensiva de lo que fue una fortaleza en tierras fronterizas.
Su puente, en ruinas desde que se derrumbó, en el siglo XVI, solo conserva parcialmente sus pilares.
La iglesia subsiste como ermita hasta el siglo XIX (quedan los restos de su retablo mayor), siendo saqueada por las tropas napoleónicas.
Esta villa fortificada fue declarada bien de Interés cultural el 3 de junio de 1931.

Toda la villa, que ocupaba una extensión de 4.709 m², se hallaba protegida por una muralla de piedra. Ésta tenía un perímetro de más de un kilómetro y se extendía de manera irregular contando con el castillo en su esquina noroeste.
En sus muros se abrían dos puertas, una para acceder a la villa y otra para acceder al puente. En cuanto al recinto interior, su planta es parecida a la del exterior, con dos torres en el lienzo sur, obra en sillarejo, más cuidada que el resto de los muros. El espacio interior está completamente arruinado.

Los orígenes de la población quizás se encuentren en la mansio romana de Vico Aquario, situada en la Vía de la Plata. Sin embargo, Castrotorafe no aparece mencionada hasta 1129.
Con la independencia de Portugal en 1139, su importancia como emplazamiento estratégico aumentó, y es posible que la población apoyase a los separatistas lusos por lo que el monarca manda derruir sus murallas.
A principios del siglo XIII su puente tendría importancia, pues doña Urraca, viuda del rey Fernando II, le es concedido el derecho de portazgo (se cobraba dinero por todos los productos que pasaban por el puente).
Tiempo más tarde aparece en manos de la Orden de Santiago (fundada en 1160 por unos caballeros leoneses, reinando Fernando II, para defender a los peregrinos que acudían a visitar y rendir culto al apóstol Santiago), convirtiéndose en capital de dicha Orden.
En 1351, hasta allí se dirige el rey Pedro I de Castilla para que le sea entregado Juan de Alburquerque, el cual, al perder el favor real se había refugiado en esta villa, para después huir a Portugal. Pedro I cede su posesión a Men Rodríguez de Sanabria. Enrique II de Castilla hará arrasar el castillo como represalia al apoyo que aquel había prestado a su hermano Pedro en la guerra civil que hubo en Castilla para hacerse con el trono.

Ya en el siglo XV, en la guerra de sucesión a la Corona de Castilla entre el bando castellano-portugués, que apoyaba a Juana la Beltraneja como reina, y el bando castellano-aragonés, que apoyaba a su sobrina, la futura Isabel la Católica, el ejército portugués llegará a apoderarse de la villa, aunque no del castillo, cuyo cerco levantará ante la presencia de Fernando el Católico en la ciudad de Zamora.
Tras la guerra, pasa de nuevo a depender de la Orden de Santiago.
A partir de ese momento y debido en gran medida a una serie de pestes que asolan la comarca desde el siglo XVI, entra en un capituló de silencio, hasta el siglo XVIII, en el que comienza el proceso de despoblamiento de la villa, llegando hasta el estado de ruina y abandono que se halla actualmente, aunque puntualmente se utilice para romerías, algún festival de folk y representaciones teatrales.




El camino no entra en el recinto pero esta ciudad medieval merece al menos una visita. Dejamos las ruinas de la fortaleza a la izquierda, algunos mastines me ladraron al acercarme a un rebaño de ovejas que descansaban tapándose las cabezas para evitar el sol, pero sin mayor problema continuamos durante 1 Kilómetro el camino marcado por las flechas, hasta encontrar nuevamente la N-630 a la altura de una estación de servicio, que anuncia la entrada en el pueblo medieval de Fontanillas de Castro.

Este pueblo conserva algunas casas significativas por su construcción, pero sobre todo, destaca la humilde iglesia de la Inmaculada Concepción.



La señalización obliga a entrar en el pueblo y cruzarlo y tras las últimas casas hay que prestar atención y girar por la pista de la derecha que en tres kilómetros nos lleva hasta Riego del Camino.


En este pequeño pueblo decidí hacer una pequeña parada para descansar un poco, el pueblo tiene albergue, lo regenta una señora muy amable de nombre Dorita. Entré en el bar Pepe, gente muy amable y simpatía, servicial, y con alegría de ayudar. Es una pena porque es lugar poco frecuentado y que deberíamos tener en cuenta los peregrinos, aunque sólo sea por ver la satisfacción de estas gentes y la ilusión que tienen por el servicio a los demás y a su pueblo.

Tras un buen rato hablando con algunos de sus habitantes nos hechamos de nuevo la mochila en los hombros y nos despedimos de esta buena gente, tomamos la calle Valderrey, pronto nos encontramos con un poste con una flecha, nos indica girar a la izquierda. Mientras que se alcanzan las últimas casas del pueblo, tomamos a la derecha una pista paralela a la N-630, dejamos a la izquierda un palomero cilíndrico y continuamos recto durante 1 hora y media por una pista llana y sin árboles, hasta llegar al cruce con la nacional N-630, continuamos y pronto cruzaremos la carretera que conduce al Monasterio Santa María de Moreruela, (a unos 4 kilómetros) continuamos y entramos en Granja de Moreruela.


Tras un giro a la derecha por la calle José Rodríguez Joaquín llegamos a la carretera, nuestra compañera infatigable, la N-630. El albergue está situado al otro lado, en el edificio del bar y junto al Centro de Interpretación del Císter.


En el albergue ya se encontraban los peregrinos polacos Andreas, su señora y el padre Robert,. Como yo, también habían decidido este camino. También conocí a Ángel, un nuevo peregrino, este del Valle del Jerte.
Ya en las calles de Granja me encontré con Alfonso y Candela que esperaban el autobús, para ellos los días del Camino se habían acabado, con el bus se dirigían a Benavente para así volver a Madrid, su ciudad de origen. Estuve un rato con ellos hasta que llegó el momento de la despedida, una pena ya que son una pareja muy agradable.

Con Angel me dirigí para comer juntos en el restaurante situado junto al albergue de peregrinos, en el me encontré con me encontré con Alfonso y Candela, para ellos esta era la última etapa del Camino ya que en unas horas cogerán un bus que les llevará hasta Benavente, desde allí otro hasta Madrid su ciudad de origen. Juntos tomamos una cerveza y con sus mochilas a cuesta los vi salir, hasta pronto amigos, que la vida os sea generosa.

Una vez comido se nos acercó un entrañable señor, parecía un hombre sencillo de la tierra, pero con el Don Divino de la pluma, se trataba del antiguo maestro de la escuela. Se sentó junto a nosotros contandonos muchas cosas hermosas del pueblo y de sus gentes, la triste historia de la emigración obligada de muchos de sus vecinos a otras tierras en busca de un futuro mejor, un cancer que ha dejado a muchos pueblo practicamente abandonados. También amablemente nos recitó algunas de sus hermosas poesia. Al rato se retiró para volver mas tarde acompañabo su señora, también gentil y de gesto muy amable. Ella disfrutaba cuando su amado marido nos leía algunos de sus escritos llenos de hermosa prosa. Eran personas amables de trato, de gestos entrañables y de infinita bondad. Nos mostraron ilusionados un recorte de prensa, donde impresa estaba la foto de su nieta, que fue nombrada Miss Alemania. Orgullosos nos contaban la historia de su hijo que emigró como muchos otros españoles hacia Alemania. Una larga distancia les separaban. Para ellos la alegría volvía a sus vidas una vez al año, cuando les visitaban en vacaciones de verano.

Me causa gran tristeza pensar en historias como esta, tantos pueblos desmembrados, tantas vidas separadas, hijos que dejaron a sus padres, padres que dejaron a sus hijos, forzados a la emigración, forzados a abandonar todo lo querido, lagrimas sin pañuelo.

Granja de Moreruela apenas cuenta con 300 habitantes, ejemplo de uno de los muchos pueblos que vieron como muchos de sus vecinos marchaban para no volver.

Granja de Moreruela es un lugar de obligado detenimiento en la Vía de la Plata.
Su iglesia es la de San Juan Bautista, de mediados del S. XIX, construida con piedra de sillería procedente del Monasterio. Algunas de las imágenes que se encuentran en su interior también proceden del Monasterio.


Desde Granja de Moreruela tenemos dos alternativas para continuar el camino: hacia el norte por la Vía de la Plata, en dirección a Astorga, enlazando con el Camino Francés, o bien desviarnos al oeste hacia Tábara para seguir el Camino Sanabrés que nos llevará a Santiago por Ourense.


La historia de Granja de Moreruela aparece ligada íntimamente a la creación del Monasterio de Santa María de Moreruela durante la Edad Media, el cual perteneció a la orden cisterciense de Cluny (Francia). Este pueblo se formó, tal y como señala el topónimo, como lugar de abastecimiento o granja.

El antiguo monasterio cisterciense de Santa María de Moreruela, se encuentra a unos 4 km. del pueblo. El monasterio es uno de las primeras fundaciones cistercienses en España. Fue refundado en el siglo XII, tomando como punto de partida uno de los conventos creados en la época de Alfonso III.


La iglesia del monasterio fue construida en la segunda mitad del siglo XII, siguiendo como modelo a Cluny, y su cabecera es uno de los escasos restos que se conservan de la fundación cisterciense.

El monasterio se encuentra en ruinas, pero está siendo recuperado y una de las partes mejor conservadas del monasterio se ha utilizado para crear un centro de recepción de visitantes, donde hay una maqueta de cómo era antiguamente este monasterio cisterciense, y a través de paneles explicativos se explica un poco su arquitectura e historia. Las recientes obras de restauración permiten contemplar también algunas salas del monasterio como la llamada de los Monjes o la Sala Capitular.



Cuenta una leyenda que existe un pasadizo secreto que une el monasterio de Moreruela con la casa antigua del Císter y de allí se dirige hasta el núcleo de Benavente. Todavía sigue siendo un misterio.

El Monasterio es uno de esos lugares que transmiten una gran energía, una gran paz, un lugar propicio para la meditación. La meditación es exigente, una disciplina. No es suficiente solo leer libros o tomar cursos. Tienes que practicarla, este es uno de esos lugares donde meditar se hace casi obligado en esta ruta.