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11 jun. 2011

Etapa 35-09 Vilar de Barrio - Ourense


ETAPA 9. CAMINO SANABRÉS

El día comienza con un cielo cubierto de nubes amenazando lluvia, y los gallos cantando a la primera claridad de la mañana. Pasamos por delante de la iglesia de San Pedro de Fiz, la dejamos a la derecha continuando por carretera. Poco después de dejar atrás las últimas casas encontramos una bifurcación, en la que seguimos las indicaciones hacia Bóveda. Continuamos de frente sin desviarnos hasta llegar a Bóveda que se sitúa a 2,5 km de Vilar do Barrio.





Entramos a la altura del cementerio, dejando a la izquierda un bar. Dejamos la carretera a la izquierda adentrándonos por las calles del pueblo, este lugar podemos apreciar algunos hórreos. Atrás quedaron las aldeas de montaña, ahora nos encontramos con pueblos más habitados, de arquitectura menos tosca, y entregados a las tareas agrícolas.
Poco después, retornamos la carretera y algo más de medio kilómetro llegamos a Vilar de Gomareites.

Otra parroquia de Vilar de Barrio. Entramos en la población desviándonos a la izquierda en una curva de la carretera, las edificaciones denotan ya la relativa cercanía de la capital. En este lugar encontramos muchos hórreos, un hermoso espectáculo para todo aquél que visite este lugar. Poco después salimos del pueblo dejando un hórreo a la izquierda.







A continuación, tomamos un camino asfaltado a la derecha, para antes de entrar en San Miguel nos desviamos esta vez a la izquierda por una pista rectilínea de unos tres kilómetros, trazada sobre la laguna desecada de Antela.

La laguna de Antela es una laguna desecada en la década de 1950, que estaba situada en la comarca de La Limia, en el centro de la provincia Orense.
La laguna de Antela, uno de los humedales de mayor extensión de la península Ibérica, se situaba a 615 metros de altitud, con 7 kilómetros de largo y 6 kilómetros de ancho, aunque dependiendo de la época del año, estas dimensiones variaban, así como su profundidad. Tenía de profundidad medía 0,60 metros y en algunas pozas llegaba incluso a los 3 metros.
A lo largo del Terciario, producto de unas condiciones climáticas tropicales, se formaron numerosas áreas lacustres, entre ellas la que formaba la laguna de Antela, en las que, durante el Cuaternario, se habían ido depositando sedimentos. La práctica totalidad de las lagunas se colmataron, a excepción de la de Antela, que se conservó hasta nuestros días.
Sobre ella se contaban infinidad de leyendas, entre las más hermosas están la de la ciudad de Antioquía, asolada cómo castigo por idolatrar el gallo; y la de los mosquitos, que eran el rey Arturo y sus soldados, encantados en aquella vega.
Innumerables fueron los intentos de desecamiento y aprovechamiento de sus tierras para la labranza hasta su definitivo desecamiento a partir del comienzo de las obras en el año 1958. Los romanos lo intentaron con la construcción de un emisario principal y una tupida red de pequeñas canalizaciones. Este emisario principal, que iba desde Vilar de Barrio hasta la vega de Ponte Liñares, medía 26 kilómetros de largo y 17 metros de ancho aproximadamente. El moderno canal siguió el mismo trazado.
De su riqueza biológica destacaban las miles de aves acuáticas que la utilizaban durante todo el año. En el que fue en su día el sur de la laguna se instalaron, a partir de 1972, varias empresas dedicadas a la extracción de arena, que es muy apreciada para la construcción.
Actualmente se intenta recuperar aquella riqueza biológica mediante la recuperación de las charcas de las areneras abandonadas.


En el lugar que ocupaba la desaparecida laguna se perciben unas rectas impresionantes, similares a las rectas de las etapas de Castilla. Nosotros seguimos rectos sin tomar ningún desvío, hasta encontrar un cruce en que seguimos a la derecha con un pequeño cambio de rumbo a la izquierda. Finalmente abandonamos la pista en un cruce bien marcado y entramos en Bobadela, km 8,6 de la etapa.


Nos encontramos de nuevo con los hermosos hórreos y las incombustibles berzas gallegas cultivadas junto a las casas.


De esta población salimos por un camino que sube a mano derecha rodeado de un bosque de robles. Se acaba el frondoso bosque y llegamos a una carretera, la cruzamos para coger un camino que nos lleva hasta otra carretera que nos adentra en la siguiente localidad, Padroso.

Entramos en otra pequeña aldea orensana, esta pertenece al municipio de Xunqueira de Ambia.



Tardamos pocos minutos en abandonarlo por otro camino, donde nos encontramos con un mojón jacobeo que nos marca 133,077 km para Santiago, e inmediatamente después de un pilón de agua hay que girar a mano izquierda.

Salimos por una vereda empedrada, aunque la existencia de una mina y mucha agua en el camino nos obligue a caminar por la parte alta de la senda, este se desvía para comenzar la subida hacia una zona granítica desde donde se tienen bonitas vistas de las llanuras de la comarca de la Limia. Descendemos con cuidado y cruzamos una carretera, para entrar de nuevo en un frondoso camino entre robles que nos llevará hasta Cima de Vila.




Torcemos a la derecha sin apenas entrar y salimos por un sendero que lleva a cruzar una pista y continuamos recto. Cruzamos una carretera, pasamos junto a una nave y seguimos bajando hasta Quintela, una pequeña población de no más de una docena casas, en este punto llegamos al km 12,8 de la etapa.




Ya por carretera cogemos al desvío de la derecha que pasa junto al albergue de peregrinos de Xunqueira de Ambía, al que llegamos en 600 metros.


Llegamos a Xunqueira de Ambía, en el primer bar abierto me encuentro a mis compañeros de Camino, mi amigo Rafa y Roland, las compañeras madrileñas Raquel, Laura, Sara y la encantadora Annette, junto a la pareja alemana que al igual que Jürgen decidieron quedarse a pasar noche en este pueblo. Cuando llegué se estaban dando un buen banquete a base de tortilla de patata, les acompañé con mi primer café  del día.

Continuamos hacia el centro del pueblo por la carretera de entrada. Antes de llegar al monasterio, un mojón jacobeo nos insta a dejar la carretera y bajar hasta una fuente y una placa dedicada en el año 2006 a Don Eligio Rivas Quintas, sacerdote y escritor y cofundador de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago. Tras este monumento, salimos de nuevo a la carretera que traíamos y llegamos hasta el cercano monasterio de Santa María la Real.


Xunqueira es un bonito pueblo que merece ser visto con atención. En Xunqueira el Monasterio de Santa María la Real aún permanecía cerrado, pero Jürgen hablo en el ayuntamiento y una señora muy amable nos mostró su increíble interior.

Colegiata de Santa María la Real
La Señora de Junquera es la Colegiata, y la vista del conjunto del monumento deleita y enseña.
La planta de la Colegiata fue la de las grandes iglesias románicas, pero sufrió mil transformaciones, sobre todo en los brazos del crucero, hasta hacer desaparecer el uno, y el otro mezclarlo con elementos góticos.
Las tres naves de la iglesia, amplias y bien dispuestas, son una bella expresión del pensamiento que presidía estas construcciones.
A la altura de las naves laterales, y la de la nave mayor central, corre el triforio, sin galería, con sus pares de graciosas columnitas, en cuyos capiteles hay una extraordinaria variedad de formas; así como en los demás de las columnas adosadas, etcétera, Baste decir que, de un total de ciento veintiocho capiteles, los ciento veintitrés ostentan otros tantos diferentes motivos ornamentales de gitanería, y solo cinco de zoaria.

La leyenda y la historia anidaron como pájaros familiares en estas palmeras de piedra, en estos entrelazados de juncos, y simétrica estilización de plantas; y en alto simbolismo, que es preciso adivinar en figuras y relieves, surge la devoción del artista y del creyente, llamándonos a la contemplación de un mundo mejor.
Entrad en el coro bajo, después de esta primera impresión, obra quizá del Prior Bermúdez, cuya vía sacra hace pocos meses que desapareció, y respirareis un encanto impreciso, pues del románico puro salta al ojival decadente, al plateresco, en cuyos encajes queda enmarañada vuestra imaginación, y sentiréis el diálogo de siglos de silencio.


Dan acceso al interior varias puertas igualmente interesantes. Hoy solo se usa ordinariamente la puerta lateral que da a la plaza, pues la del claustro se cerró por moralidad pública, y la mayor se abre solo en las procesiones, y días de grande solemnidad. En ésta que se abre al Occidente, la estructura consiste en la serie de arcos de degradación o arquivoltas, características del románico.

Es notable la doble representación escultórica de la soberbia y la lujuria, que corona las bandas lombardas de la portada.



En el interior es de notar también la delicada arquería ciega del ábside central, en donde hoy se halla el altar mayor.
Según costumbre, los Priores eran enterrados dentro de la Colegiata, pero sus escudos y sus nombres se borraron bajo las pisadas de los fieles y el desgaste de los años; solo queda bastante legible la losa mortuoria de Don Luis Bermúdez, chantre que fue de Orense y que falleció en este priorato el año 1565. Los demás sepulcros y lápidas fueron removidos el año 1834.



La imagen de la Patrona que ahora está en el altar mayor, estaba antes en la nave izquierda, o sea, el que es hoy de la Inmaculada Concepción. Este era el altar privilegiado y parroquial, ya que en el anterior se hacía el culto colegial y solo podían en él los Prelados, etc.
En el altar que fue de la Peregrina y que ahora dedicaron a la Virgen del Amor Hermoso, hay una inscripción que dice así:

"Este altar e imaxen se hizo a devoción y expensas de don Manuel Rubín de Celis canónigo más antiguo de esta santa Colegiata en el año de... (Borrado a propósito). Rueguen a Dios por él".

La fecha debía de ser de últimos del siglo XVII, que es cuando figura dicho canónigo en los libros del claustro.
Más importancia tiene exaltar que actualmente se halle junto a la puerta de salida al claustro, y que esté dedicado a la Santísima Virgen, conteniendo en el retablo la vida historiada de la misma en magníficos y policromados altorrelieves.

En su interior, destaca el órgano del siglo XVIII del luthier santiagués Manuel González Maldonado, con talla barroca, cuya musicalidad y cuerpo, unidos a la perfecta acústica del edificio, lo convierten en uno de los mejores órganos de España.

Adosado a la iglesia está el claustro gótico de mediados del siglo XVI y sobre él está la Sala Capitular, en donde se trabajó activamente por desenvolver la vida del Priorato y llevarlo al apogeo de su gloria.
Los sarcófagos nos muestran su mole de piedra. Ricos homes y "magníficos" señores yacen oprimiendo contra su pecho una ancha espada, mientras los ángeles orantes velan a sus pies, con la eterna oración a flor de labios.
Inscripciones, Epitafios, Blasone, Lápidas empotradas verticalmente en la pared.




Origen de su culto
Según la antigua tradición sobre el origen de la Colegiata, se afirma que en el siglo IV se encontró en aquel lugar y entre juncos, una imagen de Nuestra Señora venerada muy pronto por los fieles y visitada por los peregrinos. Se fundó con este motivo una ermita, pero más tarde, en el siglo VIII y merced a las cuantiosas limosnas recibidas, se levantó un monasterio. No hay acuerdo sobre si la fecha de erección fue en 955 o 977.

Al crecer la devoción otras personas aumentaron las posesiones donando cotos, casares y tierras para el Priorato; la iglesia sufrió reformas y adiciones, quedando en el estado actual desde el año 1164, según puede verse en una inscripción de la fachada. En este mismo año Fernando II de León y el obispo don Pedro Seguín erigieron el templo en Colegiata y al dotarla espléndidamente don Lorenzo, obispo de Orense, con varios beneficios y parroquias la hizo importante.
El culto divino en esta iglesia que, en su tipo, es uno de los más hermosos monumentos románicos de Galicia, fue siempre intenso, comparándose al de las catedrales de segundo orden.
En 1619 fue agregada la Colegiata a la mitra de Valladolid, cuyo obispo era prior y señor de Junquera. De aquellos tiempos de esplendor queda todavía la misa cantada diaria.


¡Bello regalo de otros tiempos esta Colegiata de Junquera, que tan gratas horas de placer brinda a quien se detiene en su contemplación!



Xunqueira de Ambía es una villa calma, arracimada, si se ve desde lejos, en torno a la alta torre del Caserío de Santa María la Real. Como a todas las poblaciones que tuvieron Cabildo, se le quedó un poso de cultura y un sabor a tradición que todavía hoy se percibe en el ambiente.
Sombras de grandeza vagan por las rúas junquereñas. Aquí se ostentó el fausto de hombres poderosos y el orgullo de los apellidos que se esculpen en piedra. La resaca de guerras feudales pasó humillando la fuerza de los señoríos, y estos retoñaron dejando sus cuarteles en los bien tallados escudos.
Y es que Xunqueira de Ambía es pequeña pero grande a la vez. Fue históricamente uno de los más emblemáticos puntos del Camino de las Estrellas.

La villa posee, además, numerosos encantos. A todo este rico patrimonio hay que añadir la naturaleza viva que supone el entorno del río Arnoia a su paso por el municipio.
En la bibliografía junquereña hay un libro que la ensalza como "villa sana", y en verdad que su autor acertó del todo. Aires puros, tierra alta, aromas de labranza, que son embajadores de la salud, aguas limpias, depósitos minero-medicinales, sentido del aseo en sus naturales habitantes, y exquisitez y cariño en el trato con los extraños.

Decidimos continuar la etapa hasta Ourense, aún nos queda casi 23 km. Salimos de la plaza dejando el Monasterio de Santa María la Real a la izquierda y tomando la calle Capitán Cortés. Cogemos la carretera que sale paralela por debajo de la de Salgueiros, hasta que al llegar al Centro de Salud, seguimos por un camino a la izquierda de él. A los pocos metros y en descenso llegamos al campo de fútbol que dejamos a la izquierda para tomar la carretera de Salgueiros y cruzar el puente sobre el río Arnoia, el más largo de la provincia de Ourense ya que desde su nacimiento, en la Sierra de San Mamede, recorre más de 84 kilómetros para desembocar en el Miño. Siguiendo de frente.


A poca distancia, al pasar una nave, cogemos un camino bien indicado por una escultura que nos lleva a cruzar la carretera que viene de San Xillao y seguimos rectos por pista asfaltada y camino para acabar en la carretera. La 0U-102 y por la que va a discurrir casi íntegra la etapa de hoy. No obstante, los pueblos y por tanto los servicios son muy abundantes en este trayecto (Outorelo, A Pousa, Salgueiros, Gaspar, A Beirada, Ousende, A Neta, A Venda do Rio, Pereiras, A Castellana, Reboredo y Seixalbo).
La carretera nos lleva a A Pousa a de 3,7 km de Xunqueira.


Atravesamos el pueblo por la carretera encontrando a nuestro paso un bar-tienda y la ermita de la Virgen del Camino de A Pousa, hasta que llegamos a las últimas casas.


A partir de este punto vamos a comenzar un descenso continuo. Pasamos varios cruces y muy pronto llegamos a Salgueiros que se encuentra muy cerca, donde marca por carretera 17 kilómetros a Ourense.


A partir de este momento el recorrido alterna carretera y camino, con suaves ascensos, rodeados de robledales y mimosas. Pasado el pueblo y un kilómetro más adelante llegamos hasta Gaspar, del Concello de Poderme, donde dejamos por un breve momento la carretera.


Unos cientos de metros después nos encontramos con A Veirada. Cruzamos un puente sobre las vías del tren y salimos del pueblo perteneciente al Concello de Pademe.


En 800 metros llegamos a Ousende siguiendo la OU-102, seguimos las indicaciones y no entramos, dejando el pueblo a nuestra izquierda, nos encontramos en el km. 21,4 de la etapa.


Continuamos por la carretera sin desviarnos y en menos de un kilómetro entramos en A Neta, situada en el cruce que se desvía a Coucieiro.


Continuamos de frente en un cruce con Figueiredo y Outeiro de Laxe. Este es el punto exacto en que se junta la variante sur del camino, con esta variante norte.
Pasamos sobre el río Cerdeiriño y Barbaña y entramos en Venda do Río - Pereiras, del Concello de Taboadela.
Es tal el rosario de pequeñas poblaciones que uno no llega a saber dónde termina una y empieza la siguiente.


A la altura del punto kilométrico 12 de la OU-102 pasamos bajo el puente del ferrocarril, justo en el punto que comienza el Concello de San Cibrao das Viñas.
Pasamos A Castellana (km 27,2 de la etapa).


Al finalizar la población llegamos a una glorieta con una escultura de Carballo, donde tomamos la izquierda dirigiéndonos hacia el polígono industrial de San Cibrao.
Lleno de camiones y gran circulación, pero ya se sabe que las dichas nunca vienen juntas. Hay que pasar infortunios para saber disfrutar de los momentos buenos.
Más adelante giramos a mano izquierda para llegar hasta otra rotonda. Atentos, porque aquí hay que virar ligeramente a la derecha donde nace la OU-0514.
Salimos de la zona industrial y entramos en la población de Reboredo.

Encontramos una gran escultura de Carballo con la indicación "Antiguo Camino de Santiago", que seguimos, tomando la calle de la derecha por la que abandonamos Reboredo, para comenzar el ascenso al Alto do Cumial.
Llegamos al alto, y andamos unos metros por la N-525 para cruzar a la izquierda donde hay un cruceiro y un horno, en este punto hacemos un breve descanso a los pies del cruceiro. La etapa de hoy ha sido bastante larga, pero ya nos queda poco para el final de etapa.


Bajamos junto a la valla de una empresa para llegar de nuevo a la N-525, transitamos unos cientos de metros por ella. La ciudad de Ourense ya aparecen ante nosotros sumergida en el valle.
Cruzamos a la derecha un cruce peligroso y tomamos un camino que atraviesa las vías del tren y pasa paralelo a la ermita de Santa Águeda.
Cruzamos de nuevo la carretera y entramos en Seixalbo por la rúa de Amendo.



Este pueblo fue declarado Conjunto de Valor Etnográfico y antiguamente dependió de la jurisdicción del Obispo.
Dispuso de su propia prisión y rollo, exactamente en la Plaza Maior donde hoy se encuentra unas casas blasonadas y un crucero plateresco del XVIII, junto al que pasamos para coger a mano derecha la rúa Mayor y la rúa da Eirexa a mano izquierda. Dejamos a nuestra derecha la geométrica fachada de la iglesia de San Breixo.






Salimos por una carretera asfaltada y cogemos el primer cruce a la izquierda que nos lleva a Ourense.
Entramos por la calle Verea Real desembocando en la avenida de Zamora y, siguiendo las indicaciones hacia el albergue de peregrinos, continuamos por la interminable, y en cuesta, Nosa Señora da Saiza, de seguido enlazamos con la calle Peña Trevinca y llegaremos así hasta la altura del colegio Santa Teresa. A mano derecha distinguimos una placa con Peregrín, la mascota del Xacobeo, que nos presenta el albergue situado en las dependencias del antiguo convento de San Francisco, en la parte alta de la ciudad.
El albergue es estupendo, como la mayoría de albergues gestionados por la Xunta de Galicia, dispone de todas las comodidades que un peregrino puede necesitar. Nos recreamos en la ducha y tras hacer la colada, nos disponemos a recorrer el centro histórico de la ciudad.

Desde el albergue bajamos hasta la Plaza del Trigo, donde no encontramos con la Catedral.
Fue construida sobre los restos de un antiguo templo de los suevos, en el año 572 y en el siglo XII-XIII fue restaurada. En su origen era de estilo románico, con influencias compostelanas y cistercienses, pero luego a través de los siglos, se fue ampliando y reformando y tiene detalles de varios estilos, gótico, renacentista, barroco y neoclásico.
En 1987 se le otorgó la distinción de Basílica.
Destacan: el Pórtico del Paraíso (es de colores), el retablo del Altar Mayor, la Capilla del Santo Cristo (según una leyenda, el Cristo es tan real, que le crece el pelo y la barba y va un barbero periódicamente a cortárselo), el Cimborrio, los Patines y la Puerta sur (por la que los ciudadanos entraban a refugiarse en lo que entonces era la fortaleza de la ciudad). En 1931 fue declarada Monumento Nacional.







Tras los romanos, estuvieron los árabes, suevos, vándalos y los normandos, en los siglos X y XI. Durante la Edad Media fue un importante centro comercial. En el siglo XVI se construyó la 1ª Casa Consistorial y en el siglo XVII los jesuitas y los benedictinos, se establecen en la ciudad, que hasta entonces todos los templos y centros religiosos eran llevados por los franciscanos.

En la plaza Mayor se encuentra el ayuntamiento y subiendo una escalinata la Iglesia de Santa María Naí que fue construida sobre la antigua catedral en 1088 y restaurada y reformada en el siglo XVIII. De estilo gótico. Destacan su escalinata de la fachada principal y unas columnas de mármol, que están en la fachada, que es lo único que queda de la primitiva catedral.
La plaza Mayor es el punto de reunión, nos acercamos hasta el Museo arqueológico que se encuentra cercano a la plaza, para luego dar un paseo por el Espolón.



La Provincia de Ourense estuvo ocupada por los celtas durante la prehistoria y prueba de ello son los castros diseminados por toda Galicia. En Orense están los de: San Tomé.  
La ciudad de Orense fue fundada por los romanos en torno a unas termas (aguas termales), que construyeron. Las llaman burgas y alrededor de ellas la ciudad fue creciendo y desarrollándose. Las burgas son manantiales de aguas termales, que salen a una temperatura de 60º a 100º. Existen varias a la capital: la Burga de arriba y la Burga de abajo. Su construcción romana, fue modificada en el siglo XVII, que es la forma, que aún perdura. Las dos burga adoptaron el estilo neoclásico en esa época.


Lo más emblemático de la ciudad es el Puente Viejo, por el que saldremos mañana de la ciudad de Ourense. Fue construido en el siglo I, por los romanos, durante el periodo de ocupación y por orden del general Trajano y del emperador Augusto.
Gracias a este puente la ciudad tuvo desde la Edad Media una vida comercial muy activa y el Camino de Santiago, la Ruta Portuguesa pasaba por allí, porque sabían, que podían cruzar el Miño con facilidad.
En el siglo XIII se restauró dándole la forma de los puentes medievales. Luego en el siglo XVII se volvió a modificar y construyeron la Ermita de los Remedios, que forma parte del conjunto arquitectónico.  
De la construcción romana queda la cimentación. El puente tiene 7 arcos. En la explanada de la Ermita antiguamente es donde la gente se retaba en duelo.


Llegada la tarde nos reunimos para asistir a la misa en la catedral. Tras el momento espiritual nos dimos un paseo por la zona vieja de Orense, acabamos en la plaza Mayor. Nos encontramos con unos cuantos de bares que tienen puestas las mesas y sillas fuera a modo de terraza. En uno de ellos nos sentamos a tomarnos unas cervezas y unos pimientos de Padrón y como no los picantes volvieron a tocarle a nuestra amiga Annette. En este lugar descansamos un rato y charlamos viendo el ambientillo del Orense más auténtico. Acabamos el día contemplando una hermosa puesta de sol y como no, nos hicimos una simpática foto para el recuerdo.
En pocos sitios de pueden hacer amigos como en el Camino. El cansancio y los kilómetros fraguan amistades, algunas para toda la vida.




5 días para llegar a Santiago