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Etapa 38-12 Castro Dozón - Silleda


ETAPA 12. CAMINO SANABRÉS

Me he despertado y aún permanecía en mi cabeza la música de salsa, merengue, bachata, vallenato, cumbia, samba... de la noche anterior. La fiesta en Dozón duró hasta altas horas de la noche, la música nos mantuvo despiertos y hacia difícil el sueño, hasta los ronquidos del personal me parecía tener el mismo compás. En un principio era agradable y simpática la musiquita, e incluso seguía el ritmo en la cama, pero las horas pasaban y la fiesta parecía no tener fin. Llegada la una de la madrugada comenzaba a ser un verdadero incordio, aprendí hasta el estribillo de mucha de sus canciones, que repetían una y otra vez. Y como colofón los fuegos artificiales, su estruendo hacían vibrar hasta las paredes del albergue. Cuando todo parecía haber llegado a su fin, un grupito de jóvenes se trasladó hasta las cercanías del albergue y se encargaron de mantenernos despiertos con sus inagotables ganas de fiesta.

Llegó la hora de levantarnos y a todos nos costó un poco, no habíamos descansado muy bien que digamos, pero sin embargo todo estaba listo para reanudar una nueva etapa. Algo cansados comenzamos a dar nuestros primeros pasos camino de Silleda, lugar elegido para el final de la etapa.

En este punto vuelve la presencia de los mojones jacobeos, ya que el trazado oficial enlaza en esta localidad. Salimos del albergue caminando por el arcén de la carretera N-525, y a pocos metros tomamos una pista asfaltada situada a la derecha, y paralela a la nacional. Tras una curva muy pronunciada la abandonamos por un camino que continúa paralelo a la carretera, y que abandonamos mas tarde para volver a pisar el asfalto de la nacional. Entramos y salimos varias veces a la carretera hasta llegar por ella a la altura del alto de Santo Domingo, a 700 metros de altitud. Hacemos una parada para desayunar en el mismo restaurante de la noche anterior en el que nos dimos un buen festín.




Volvemos a la nacional y pasados unos cien metros del punto kilométrico 280, abandonamos la carretera para tomar un camino a la izquierda que nos lleva hasta Puxallos, la primera aldea del Concello de Lalín, el pueblo más grande de la provincia de Pontevendra, km. 6 de la etapa.
Salimos de la aldea en descenso, con amplias vistas del viaducto y del valle del Deza. Pasamos junto a la ermita de San Roque donde hay una bonita y moderna escultura de Santiago peregrino. Esta es una ruta sembrada de ermitas sencillas que nos alientan el cansado caminar.
Llegamos hasta la autovía, la cruzamos por un puente tomando una carretera por la derecha que nos lleva hasta la aldea de Pontenoufe (km 8,3 de la etapa), recostado sobre una ladera.
Entre su patrimonio artístico cuenta con hermosos y elegantes pazos, la iglesia parroquial de Santa María y numerosos yacimientos arqueológicos centrados en la cultura castreña.



Atravesamos el pequeño pueblo para cruzar de seguida por un puente sobre el río Asneiro, y continuamos por una pista asfaltada dejando a nuestra izquierda las vías del tren.
Al pasar una curva cogemos un camino que sale a la izquierda (a 400m. del pueblo). A continuación nos topamos con un par de cruces bien señalizados y llegamos a la aldea de a A Xesta (km. 9,2 de la etapa).

En A Xesta, los devotos de San Benito pueden rezar al santo en su capilla. Y los de San Xoán al suyo, en la parroquia de Botos. Casi todos los devocionarios pueden honrarse en el camino, la religiosidad ha santificado palmo a palmo la ruta.





Cruzamos la carretera PO-902 para tomar una pista asfaltada que nos hace abandonar el pueblo, mas tarde nos hace pasar por un puente que de nuevo nos hace cruzar la autovía. Continuamos por pista algo más de dos kilómetros cuando nos topamos con la carretera PO-534, a la altura del barrio de la Estación de tren de Lalín. Si continuamos esta carretera hacia la derecha nos llevaría a Lalín. Si queremos hacer una visita al Santuario de Nuestra Señora do Corpiño en Lalín, tenemos que continuar por esta carretera a la derecha. El templo fue edificado en el siglo XVIII y de estilo neoclásico, al parecer su existencia data del siglo X. Su origen se remonta al hallazgo del cuerpo incorrupto de un anacoreta. En otros tiempos, y hoy en menor medida, acudían a él los llamados “endemoniados”, los que padecían enfermedades mentales o los que estaban poseídos por el “meigallo”.

Nosotros desestimamos esta opción y continuamos camino cruzando la carretera, continuamos pasando por aldeas de Lalín de asentamiento algo disperso. Llegamos así a la parroquia de Botos, en este punto llevamos andados unos 14 km de etapa.




Salimos de la aldea para cruzar más adelante una carretera, continuamos por un camino de incomoda gravilla hasta la parroquia de Donsión (km 17,1 de la etapa).


Llegamos a ella y pasamos junto a una taberna y la iglesia de Santa Eulalia, con un crucero de doble cara. Nos despedimos de Donsión por otro camino de gravilla que me hace polvo la planta de los pies, y que nos lleva a cruzar el río Cabirtas.



Tras una subida alcanzamos la autopista a Santiago AP-53. Continuamos por un camino paralelo a la autovía, solo separados por la valla que la delimita, cruzamos la N-525, y entramos en A Laxe, perteneciente al Concello de Lalín (km. 18,3 de la etapa).

Esta pequeña localidad se encuentra encajonada entre la propia N-525 y la autopista AP-53. Es un lugar pequeño de apenas 20 casas, y que queda a la izquierda del Polígono Industrial Lalín 2000, y a apenas 5 Km. de esta ciudad.
A Laxe cuenta con un estupendo y vanguardista albergue de peregrinos, inaugurado el 13 de enero de 2004 con 30 plazas, lo gestiona el Ayuntamiento de Lalín.


A Laxe cuenta con un estupendo y vanguardista albergue de peregrinos, inaugurado el 13 de enero de 2004 con 30 plazas, lo gestiona el Ayuntamiento de Lalín.
Entre A Laxe y Silleda hay 9 largos kilómetros, pero que también se hacen entretenidos, pasar por Prado y sobre todo por Puente Taboada, que es uno de los lugares más bellos del Camino, bien merece la pena disfrutar de todo ello haciendo pequeñas paradas.

Junto al albergue un azulejo nos envía de nuevo al arcén de la N-525 por la que recorremos unos cuatrocientos metros entrando en Vilasoa, dejando la nacional para tomar un desvío por una pista asfaltada que nace a la izquierda de la nacional.

Poco antes de llegar a Prado pasamos junto al hermoso Pazo de Bendoiro, una edificación amurallada cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. Completamente reformado, El Pazo de Bendoiro se ha convertido en un hotel de máxima categoría en este sector del turismo rural.
Los primeros datos que se conocen acerca de El Pazo de Bendoiro se remontan a 1579, cuando Alonso Nuñez de Taboada, primer poseedor de las Casas de Bendoiro, ordena que se pongan en su sepultura las armas de los Taboada y Churruchaos. En el escudo oval que preside la entrada principal, figuran las armas de los Taboada, Arias, Camba, López de Lemos, y Churruchaos.
Actualmente, el Pazo cuenta con 10 habitaciones y 1 suite que rodean a un gran patio interior. Hay también en sus instalaciones un SPA con todos los tratamientos necesarios para pasar un fin de semana relajante. Continuamos la pista que nos lleva hasta la N-525 y con ella a la aldea de Prado (km. 20,1 de la etapa), perteneciente al Concello de Lalín.



Abandonamos Prado por un tramo de carretera y, llegando a la altura de una tienda, nos desviamos a mano izquierda para dejar el asfalto y continuamos por un camino entre casas. A setecientos metros cruzamos una carretera y bajamos por una pista asfaltada junto al grupo de casas desperdigadas de Borralla, donde se encuentra una cooperativa de lácteos.

Nuestros pasos nos dirigen al río Deza, que da nombre a la Comarca, caminamos por una preciosa senda entre árboles desde la que divisamos un puente del XIX y el viaducto del tren que une Zamora con Santiago. Justo en este enclave de puentes se encuentra a nuestra derecha la Estación de Ferrocarril de Taboada.
Pasamos por debajo del puente y caminamos por un camino paralelo al río y al poco rato comienza una calzada empedrada que nos lleva a cruzar el río Deza por un bellísimo puente medieval, denominado puente Taboada, construido en lugar de otro anterior hecho de tablas, y llamado "pons tabulata", nombre este que dio bautismo a este paraje y a su parroquia.
De la antigüedad de esta construcción civil tan emblemática da fe una curiosa inscripción grabada en una peña cercana que reza así, "laboraberunt ista pontem era DCCCL fuit perfecta pridie kalendas aprilis" y que indica que fue construida en el año 912.





En este tramo de dura subida y, con calzada empedrada primitiva, existe una sencilla fuente, llamada de fontiñas, de agua potable y en la que encontramos conchas de vieiras reales, señalizando el camino. De nuevo el camino nos lleva hasta la carretera nacional 525, la que cruzamos para visitar una joya del Camino: la iglesia de Santiago de Taboada, románica del siglo XII, tiene planta y ábside rectangular, destacando la portada.
La portada tiene cuatro columnas rematadas con otros tantos capiteles con decoración vegetal bastante esquemática. En el tímpano aparece la escena de Sansón desquejando al león. Soportado por dos ménsulas en las que hay talladas sendas cabezas de vaca. Destacable del conjunto su singular crucero de fuste cónico acanalado con altar.


Ahora transitamos por la parroquia de Taboada, su encanto natural es como un premio. Hecho esto, nos espera el área recreativa dedicada al peregrino con dos monumentos, al Apóstol Santiago y al Peregrino Anónimo, diseño de Francisco Alen, obra de la Escuela Taller de Silleda. 
Desde el área de descanso y retrocediendo unos metros, mojón 44,327 km, subimos por un camino ancho conocido en la zona por el camino real que nos conducirá, primero al parque empresarial Ama 33 de la Villa de Silleda, y posteriormente a una de las carballeiras de robles muy alineados y centenarios, paraíso micológico, más hermosas de todo el camino por Galicia. Es la caballeira del Pazo de Trasfontao, solar paciego del S. XVIII que cuenta con palomar, capilla blasonada y curioso reloj de sol con varias caras orientadas.
Dejamos el pazo y su hermoso entorno de casas de la época y después de pasar un tramo de calzada antigua y otras carballeiras del pazo se llega a Silleda, capital del municipio del mismo nombre.



Entramos en Silleda buscando la iglesia situada en la Avenida do Parque, junto a ella se encuentra el albergue de peregrinos. Llegamos hasta un acogedor parque con cómodos bancos bajo una preciosa pérgola, y una vistosa fuente donde llenar la cantimplora. Junto al parque está la iglesia de Santa Eulalia, y detrás de esta el albergue Santa Olaia.
La iglesia parroquial conserva su primitiva advocación de Santa Eulalia. El primer templo, con el nombre de "Exilieta" aparece documentado en una donación, hecha al obispo de la ciudad de Lugo, realizada en el año 998. Ese mismo nombre mantiene en el testamento de Dña. Teresa Sánchez de Gres, que la favorece con una importante dotación económica. El edificio actual fue construido en el año 1845. Todo él presenta fábrica de sillería y su aspecto es sobrio y elegante.


El edificio del albergue fue una residencia femenina de estudiantes regida por una congregación de religiosas. En la actualidad lo gestiona la Fundación María Seoane Colmeiro. Nos recibió una señora muy amable que nos mostró las instalaciones, las chicas durmieron juntas y yo lo hice en otra habitación con dos camas, ¡todo un lujo! en el Camino.
El edificio del albergue se compone de tres plantas con capacidad para albergar a unos 65 peregrinos, así como un pabellón polideportivo susceptible de ser usado por grupos más numerosos.

Las chicas habían contactado con Chema, el peregrino de Huelva con el que yo también había coincidido en Aljucén, yo lo perdí de vista allá en Galisteo, pero me quedó una gran impresión de él, ya que es un hombre muy extrovertido y de gran espíritu peregrino, animándonos a todos con su gran sentido del humor.
Chema había compartido camino hasta el final con Fernando, mi amigo peregrino de Alcorcón, Madrid. A él lo vi por última vez en Cáceres, pero sin embargo no perdimos el contacto, continuamos casi a diario hablando por teléfono compartiendo nuestras experiencias del Camino. Ellos ya habían terminado el Camino, Chema les pasó a las chicas el número de teléfono de Manolo, el dueño del piso que alquilaron en Santiago, que estaba bastante bien de precio.
Hablé con él y acordamos reservar el piso para nuestra llegada a Santiago para dentro de dos días. Con esto ya teníamos solucionada la estancia en Compostela, solo nos quedaban dos días para disfrutar de este Camino que tanto bueno nos está aportando.
Tenemos que aprovechar cada minuto, cada paso que demos en el Camino. Tenemos que convertirnos en esponjas y empaparnos del Camino. Cuando lleguemos a casa pasaran los días, las semanas y los meses y nuestros recuerdos de estos días de Camino serán para nosotros un gran y hermoso tesoro.
Llegada la tarde, me regalé un calmado paseo por el pueblo, y asistí a la misa en la iglesia de Santa Eulalia que está junto al albergue. Antes pasé por delante de la casa consistorial, edificio noble con amplia balconada y campanario, del S. XIX, donde pude obtener todo tipo de información sobre el pueblo y su bonito municipio.

Silleda es la capital del término municipal del mismo nombre, de 2000 habitantes, con todo tipo de servicios. Famosa por contar con un importante recinto ferial que celebra exposiciones de carácter internacional y por sus afamados postres llamados melindres (rosquillas).
Silleda es un lugar con tradicional zona de paso, posee una lápida de época romana, dedicada a Laribus Viálibus, divinidad de los caminos y protectora de los viajeros. Por la belleza de su entorno natural recibe el sobrenombre de "Capricho de la Naturaleza"

Silleda, además, no sólo es rica en bellos paisajes, sino que posee un patrimonio artístico de un valor y una belleza incalculables, ya que, al margen de su patrimonio castreño, cuenta con numerosos y muy hermosos monumentos románicos, góticos, barrocos y neoclásicos.

Esta zona fue poblada en época prerromana, como lo atestigua la docena de castros esparcidos por todo el término municipal de la localidad. Durante el periodo de dominación romana, fue un importante lugar de paso. Igualmente gozó de cierta importancia durante la Edad Media gallega, como lo atestigua la presencia de importantes fundaciones religiosas: la abadía de Carboeiro (s. X), el castillo de Cira (s. XI) -desde el cual Doña Urraca combatió al arzobispo Gelmírez- o las hermosas iglesias románicas de Breixa, Ansemil (s. XII) y Taboada.

De la época prehistórica, conserva Silleda dos asentamientos "castrexos". El primero se encuentra en el lugar de Toiriz y es más conocido como "Os Castros", el segundo está emplazado en el grupo "Casas do Monte"; se le conoce como "Castro da Pena Negra".

Dentro de las festividades religiosas destacan en el municipio las romerías, siendo las más conocidas, la Romería de Santa Isabel, el día 2 de julio; la Romería da Saleta, los días 18 y 19 de septiembre y la Romería de Carboeiro el día 11 de julio. 

Entre sus jornadas gastronómicas son célebres las dedicadas a "La Empanada", declarada fiesta de Interés Turístico, el tercer sábado del mes de agosto; la "Fiesta de La Tortilla", el primer viernes del mismo mes; La "Fiesta de La Sardiña", en julio y la curiosa "Fiesta de La Rosquilla" durante el Domingo de Pascua.

Silleda conserva en la actualidad buenas construcciones de granito, que nos reciben flanqueando la carretera; son muestra de la extraordinaria pujanza económica de la villa, alcanzada gracias a su febril actividad mercantil. La riqueza de esta villa procedió de abogados, funcionarios y, en ocasiones, del otro lado del océano.

Cuenta la población con un destacado monumento a sus emigrantes. Es un grupo escultórico formado por tres figuras humanas. Dos de ellas, sedentes, rodean a una tercera figura, un desnudo femenino, de proporciones clásicas, tallado en la piedra, en alto relieve, en pie. Esta figura, de sentido alegórico, contrasta por su idealización con el realismo de las figuras sedentes, representantes de las diversas generaciones de habitantes de Silleda que se vieron obligados a emigrar.

Para terminar destacar un monumento que recuerda al peregrino anónimo, que nos hace pensar en cuantos nos han precedido con sus pasos por estos mismos lugares.

¡¡ 2 días para llegar a Santiago !!