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12 may. 2014

El Camino de Santiago, una experiencia única

Camino de Santiago

El Camino de Santiago, una ruta de peregrinación que hacen cientos de miles de personas y que comenzó allá en el año 950 el Obispo de la ciudad gala de Le Puy.
Desde entonces peregrinos de todo el mundo recorren esta ruta, y diversos los motivos que les llevan al camino, muchísimos a pie, otros en bicicleta, y algunos a caballo. Los motivos son diversos, religiosos o espirituales, otros son amantes del senderismo, del deporte, muchos buscando nuevos amigos, nuevas experiencias, por el atractivo cultural, etc...
Cualquier motivo es bueno para hacer de esta ruta una experiencia inolvidable. Muchos que la han probado han vuelto a ella, mas pronto que tarde.
En el Camino te reencuentras contigo mismo, desempolvas tu esencia, compartes esta experiencia con otros. Muchos descubren un camino iniciático, para otros toda una aventura cargada de esfuerzos y satisfacciones que recordarán toda la vida.

El Camino que une Roncesvalles con Santiago de Compostela es el itinerario más frecuentado de las peregrinaciones jacobeas, es conocido como Camino Francés. Pero no es el único, existen otros Caminos en la Península Ibérica que también nos llevan a Santiago de Compostela. El Camino del Norte nace en la ciudad vascuence de Irún y que bordea la costa cántabra y asturiana para después bajar a Santiago de Compostela. En el sur, desde Andalucía nace otro camino, la Vía de la Plata, que parte a orillas del río Guadalquivir en la ciudad de Sevilla, y que sube hacia el norte por tierras extremeñas, y castellanas, entrando en Galicia por Orense en el denominado Camino Sanabrés o continuando desde Granja hasta unirse al Camino Francés en Astorga. Otro Camino peninsular es el que parte en tierras vecinas de Portugal, y que recorre todo el país luso de sur a norte, desde Lisboa y denominado Camino Portugués... por citar sólo algunos de los caminos peninsulares.

Lo primero es decidir el punto de partida y la ruta a seguir. Es conveniente, una vez que se tenga la documentación sobre la ruta y los albergues, hacer una planificación de las etapas que se han de realizar o bien dejar que el cuerpo que es sabio te las vaya marcando.



LA CREDENCIAL DE PEREGRINO
Para hacer uso de los albergues, es necesario poseer este documento que te acredita como peregrino. La función de la Credencial es identificar a los Peregrinos, que usan los Albergues públicos y si se cumplen las condiciones obtener al final del Camino la Compostela.

Se puede conseguir solicitandola personalmente en la Oficina de Acogida al Peregrino o en otras instituciones autorizadas por la Catedral de Santiago para su distribución, tales como parroquias, Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, albergues de peregrino, cofradías, etc. Fuera de España, algunas asociaciones relacionadas con la peregrinación han sido autorizadas a distribuir sus propias credenciales.

Esta credencial es sólo para los peregrinos a pie, bicicleta o a caballo, que desean hacer la peregrinación con sentido cristiano, aunque sólo sea en actitud de búsqueda. La credencial tiene el objetivo de identificar al peregrino; por eso la institución que le presenta deberá ser una parroquia, cofradía, diócesis, asociación de Amigos del Camino de Santiago, o cualquier institución cristiana relacionada con la peregrinación. La credencial no genera derechos al peregrino. Tiene dos finalidades prácticas: el acceso a los albergues que ofrece la hospitalidad cristiana del camino, y servir como certificación de paso para solicitar la “Compostela” en la Catedral de Santiago.

La “Compostela” se concede sólo a quien hace la peregrinación con sentido cristiano: devotionis affectu, vel voti pietatis causa (motivada por la devoción, el voto o la piedad) Y además se concede sólo a quien hace la peregrinación hasta la llegar a la Tumba del Apóstol, realizando íntegramente, al menos los 100 últimos kilómetros a pie o a caballo o los últimos 200 Km. en bicicleta.


La esencia del camino reside en su sencillez, pero no hay que olvidar ser prácticos y cumplir con unas condiciones básicas para nuestra peregrinación.


LA MOCHILA ¿Qué llevar?
Depende, sobre todo, de la época del año en que hagas el Camino.

La mochila es primordial

Ha de ser ergonómica, almohadillada en las partes que entran en contacto con nuestro cuerpo, con buenas sujeciones en hombros y cintura y no superar los 60 litros de capacidad, ni grande, ni pequeña. Una mala elección puede arruinarnos la peregrinación.
Lo aconsejable es que la carga no supere el 10% de la persona. Es decir para una persona que pese unos 80 kilos, en ningún caso debe exceder los 10 kilos, incluyendo el peso del agua.

La sujeción de la mochila es muy importante para evitar tanto la acumulación del cansancio como la excesiva carga en la espalda y los hombros. Para una correcta sujeción, primero aflojamos al máximo las cintas que se cuelgan a los hombros. Después desplazamos la cinta de la cintura a la altura del hueso de la cadera, teniendo en cuenta que una vez bien apretada nos sea posible tocar con los dedos el hueso por encima de la cinta. Apretamos fuerte esta cinta de la cadera y ajustamos las cintas de los hombros sin tensarlas, de tal forma que podamos poner sin dificultad los dedos entre estas cintas y el cuerpo. De esta forma conseguimos que la mayor parte del peso de la mochila se cargue directamente sobre las piernas, liberando considerablemente la espalda y los hombros.

A la hora de hacer nuestra mochila hay que ser muy metódico. Lo más indicado será ir colocando el material en la mochila separado de forma funcional con bolsas de plástico (que no hagan ruido para no molestar a los compañeros de albergue), colocar las más pesadas en la parte inferior, de este modo mejoraremos el punto de equilibrio. Nos resultará más cómodo disponer las cosas de tal forma que siempre tengamos a mano; así no será necesario descargar y cargar la mochila cada vez que queramos beber, hacer una fotografía etc.

Lo habitual suele ser hacer el Camino en verano, por lo tanto necesitaremos poca ropa. Recuerda siempre la regla de oro: todo lo que llevas, pesa.

- 3 Camisetas.
- 3 Pares de calcetines.
- 3 Piezas de ropa interior.
  (Se aconseja utilizar una malla corta, para evitar rozaduras en la entrepierna
  y parte interna de los muslos.
- 2 Pantalones (uno largo y otro corto) o uno reconvertible
- 1 Jersey ligero, o forro polar.
- 1 Chubasquero o capa para la lluvia en el caso de que nuestra mochila carezca de protector.
- 1 Saco de dormir
- 1 Esterilla ligera (en el caso de que los albergues estén llenos, se suele dormir en el suelo).
- 1 Funda de almohada.
- 1 Toalla para la ducha
- Varias bolsas para separar la ropa.
  (Cuanto más silenciosas mejor, por la noche mejor ni tocarlas, ya que en los albergue el ruido se multiplica por 10).


EL CALZADO
Unas botas de gore-tex resistentes al agua y al barro o, bien unas botas ligeras de trekking. Aparte del calzado que se utiliza en el camino, conviene llevar unas sandalias o chancletas ligeras para usarlas una vez finalizada la etapa. También son muy necesarias unas chancletas, conviene utilizarlas en la ducha para evitar posibles problemas de hongos, fáciles de coger en duchas comunitarias.

Tan importante como elegir un calzado correcto y de calidad es acostumbrarse a él, probando con semanas de antelación y adaptar el pie a unas botas que serán utilizadas una media de ocho horas diarias durante un mes completo, en el caso de que se haga el Camino completo. Así, lo ideal es realizar la preparación física para el Camino con el mismo calzado con el que se pretende hacer el Camino.

La elección de los calcetines correctos es igual de primordial. En el mercado podemos conseguir calcetines antiampollas con muy buenos resultados.
Hay algunos trucos para prevenir las temibles ampollas, el embadurnase los pies antes y después del camino con una buena refriega de vaselina... pero todavía no se ha descubierto el remedio infalible para atajarlas, cuando menos te lo esperas aparecen.
El calor, el sudor, la diversidad de suelos y el extenuante ritmo del Camino suelen pasar factura a los pies, por muchas medidas preventivas que se tomen.
Para los que deciden hacer el Camino en grupo es aconsejable ir al ritmo que nuestro propio cuerpo nos marque, y no ir al ritmo de otros, ya habrá tiempo de reunirse al final de la etapa o, bien hacer pequeñas paradas para agruparse. En este punto es muy aconsejable organizarse, ya que los más débiles suelen pagar muy caro el excesivo ritmo de los más fuertes.


OTROS OBJETOS
Una pareja de bastones de trekking o un buen bordón artesano, que reduce considerablemente el esfuerzo en las rodillas, sobre todo en las bajadas y con ello el riesgo de lesiones. Sin olvidar su principal función como medida disuasoria para algunos animales del camino.

Una Concha de peregrino es ideal para establecer ese vínculo entre peregrinos. La podremos encontrar en muchos sitios a lo largo del Camino o bien en las Asociaciones de Amigos del Camino.

También necesitaremos una visera o un gorro de ala ancha, puede convertirse en el mejor aliado, así como una navaja multiusos, tapones para los oídos para evitar los conciertos nocturnos de ronquidos, una linterna pequeña, y la documentación necesaria (D.N.I., tarjeta sanitaria, tarjeta de crédito y, por supuesto, la credencial), todo ello convenientemente protegido por un sobre plástico o una bolsa de cierre hermético. No es conveniente llevar demasiado dinero en metálico: los cajeros abundan a lo largo de todo el trayecto.


EL BOTIQUÍN
Tenemos que procurar llevar un botiquín con solo lo imprescindible, algunos cargan en demasía el peso de la mochila con cosas innecesarias.
Un botiquín básico debería incluir Betadine, alcohol sanitario, aguja de coser con hilo (para las ampollas), tijeras, tiritas, gasa esterilizada, esparadrapo, aspirinas y crema antiinflamatoria.

A nivel preventivo, hay que llevar crema de protección solar, barra de cacao labial, repelente contra insectos, vaselina (para evitar rozaduras en nalgas o pies) y una crema hidratante para aplicar en la piel, a modo de bálsamo, tras el esfuerzo.

Todo ello en recipientes pequeños, ya iremos sustituyéndolos en caso necesario en cualquier farmacia que encontremos por el Camino.


LA HIGIENE EN EL CAMINO
El neceser ha de incluir todo aquello que utiliza en su vida diaria pero reducido a la mínima expresión: los enseres propios de cada sexo, cepillo y pasta de dientes, una pastilla de jabón -para el aseo personal pero, también, para la ropa-, pinzas para colgar la ropa (con media docena es suficiente) o imperdibles que pueden prestar un gran servicio, cortaúñas. Sin olvidar llevar siempre a mano un rollo de papel higiénico y un paquetito de toallitas húmedas, para completar la higiene íntima, pues al cambio brusco de alimentación y actividad, muy frecuentemente, (también por experiencia) el organismo responde con los consabidos problemas como diarrea, hemorroides...etc.


LA ALIMENTACIÓN
Salvo algunos tramos muy concretos, los Caminos están perfectamente surtidos de establecimientos hosteleros en los que poder llevar a cabo el régimen habitual de comidas (desayuno, almuerzo y cena).

Algunos albergues cuentan con cocina e instrumental para preparar comidas. Aún así, siempre conviene llevar en la mochila una pequeña y ligera despensa, con alimentos básicos como frutos secos, chocolate, bebidas ricas en sales minerales, barritas energéticas, refrescos azucarados, una pizca de sal, etc. La multitud de localidades por donde discurren los caminos permiten surtirse de agua potable, por lo que bastará llevar una cantimplora o una botella mediana, de entre 0,75 y un litro de capacidad.
Es aconsejable empezar el día con un buen desayuno, beber mucha agua a lo largo de la etapa y tomar alimentos ligeros y energéticos durante el camino...


LAS PRIMERAS ETAPAS
Moderadas, hay que tomárselo con calma, tanto en distancia como en ritmo para ir acostumbrando el cuerpo al Camino. Los 4 ó 5 primeros días son los más delicados, y es normal padecer dolores musculares, especialmente en las piernas, espalda y hombros, no hay que desanimarse, nuestro cuerpo pronto se habituará al esfuerzo.
Es muy importante, invertir varios minutos antes de comenzar a caminar, e inmediatamente después de la caminata, para hacer una sencilla tabla de estiramientos y calentamiento. Es la forma de minimizar riesgos de afecciones tanto en músculos, como en articulaciones, especialmente rodillas y caderas. Muchos no son conscientes de que van a someter a su cuerpo a una muy dura prueba diaria, especialmente los primeros días.
Estos ejercicios de calentamiento son muy aconsejables para aquellas personas con vida sedentaria.


EL CAMINO POR CARRETERA
Siempre tenemos que caminar por el arcén izquierdo para ver venir a los coches, y cuanto más alejados de la calzada mejor. Los tramos de carretera los tenemos que hacer con mucha precaución, el cansancio y el peso de la mochila hacen que nuestros movimientos sean más torpes en caso de necesitar una reacción rápida.


Buen Camino

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