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Etapa 36-10 Ourense - Cea


Etapa 10. CAMINO SANABRÉS

La orografía de esta etapa cambia radicalmente con respecto a la anterior, tras abandonar Ourense comenzamos una subida que dura prácticamente hasta el final de etapa, los primeros siete kilómetros serán de una subida muy pronunciada, a partir de este punto le seguirán pequeñas elevaciones hasta el final de etapa.
Como premio a nuestro esfuerzo nos alojaremos en unos de los albergues con más encanto de toda la ruta y degustaremos el mejor pan del mundo, el pan de Cea.

En la etapa de hoy se nos plantea dos alternativas:

Alternativa por Canedo
Es la opción más corta para llegar hasta Cea, pero con algo más de asfalto. Comienza desde el cruce de la avenida de Santiago, siguiendo de frente atendiendo a la dirección marcada por la escultura de Carballo. Transita por el arcén de la N-120 con dirección a Vigo hasta llegar a Quintela. Se abandona la carretera nacional y se llega a la "Costiña de Canedo" una sufrida subida de algo más de un kilómetro que llega hasta la siguiente localidad Cima da Costa. Se continúa hasta Liñares y más tarde, se cruza por un puente sobre el río Barbatiño para llegar a Mandras. A continuación llegamos a la aldea de Pulledo y seguidamente Casanova, en este punto se unen las dos alternativas.

Alternativa Cudeiro y Tamallancos
Es la alternativa escogida por nosotros y la más fiel al Camino. Aconsejamos la segunda por ser la más clásica y la más frecuentada, pero ambas son atractivas e interesantes desde todos los puntos de vista.

A las seis y media de la mañana salgo del albergue junto a Rafa y Roland, nos dirigimos hacia una cafetería situada frente al albergue, pero esta aún permanecía cerrada.
La noche anterior habíamos acordamos desayunar con el resto del grupo en este local, pero media hora después la cafetería permanecía cerrada, por lo visto el horario de apertura que tenían expuesto no se lo tomaban muy en serio, al parecer al resto del grupo también se les habían pegado las "sabanas". Al final decidimos buscar otro lugar para poder desayunar.
Bajamos por la Rúa de la Pena Trevinca, al fin conseguimos encontrar un bar abierto. Fuimos atendidos por una amable señora de dulce acento gallego. Es muy agradable el trato que recibimos los peregrinos por estas tierras gallegas.
Algunos profanos al Camino suelen preguntarte a menudo muchas cuestiones.
¿Qué tiene el Camino que tanto nos atrae, que encontramos en el, para qué tanto esfuerzo en caminar kilómetros y kilómetros, qué buscamos en él y qué sentido tiene?
Mí respuesta siempre ha sido la misma...
Humanidad. La Humanidad que encuentras entre peregrinos, la humanidad de la mayoría de las gentes que viven en estos pueblos y aldeas del Camino, del su enorme espíritu dedicando atención y preocupación para hacernos un Camino más humano y gentil.

Una vez espabilados por el fuerte café bajamos hasta la catedral de San Martiño, uno de los edificios románicos más sorprendentes que nos encontraremos en toda Galicia.



Cuenta la leyenda que, en el S VI, el monarca suevo Carriarico teniendo a su hijo enfermo de lepra, ruega ayuda a San Martín de Tours que lo cura de su enfermedad. En agradecimiento, se convierte al cristianismo y manda levantar un templo en su honor, donde hoy nos encontramos, la catedral de San Martín de Orense.


Partiendo de la catedral nos dirigimos hacia la Rúa Lamas Carbajal donde nos sorprendió gratamente el monumento a los Héroes del Comic. Es interesante hacer una parada para observarlo bien. Se encuentra frente a la Plaza Padre Feijoo, sobre una especie de monolito de granito se alza una estatua de bronce que simboliza un personaje fantástico sentado sobre una gran lechuza. A los pies de éste hay que detenerse para observar las pequeñas placas en las que aparecen grabados los nombres de muchos de los personajes de cómic que nos trasladan a la niñez, el Guerrero del Antifaz, Flash Gordon, o Zipi y Zape entre otros.


Continuamos de frente por la Rúa do Paseo y nos encontramos con otra escultura singular, se trata del Monumento a la Lechera, obra de Ramón Conde. El monumento que celebra "la lechera", mujer que en años pasados distribuían la leche a las casas de los vecinos. Más que exaltación de la figura o de su profesión parece más bien un recuerdo nostálgico de costumbres pasadas.

Continuamos por esta calle comercial encontrándonos con otra obra del escultor Ramón Conde, se trata de dos señores sobre un coche, concretamente un Renault Alpinche,  está dedicado a Estanislao Reverter, piloto de rallye orensano allá por los años 60 y artífice de los comienzos del Rallye que todavía se celebra en Ourense. Está dedicado también a Antonio Coleman, que le acompaña y que fue su sucesor al frente de la Escudería. El Renault "Alpinche" era un Renault Alpine con motor Porsche de 270 CV.

Al final de la Rúa del Paseo giramos a la izquierda por la calle del Concello para llegar a una moderna plaza situada junto a la Iglesia de los Salesianos, presidida por una estatua y una fuente. 
La plaza hace las veces de rotonda, frente al Palacio de Justicia, y está formada por una fuente de piedra de dos niveles, y en el centro se erige la estatua de la escritora gallega Concepción Arenal la cual da nombre a la plaza.
Cruzamos la plaza y frente a nosotros unos jardines que presiden el Puente Viejo, también conocido como Ponte Romano, Ponte Vella o Puente Mayor, sobre el río Miño, construido en siglo I d. C. dentro de un ramal de la vía XVIII o Vía Nova.

Roland y Rafa ¡¡ BUEN CAMINO PEREGRINOS !!

Desde las piedras milenarias del puente viejo nos sorprende la majestuosidad del río Miño que cursa bajo nosotros, tras la corriente se alza otro puente este de factura y diseño moderno, se trata del Puente Milenio, inaugurado en el 2001, fue diseñado por el arquitecto Álvaro Varela y el ingeniero Juan M. Calvo con la combinación de hormigón y acero. Su original forma curva se realza con la pasarela peatonal que llega elevarse 22 metros, dando lugar a extraordinarios miradores sobre el Miño. Todo ello lo convierte en el símbolo del progreso de la ciudad.

Recorremos los 370 metros de longitud del puente viejo y continuamos rectos por la avenida de As Caldas. Llegados al cruce nos encontramos con la escultura de Nicanor Carballo, en este punto tenemos que elegir entre las dos alternativas, seguir de frente por la alternativa por Canedo o girar a la derecha por la avenida Santiago eligiendo la alternativa Cudeiro y Tamallancos, las dos alternativas se unen en Casanova cogiendo camino único hasta Cea.

Rafa y Roland deciden hacen la alternativa más corta y continuar recto por Canedo, yo me separo de ellos eligiendo continuar a mano derecha por la avenida de Santiago. Me despido de mis amigos esperando volver a vernos mas tarde en Cea, el Camino lo continúo en su totalidad en solitario.

Continuo Camino por la larga avenida de Santiago hasta llegar a una gasolinera, la pasamos y una indicación nos hace girar a la derecha por la calle Camiño Real, por la que subimos hasta llegar a la carretera, se trata de la N-525. Atravesándola, tomamos poco después por la izquierda el Camiño Real de Cudeiro, una bonita calle adoquinada por donde hacemos nuestra entrada en la localidad de Cudeiro.

Este pueblo no ofrece servicios propios del peregrino, pero podemos aprovechar el receso para admirar la iglesia de San Pedro y su Cruceiro, un conjunto arquitectónico digno de ser contemplado, sobresaliendo el arte románico, con su retablo manierista envidiable.



Continuamos por el Camiño da Costa, un camino con empedrado de grandes losas, y que en su hermosa pero empinada subida, conserva un tramo del empedrado antiguo, desde este punto observamos una hermosa vista de Ourense, después de pasar una curva de herradura llegamos junto a la ermita de San Marcos da Costa. Se encuentra a la derecha del Camino, subimos un poco mas y nos encontramos con la ermita, junto a ella un hermoso mirador donde disfrutamos de una hermosa vista de Ourense y su valle, bueno dentro de lo que cabe ya que el espeso arbolado apenas nos permite disfrutar de la bella vista de la ciudad, en este hermoso lugar descansamos un instante de la continua subida anterior.





Dejamos el camino enlosado para continuar por un piso más compacto. En breve llegamos a Sartétigos, encontrándonos con el Convento de las Clarisas Reparadoras. De nuevo cambia el terreno, ahora caminamos por una pista asfaltada, una seríe de chales desperdigados nos rodean. Mas adelante un pequeño desvío a la derecha ataja el camino que pasa por la carretera para de nuevo desviarnos a la derecha. Entramos en un sendero parcialmente arbolado, al arranque del cual podemos desviarnos a la derecha hacia la Fonte do Santo (donde según la leyenda apareció una imagen de San Benito).
En el cruce y junto al cartel de madera indicando el desvío a la fuente había otro cartel con una hoja de papel que me llamó la atención, en ella leí lo siguiente:

"Si vas a emprender el viaje hacia Santiago de Compostela, pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento.
A meigas y a la Santa Compaña o a la airada Pepa a Loba nunca temas.
No hallarás tales individuos en tu ruta si alto es tu pensamiento y limpia la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A meigas, a la Santa Compaña, o a la fiera Pepa a Loba no hallarás si no es tu alma quién ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo, que numerosas sean las mañanas de verano en que con placer, felizmente llegues a lugares nunca vistos, detente en los prados de A Coruña y recoge hermosas flores: rosas y margaritas, y violetas y azucenas de olores deliciosos y diversos.
Cuando puedas, aspira voluptuosos y delicados olores, visita muchos monasterios y con avidez aprende de sus sabios.
Ten siempre a Santiago en la memoria, llegar allí es tu meta.
Más no apresures el viaje. Mejor que se extienda largas semanas y lleno de sabiduría llegues a la ciudad con cuanto hayas aprendido en el camino, sin esperar que Santiago te enriquezca.
Santiago de Compostela te regaló un hermoso viaje, sin él, no hubieras emprendido esta ruta. Ninguna otra cosa puede darte. Rico en saber y en vida, como has vuelto, comprendes ya que significan los caminos de Santiago de Compostela".

Este escrito es una recreación do poema "Ítaca" de Kavafis. Autora: Lucia García Surribas.

Después de deleitarme con este hermoso escrito, lleno de espíritu peregrino me dirigí hacia la fuente do Santo, en ella me encuentro a un lugareño llenando garrafas de agua de la fuente. Me comentó que esta agua tiene unas propiedades fantásticas, y es rica en sabor. Apresurado al verme dejó de llenar sus más de medias docenas de garrafas para que lo hiciese yo. Charlamos un breve instante sobre el Camino de Santiago, y nos despedimos dejándolo con su faena de llenado de agua.



Poco dura el placer de caminar por camino ya que a la altura del Outeiro da Forca (su nombre me recuerda a los asaltantes que atacaban a viajeros y peregrinos), iniciamos un tramo llano aunque largamente asfaltado hasta llegar a la carretera que lleva a Bóveda de Amoeiro y Cambeo. Cruzamos esta carretera pasando entre unos chales, para volver a otro camino de tierra que poco después atraviesa un bosque de reconfortante sombra. Al cruzar un riachuelo llegamos a un parque empresarial por la que se cruza la N-525 y que se adentra por un camino asfaltado desde el cual ya divisamos Tamallancos (Km 12,7 de la etapa).




Tamallancos es una población del municipio de Vilamarín en la comarca de Ourense. Situado a una altitud de 415,6 metros encima del nivel del mar.
En este bonito lugar hacemos una parada técnica para entrar en un área de servicios situada junto a la carretera N-525. Para ello hay que dejar el Camino por el pueblo desviándonos a la izquierda por entre las casas para bajar hasta la carretera N-525.
Uno de sus puntos de interés es la Iglesia de Santa María, templo románico en cuya portada está la inscripción votiva del año 1162. Conserva de dicha época el Agnus Dei que corona el tejado. La iglesia actual es del S.XVI y es de planta rectangular. De su exterior destaca la fachada con arco de medio punto y espadaña de dos cuerpos. En el interior una bóveda de crucería que corona la capilla mayor.
Otra de sus joyas es un Pazo barroco del siglo XVIII. También encontramos en esta población un buen número de hórreos de excelente belleza y conservación.






Mas tarde volvimos a retomar el Camino por las calles de Tamallancos, la salida la hacemos por una pista asfaltada que nos lleva hasta Bouzas, localidad del Concello de Vilamarín.

Bouzas es una población pequeñita, que nos sorprenderá por su curiosa construcción diseñada a modo de porche, donde los asistentes a las Ferias, y sus animales, se resguardaban de la lluvia.
Pasamos por la plaza donde hay una magnífica fuente, y la moderna iglesia de Santiago. Volvemos a cruzar la N-525 y continuamos por un camino casi paralelo a la nacional. Continuamos por las calles donde parece no haber transcurrido el tiempo, y nos encontramos unos hórreos en bastante mal estado. Pasado el pueblo dejamos el asfalto enlazando con una pista que pasa paralela a una nave situada a nuestra derecha, pero pronto llegamos de nuevo a una carretera donde seguimos por otra pista.


Tras un kilómetro y medio largo entramos en Sobreira, otra pequeña aldea perteneciente al municipio de Vilamarín. 
En el pueblo encontramos otro Pazo, el de Sobreira o de Rego. Se lo puede fechar en el siglo XVIII por los blasones que ostenta en su fachada principal. Estos blasones pertenecen a las familias Enríquez, Mosquera y otros que en ese siglo pertenecieron a la creciente aristocracia gallega. El Pazo presenta los restos de lo que era una capilla que probablemente fue dedicada a San José como se acostumbraba por el año 1769.

Atravesamos la aldea haciendo caso a las flechas y mojones, al salir de la aldea cogemos un camino que nos lleva a cruzar por el precioso e histórico Ponte Sobreira sobre el río Barbantiño, de los siglos XIII o XIV. Siguiendo el camino podremos contemplar la belleza que nos ofrece la flora y fauna de Vilamarín, disfrutando de la tranquilidad que emana de su aire puro. Tras un barrio de casas derruidas llegamos a un cruce y, siguiéndolo por la derecha, entraremos en Faramontaos.






Aldea de la parroquia de Pereda que pertenece al Concello de Cea, donde hubo hospedería para peregrinos. Vale la pena parar un instante en este pequeño pueblo y disfrutar con la contemplación de unas buenas muestras de la arquitectura popular gallega.




Salimos del pueblo por un camino estrecho y de pronunciada pendiente que cruza una carretera próxima a la N-525, pasando por el lugar de A Ermida para poco después llegar a las casas de Viduedo.


La localidad de Viduedo o Biduedo, pertenece a la parroquia de Santa Baia de Pereda en el Ayuntamiento de San Cristovo de Cea, Ourense se encuentra a 20 km de esta localidad. 
Viduedo es un asentamiento rural -posiblemente consolidado en el siglo XV o principio del XVI- que en la actualidad agrupa en uno único núcleo de población a dos pueblos originales: el propio Viduedo y Alén.
Muy interesantes de ver son los "lugares acaiserados" de Viduedo. Son recintos a los que se accede por un portalón y la cuyo patio central dan varias viviendas individuales que, por otra parte, están edificadas con su fachada principal al dicho patio o "corral" central y muros exteriores compactos; el que podría ser un indicio claro de que sus constructores diseñaron un recinto que era posible cerrar, como medida de seguridad y protección, durante la noche.
Se cuentan hasta tres "lugares acaseirados" perfectamente definidos: "O Casinos", "O Cornello" y lo de "O Lugar". Estos recintos pueden considerarse como elementos claves en la consolidación y desarrollo de Viduedo como enclave de población, alrededor de ellos fueron edificándose otras viviendas y asentándose otras familias -campesinas y artesanas- que, entre los siglos XVIII y XX, contribuyeron decisivamente a la expansión del asentamiento inicial.  

La capilla de San Pantaleón la encontramos a poco de entrar en el pueblo. Durante las fiestas de San Pantaleón, patrón de la parroquia se celebra un desfile de gigantes "Almazonas" y cabezudos con más de 100 años de antigüedad.
Se celebran el fin de semana siguiente al 27 de Julio. En ella participan los conocidos gigantes o "Almazonas", acompañados por dos cabezudos (un chino y una mujer) que desfilan tras ellos en la procesión y colaboran en la fiesta persiguiendo al público. Por la tarde en la fiesta-romería se mezclan con la gente, bailan e intentan dar manotazos a los presentes mientras los cabezudos persiguen a la chiquillería.
Este pequeño pueblo dispone de una fuente de riquísima agua, un pazo adornado con un impresionante escudo de armas y un lavadero, famoso por tener un peto de ánimas con San Antonio y el Niño, que no podemos dejar de ver. Viduedo, como tal, no posee servicios, que se encuentran concentrados en la N-525 que atraviesa la localidad.





Salimos de Viduedo cruzando la N*525, marchamos unos metros por su arcén derecho hasta llegar a una indicación, que nos desvía por la derecha a un camino perfectamente delimitado por los muros de las fincas, y que va casi paralelo a la carretera.
Nos separamos de la compañía de la Nacional para comenzar a transitar por senderos y "Corredoiras", para llegar por un camino a Casas Novas.



En esta localidad nos recibe un decorado con fuente, bordón y calabaza y, sobre todo, una indicación que reconforta: "Cea a 2 Km".
Nos quedan apenas 2 kilómetros para entrar en Cea y disfrutar de su famoso pan de horno de leña, que vamos viendo anunciado, por doquier, a lo largo de nuestro trayecto.


En Casas Novas se junta este camino con la otra variante que desde Ourense va por Beiro y Ponte Mandrás camino que tomaron mis compañeros Rafa y Roland, a los que espero poder ver al final de la etapa de hoy.
Aunque el camino no llega a tocar la nacional, el pequeño desvío a la misma en esta población bien nos permite otra parada en los establecimientos que se encuentran en la misma (como alguna que otra cafetería). Pero nosotros continuamos camino siguiendo las flechas y mojones, que nos separan de la nacional, y que nos lleva a un cruce con un crucero. Bordeamos el patio de un colegio público y pasamos por debajo del viaducto de la vía rápida que da acceso a Cea. Seguimos por un camino que nos lleva a cruzar un puente sobre un arroyo, casas de buena cantería anuncian que ya estamos en Cea.




Llegamos de seguido al albergue. Junto a su puerta destaca un hórreo en forma de L.
El albergue está situado en una vieja casa de piedra, con un hórreo tradicional, magníficamente restaurada y acondicionada.
Orlando el hospitalero es un tipo magnifico que hace todo lo posible por ofrecer la mejor atencion al peregrino.

Cea, villa y capital del municipio de San Cristovo de Cea.
Cea aparece escrito en tiempos pasados cómo Cea, Çea, Ceia y Zea, casi con total seguridad procede de los celtas. Para estos la palabra contaba con dos significados "muralla" o "pradera".
Los orígenes de Cea pueblo, posiblemente se encuentren en un castro remoto situado en la ladera norte del Monte del Lodairo, muy cerca de donde hoy se encuentran las piscina municipales.
Hasta el censo de 1920 el nombre de Cea se empleaba indistintamente para nombrar a la Villa o al Municipio. Pasando desde entonces a llamarse San Cristóbal de Cea el Municipio y la Parroquia y Cea sólo la Villa, casi seguro que para evitar confusiones.

La economía de esta localidad está basada fundamentalmente en la agricultura y la ganadería, ambas actividades están basadas en el minifundismo. Esta actividad fue el origen de sus famosas ferias y mercados, que todavía perviven.

Don Ramón Otero Pedrayo decía de Cea:
"Está formado por casas antiguas, el color de su famoso pan de moreno y sabroso trigo, Villa bien nombrada y alabada por grandes extensión gallegas, por sus mujeres madrugadoras y leales y por sus mozos bien plantados, que reparten su pan por los lugares más lejanos, incluso el Miño..."

La población cuenta con todos los servicios necesarios para el peregrino (farmacia, supermercado, cafeterías, tiendas, etc) y sobre todo con un albergue de cuarenta plazas que ocupa la antigua Casa das Netas restaurada para tal fin.

En la Praza Mayor de Cea está presidida por una singular torre campanil "La Torre del Reloj" (1926-1928) de cuatro caras con reloj en cada una de ellas.
Hacemos un recorrido por la Villa visitandos los hornos de "A Cebola", "Do Abade", "Da Eira", entre otros. En un paseo por la villa llegamos hasta el "da Parapeta” (recientemente restaurado) y el “Do Lodairo”, reconvertido en museo etnográfico del pan. El "Da Capela", al lado de la capilla del Santo Cristo desapareció con el progreso, al igual esta, obra de finales del siglo XVIII. Ahora hay una plaza urbana de pavimento de colores lateríticos y una estatua de  un Cristo (Acisclo Manzano, bronce).



Como solemos hacer habitualmente dimos nuestro paseo turístico por la Villa. Primero quisimos seguir el recorrido de la flecha amarilla para saber el camino de la etapa de mañana por la Villa. Dirigiéndonos a la parte alta nos encontramos con un monumento a las Panaderas de Cea, un justo homenaje a su preciado trabajo, que ha llevado al Pan de Cea a ser considerado uno de los mejores del Mundo.



Cea es famoso por su pan artesanal gracias a cuya fama todavía sobreviven en el pueblo hornos de carácter artesanal.
El "Pan de Cea" se define como el pan que se elabora con harina de trigo, de la que el 50% procede de las variedades de la Comunidad Autónoma de Galicia conocida como "del país", con adicción de agua potable y sal comestible, a lo que se añade para su fermentación masa madre que proviene de una elaboración anterior. El amasado se realiza en varias etapas, siguiendo las técnicas ancestrales de la propia zona, mediante un laborioso proceso artesanal. La masa se cuece en hornos circulares de piedra granítica de diseño característico de la zona.


La forma de la pieza de Pan es alargada y redondeada en sus extremos, con una hendidura transversal en el centro de su parte superior, denominada "fenda", diferenciando la pieza en dos partes iguales curvadas y ensambladas entre sí. 
Tiene dos tipos de presentaciones que se diferencian por el peso y las dimensiones:
La Pieza o "Poia", con un peso entre 1 y 1,2 Kg y la Media Pieza o "Molete", con un peso entre 0,5 y 0,6 Kg.
La Corteza o "codia",  es gruesa de anchura variable, incluso en una misma pieza, consistencia dura y rígida y con tendencia a hacer láminas. Su color va desde dorado a castaño oscuro, y su sabor tostado.
La Miga o "miolo", es de textura esponjosa, fibrosa y firme. Alveolado no muy abundante, distribuido de forma irregular y de tamaño muy variable. Color apergaminado, recordando el grano de trigo entero, su sabor es intenso a trigo.

No puedes pasar por este pueblo sin disfrutar de este maravilloso pan, como por aquí se dice "El mejor Pan del Mundo".



La panadería sigue siendo la principal actividad agroindustrial de este ayuntamiento, a la que se dedican más de veinte hornos que elaboran este afamado producto y al que desde ya hace varios años se le dedica una fiesta de exaltación en el mes de julio.

Los orígenes de San Cristovo de Cea, así como su tradición panadera, discurrieron parejos a la historia del Monasterio de Oseira, (el cual visitaremos en la etapa de mañana) Monacato que nunca dejó de lado las prácticas de la molienda y la panificación, proveyéndose de los recursos necesarios para tal fin, siendo la Villa de Cea, principalmente, la suministradora del pan.

La fiesta del Pan se celebra el primer domingo del mes de Julio de cada año, donde se realizan actividades como la exaltación del pan, obradoiros para mostrar la elaboración del mismo, y degustaciones gratuitas de vino, pan y chorizo, acompañados por la música de las pandereteiras de Cea y las bandas de gaita local.

Durante el paseo también disfrutamos de varios hórreos, unos preciosos y mimados, y uno de ellos desnudo y olvidado.
El hórreo es un pequeño edificio exento, elevado sobre pilotes como los antiguos palafitos: cumple la función de granero y almacén de frutos y es un complemento de la vivienda rural popular. Por su solución funcional, carácter, gracia y armonía constituye un elemento de gran interés arquitectónico y pintoresco.
El hórreo gallego tiene casi siempre forma de paralelepípedo rectángulo; descansa sobre cuatro, seis u ocho pilotes o fustes, llamados pes dereitos, de unos 2 m de altura, con losas a manera de capiteles, generalmente de planta redonda, denominadas rateiras o torna-ratos; estas losas tienen, a veces, forma de seta, con su parte interior plana o algo cóncava, para evitar que puedan trepar los roedores.
En la zona oeste del litoral atlántico, con abundantes rocas graníticas y hermosos castañares, los hórreos se construyen con granito y madera, combinados según las costumbres locales. Existen tipos totalmente resueltos con piedra; otros mixtos —piedra y madera—y algunos con madera solamente, a excepción de los pilotes y sus capiteles, siempre de granito.


La estructura es muy similar en cualquiera de estos tipos: sobre los capiteles apoyan unos elementos de piedra o madera —dinteles o vigas principales— que constituyen una especie de zuncho (grade, sobre el que se levanta la caja del hórreo. Esta cala se forma con pies derechos (estribos) de piedra o madera, que suelen coincidir en número y situación con los apoyos interiores. Se coronan a su vez con dos carreras o piezas de estribo laterales (situadas en el sentido de la mayor longitud), en las que descansan los faldones de la cubierta; ésta es a dos aguas, con caballetes también en el sentido de la mayor longitud. Se cubre con telas curvas y con haces de paja de heno o juncos (mólame) entretejidos con varas de castaño o abedul (vincos),

Los frentes de hastiases (penales) se coronan, en los de piedra, con una losa triangular (pincho do penal), sobre la que descansan los elementos de piedra o madera que forman el borde del alero; se rematan con algún adorno, generalmente una cruz de piedra, hierro forjado o madera.

Entre los estribos se disponen paneles de piedras o madera de roble con aberturas, estudiados de forma que no dejen penetrar la lluvia y, al mismo tiempo, faciliten la circulación del aire para el secado de los productos almacenados en el hórreo.

El origen del término hórreo nos remite al latín horreum, que designaba a un edificio en el que se guardaban frutos del campo, especialmente el grano. La primera representación gráfica de un hórreo nos remonta hasta el siglo XIII, en las Cantigas de Santa María, atribuidas a Alfonso X el Sabio.
En sus inicios, el uso de los graneros aéreos en Galicia va unido al cultivo del mijo, que ya se practicaba en la cultura de los castros, cultivo que perduró durante la Edad Media y que fue posteriormente sustituido por el maíz a partir de su llegada a Europa en el siglo XVII.
En 1973 se aprueba un Decreto de protección por parte del estado español de todos los hórreos y cabazos antiguos existentes en Galicia y Asturias, que intentaba atajar las consecuencias del abandono del modo de vida rural y la pérdida de uso de los hórreos.
La utilización del hórreo no siempre era individual ni todo el mundo podía construirse uno, de forma que la figura comunal o compartida ha sido la más frecuente. Algunos hórreos gallegos tienen la consideración de Monumento histórico-artístico.


En la parte norte de la localidad, en una hermosa finca arbolada, se encuentra el santuario de A Nosa Señora da Saleta, una advocación francesa con fuerte implantación en esta zona.
El sábado 19 de septiembre de 1846 se apareció la Virgen María a los niños Maximino Giraud y Melania Calvat al lado de la pequeña fuente en el Barranco de Sézia; Lugar situado en los Altos-Alpes franceses en los confines de la provincia de Isere. La Saleta se sitúa a unos 80 Km. al sur de Grenoble.

En 1908 se inaugura el santuario de la Saleta en Cea, con anterioridad existía un pequeño templo al lado de la vieja fuente que todavía se conserva denominada capilla de San Lorenzo. 
En el tercer domingo de septiembre se celebran sus fiestas grandes en honor y alabanza de la Virgen.

Nuestra llegada a la Villa de Cea ha coincidido con la festividad del patrón de la localidad, San Cristóbal, que es llevado en procesión por las calles de Cea hasta el campo de fútbol donde se celebró la Santa Misa y la bendición de los vehículos.
La misa fue hermosa y poco habitual para nosotros, se ofició desde el remolque de un camión, con un buen número de feligreses que llenaron las gradas del campo de fútbol.
La verdad es que casi no nos enteramos de la misa ya que un par de niños ajenos a la misa jugaban absortos con su maquinita de videojuegos, el molesto y desesperante ruido ponía a prueba nuestra templanza y nervios. Intentamos disuadirles con una hermosa sonrisa, pero apretando los dientes. Pero nada, volvían una y otra vez, incluso con mas fuerza ya que la emoción del juego les hacia moverse casi comvulsivamente,  hubo un momento que el mareo me hizo imaginar como estaba siendo rodeado por "marcianitos".
Al final de la misa el párroco bendijo los camiones, que alineados esperaban el agua bendita como roció de la mañana. Al final de la misa una agradable banda de gaiteiros  nos refrescó el oído que andaba entumecido a causa de los pequeños monstruitos. Llegado el final del acto los camiones con sus conductores, volvieron a circular por las calles de Cea tocando el claxon en honor de San Cristóbal, en la plaza mayor paramos a refrescarnos en la terraza de una cervecería viviendo un agradable momento de charla.


¡Que San Cristóbal os acompañe en vuestro viaje!

4 días para llegar a Santiago