Guía de albergues del Camino de la Plata



GUÍA DE ALBERGUES

Camino Mozárabe
de Santiago Vía de la Plata
de Sevilla a Santiago de Compostela


Última actualización: 2 de mayo de 2026












Para una información más detallada
de los albergue consulten el siguiente enlace:

Ultreia et Suseia

Contacto:

Etapa 24: Alija del Infantado > La Bañeza



Información actualizada: 2 de mayo de 2026


“Hay caminos
que se hacen para llegar…
y caminos
que se hacen para recordar.”

      Hay etapas que se caminan con las piernas… y otras que se caminan con el corazón.

En el Camino sucede algo profundo y silencioso: muchas veces no caminamos solo por nosotros. Caminamos por quienes amamos. Por quienes ya no están. Por un padre, una madre, un hermano, un amigo. Personas que siguen teniendo un lugar tan vivo dentro de nosotros que, de algún modo, también siguen caminando.

A veces el dolor se vuelve compañero. No pesa como una carga, sino como una presencia. Hay lágrimas que llegan sin aviso, en mitad de un sendero cualquiera, y no son debilidad: son amor que aún no ha encontrado del todo su lugar.

Quizá por eso el Camino cura de una forma que nadie puede explicar. Porque aquí uno aprende que la ausencia no significa desaparición, y que el recuerdo no es una sombra triste, sino una manera distinta de seguir abrazando.

Hoy caminaremos entre ríos, pueblos pequeños y tierras de historia antigua. Y si llevas a alguien contigo en el alma… no lo escondas. Deja que camine a tu lado. Porque hay pasos que no son nuestros, y sin embargo nos sostienen.


      Desde la Plaza Mayor de Alija del Infantado, seguimos por la calle Rúa hasta enlazar con la carretera-calle Real, que tomamos a la derecha, coincidiendo con el trazado de la LE-114.

Comenzamos la jornada con más de dos kilómetros y medio de asfalto, hasta que finalmente el Camino nos invita a abandonar la carretera y buscar la calma de la ribera.

Tras ese tramo, nos desviamos a mano derecha hacia La Nora.

El río Jamuz:
caminar acompañado por el agua
(Km 2,8)
      Cruzamos por un puente el río Jamuz (km 2,8). Un poco más abajo se encuentra su desembocadura en el río Órbigo. El paisaje aquí se vuelve especialmente agradable: la tierra baja, el agua acompaña y el silencio empieza a hablarnos.


      La Nora se encuentra a pocos metros, asentada sobre un pequeño promontorio, en la confluencia de los ríos Órbigo y Jamuz. La historia de este pequeño núcleo rural se pierde en el tiempo.

Su iglesia, la de Santa María, se alcanza tras caminar unos 500 metros.

Sin embargo, la señalización del Camino no entra en la localidad: tras cruzar el puente, nos guía hacia una pista de tierra a nuestra izquierda, que avanza paralela al río.

Y este tramo es una auténtica delicia.

El río avanza en silencio…
como avanzan también
los recuerdos.


Desvío opcional a Genestacio de la Vega
(Km 7)
      Tras unos cuatro kilómetros por pista llegamos al segundo puente que cruza el río Jamuz (km 7).

Si lo cruzamos, a una distancia aproximada de un kilómetro y medio podemos visitar la pequeña población de Genestacio de la Vega, que cuenta con iglesia (la de Santa Marina) y también ermita (la de la Vera Cruz).

El nombre de esta localidad tiene su origen, como el de tantos otros lugares de la Vía de la Plata, en el de una antigua mansio romana.

Acercarse a visitarla merece la pena si no medimos nuestro Camino por los pasos que damos, sino por lo que nos enriquece.

Para llegar, tras cruzar el puente, caminamos unos 400 metros hasta la carretera LE-114. Junto a ella se encuentra la ermita de la Vera Cruz. Si continuamos a la izquierda, tras poco más de 400 metros llegamos a la población.


Quintana del Marco
(Km 8,3)
      Quien no quiera desviarse a Genestacio no debe cruzar el puente. Basta con continuar por la pista en compañía del río, hasta llegar a la siguiente localidad: Quintana del Marco (km 8,3).

Una pequeña población que no debemos pasar por alto por su arraigo histórico a la Vía de la Plata. Merece la pena sumar algunos pasos más.

El Camino no siempre
premia al que corre,
sino al que se detiene.

      Quintana del Marco es un municipio repleto de historia y lugar de origen de auténticas joyas arqueológicas. Fue una villa romana y se enclava desde sus orígenes en la calzada romana de la Vía de la Plata, uniendo Benavente con Astorga.

En la segunda mitad del siglo IV d.C. fue una gran villa romana, y lo demuestran los innumerables restos encontrados al norte de la población: muros milenarios, mosaicos, monedas o bustos.

Varios de estos tesoros se albergan hoy en distintos museos, destacando el famoso Mosaico de Las Ninfas, custodiado en el Museo Arqueológico de la Provincia de León.

La localidad se divide en dos barrios diferenciados por el río Jamuz, antes unidos por un puente romano. En cada barrio encontramos una iglesia característica:

Iglesia de San Pedro, donde se conserva el busto del emperador Marco Aurelio.
Iglesia de El Salvador, cuya torre es resto de un antiguo castillo derrumbado.

En su patrimonio sobresale el castillo medieval de los Condes de Luna y Señores de Quiñones, del siglo XV, declarado Bien de Interés Cultural. Aún conserva su torreón en pie, como vigía del pasado.

Curiosamente, Quintana del Marco también mantiene un antiguo abrevadero para el ganado conocido como “Artesiano”, al que los vecinos siguen acudiendo a pesar de que el agua no está tratada.



Regreso al puente
y continuidad junto al río
      Tras la visita, volvemos sobre nuestros pasos hasta el puente y continuamos recto con el río a nuestra izquierda.

El Camino vuelve a ofrecernos ese regalo que tantas veces no valoramos hasta que lo perdemos: caminar en calma, con el sonido del agua cerca y el pensamiento viajando lejos.

Hay peregrinos que caminan
ligeros por fuera… pero llevan
un mundo entero por dentro.



Villanueva de Jamuz
(Km 11,7)
      Tras unos tres kilómetros y medio, otro puente nos anuncia la cercanía de una población situada a la izquierda: Villanueva de Jamuz (km 11,7).

Aunque las flechas no se dirijan hacia ella, es un paso obligado en la Vía de la Plata y merece muy bien la pena. Está cerca, y la etapa de hoy no es especialmente dura.

      La Calle del Hospital nos recuerda el edificio que existió para atender a peregrinos o caminantes. La hospitalidad jacobea dejó aquí su huella.

Su iglesia parroquial, la de San Cipriano, conserva en su interior un bello retablo de Bartolomé Hernández y pinturas de Pedro de Bilbao, ambas del siglo XVI. También destaca una escultura de La Virgen con el Niño, que se cree podría pertenecer al entorno del escultor Juan de Juni.

Como recuerdo señorial se mantiene el Castillo de los Quiñones, del siglo XV, con lienzos almenados y una bella torre del homenaje de unos 25 metros de altura.

Aquí vivió Don Suero, el del Paso Honroso, figura histórica ligada a la leyenda caballeresca.

Fin de la pista y giro hacia Santa Elena
(Km 14)
Si preferimos continuar sin desviarnos, debemos seguir recto. Unos 2,3 km más adelante acaba la pista junto al río.

Giramos a la derecha (km 14) por un sendero marcado por el paso constante de peregrinos, aunque esta vez algo más alejados del agua.

Así llegamos al puente que conduce a Santa Elena de Jamuz.



Santa Elena de Jamuz
(Km 16)
Llegamos al puente (km 15,5). La población se encuentra en la otra orilla. Cruzamos y en apenas 500 metros entramos en el pueblo.

      Su origen se remonta a un monasterio ya existente en el siglo XI. Su iglesia parroquial está dedicada a su patrona, Santa Elena, y conserva esculturas y un retablo del siglo XVIII de notable valor.

Uno de sus atractivos reside en la conservación de los sistemas tradicionales de riego: cigüeñales y norias, ejemplos históricos de la extracción de agua de los pozos.

A veces el Camino
no se mide en kilómetros,
sino en lo que uno aprende
a soltar… y en lo que aprende
a guardar.

Para continuar, podemos salir del pueblo por el asfalto de la LE-114 y en pocos metros enlazar con el trazado del Camino, evitando un rodeo innecesario.

Camino hacia La Bañeza:
tierra o carretera
      Si el cansancio aprieta y queremos ir directos, desde este punto se puede continuar por carretera, opción que es un kilómetro más corta.

Sin embargo, si preferimos seguir pisando tierra, tomamos la pista en ligera subida que nace a nuestra derecha.

Tras unos 1.300 metros viramos 90º a mano izquierda por otra pista de tierra (km 17,7). Pasamos junto a una pequeña central fotovoltaica y, en la siguiente bifurcación, tomamos el camino de la derecha, que nos lleva hasta la autovía A-66, la cual cruzamos por un paso inferior (km 18,9).




      A unos 800 metros torcemos en la primera bifurcación a la izquierda. Tras otros 800 metros llegamos a la calle Santa Elena, por la que entramos en La Bañeza.

Llegada al albergue de peregrinos
(Monte Urba)
Si queremos finalizar en el albergue, tras 600 metros caminando por la calle Santa Elena giramos por la primera calle a la izquierda. Después giramos a la derecha por la calle San Julián y nuevamente a la derecha al llegar a la calle San Roque. Al final de esta calle se encuentra el albergue de peregrinos Monte Urba.


Llegada a la Plaza Mayor de La Bañeza
(Km 22,3)
      Para continuar hasta el final de etapa en pleno centro, seguimos por la calle Santa Elena, que desemboca en la Plaza de los Reyes Católicos.

Al final de esta plaza tomamos a la derecha la calle Juan de Mansilla, que nos conduce directamente hasta la Plaza Mayor, nuestro final de etapa de hoy, junto a la Iglesia de Santa María (km 22,3).


Ciudad histórica de acogida
y cultura jacobea

      La ciudad de La Bañeza es uno de los puntos clave de la Ruta de la Vía de la Plata. Una parada casi obligatoria, no solo para descansar, sino para sentir que el Camino también se construye con ciudades vivas, hospitalarias, llenas de historia.

Rebosante de cultura, de monumentos y museos, parques y jardines, mercados, gastronomía y fiestas legendarias, La Bañeza es un lugar donde el peregrino puede renovar energías antes de continuar hacia tierras de León y Astorga.

Conquistada por Roma entre los años 29 y 19 a. C., formó parte del Conventus Iuridicus Asturum. Pasear por sus calles es recorrer siglos de historia: invasiones germánicas, huellas medievales, presencia mozárabe, mercaderes y artesanos que llegaron desde distintos rincones de Europa.

Entre sus lugares más representativos destaca la Iglesia de Santa María, que preside el centro urbano y recibe al peregrino en la Plaza Mayor como una madre antigua que aún mantiene las puertas abiertas.

Iglesia de San Salvador
      O
tro de los lugares más significativos de La Bañeza es la Iglesia de San Salvador, auténtico corazón espiritual del antiguo enclave mozárabe que dio origen a la ciudad, cuya memoria se remonta al siglo IX.

Su ubicación estratégica en la Vía de la Plata favoreció desde la Edad Media la existencia de un refugio y hospital de peregrinos, considerado el primero documentado del que se conserva constancia escrita. Un dato que nos habla de la importancia histórica de La Bañeza como lugar de acogida y descanso para caminantes.

El templo posee tres naves y conserva un hermoso ábside románico, adornado con cornisa ajedrezada y reforzado por columnas con capiteles de follaje. En su interior destaca una pila bautismal fechada en 1639.

También merece atención el retablo barroco del altar mayor, realizado en madera de nogal por Francisco Rivera (siglo XVII), así como varios lienzos de la escuela castellana y una talla del Buen Pastor (1659), imagen titular de la parroquia.

A la entrada del templo, la plaza conserva una farola forjada en 1891, que en otro tiempo iluminó la Plaza Mayor.

      La Bañeza es además conocida por su ambiente festivo y cultural, especialmente por su Carnaval, considerado uno de los más importantes de Castilla y León. Y por supuesto, su gastronomía: embutidos, repostería tradicional y el sabor de la tierra leonesa, que aquí se disfruta con calma.

En época medieval, como en tantas localidades clave del Camino, existieron lugares de acogida y atención para caminantes, reflejo de un espíritu hospitalario que sigue vivo hoy en sus albergues y en el trato cercano de sus gentes.

Donde hubo hospitalidad,
siempre habrá Camino.


Servicios en La Bañeza
La Bañeza es una ciudad cómoda para finalizar etapa y reponer fuerzas. Cuenta con todos los servicios necesarios para el peregrino, por lo que es un lugar ideal para descansar, curar pequeñas molestias y preparar la jornada siguiente.

Encontrarás supermercados y tiendas de alimentación, panaderías, bares y restaurantes, así como farmacias, cajeros y comercios de todo tipo. También dispone de centro de salud, lo cual siempre aporta tranquilidad al caminante.

Si necesitas lavar ropa o hacer una compra más completa, aquí podrás hacerlo sin problema. Además, la ciudad cuenta con buenas comunicaciones y transporte, algo útil si en algún momento necesitas reorganizar la ruta.

Y por supuesto, no olvides pasar por el albergue de peregrinos Monte Urba, punto de acogida y descanso para quienes llegan con el polvo del Camino en los zapatos… y con el alma llena de historias.

En ciudades como La Bañeza,
el peregrino no solo encuentra
servicios: encuentra alivio.

      Y quizá sea precisamente esto lo que hace especial a La Bañeza: no solo su historia y sus monumentos, sino esa sensación de que aquí el peregrino es recibido… como si el Camino, una vez más, le recordara que siempre hay un lugar donde descansar el cuerpo y también el alma.

Información práctica
Distancia: 22,3 km
Tipo de etapa: cómoda y bastante llana, con largos tramos por pista y caminos abiertos.
Dificultad: baja.

Servicios en ruta
Alija del Infantado (km 0): todos los servicios.
Quintana del Marco (km 8,3): servicios básicos (según temporada).
Villanueva de Jamuz (km 11,7): servicios limitados.
Santa Elena de Jamuz (km 16): algún servicio básico.
La Bañeza (km 22,3): todos los servicios y albergue.

(Conviene no confiarse: algunos bares o tiendas pueden tener horarios reducidos.)

Entre localidades hay tramos largos con poca sombra, especialmente en días calurosos.

Señalización
La señalización es buena en general, aunque conviene prestar atención en los tramos de pista paralelos al río y en los accesos a algunas localidades, ya que el Camino no siempre entra en los pueblos.

Punto destacado de la jornada
El tramo junto al río Jamuz, caminando en silencio y con el agua como compañera, es uno de los momentos más hermosos de la etapa.

Consejo útil
Si decides visitar Genestacio de la Vega o Villanueva de Jamuz, recuerda que son pequeños desvíos que merecen la pena, pero conviene calcular bien las fuerzas y el tiempo, especialmente en verano.

Recomendación
En días de calor, lo ideal es salir temprano desde Alija y llevar agua suficiente, ya que hay largos tramos expuestos al sol.

Reflexión
Y así llegamos a La Bañeza, donde la piedra, las calles y la vida cotidiana parecen recordarnos que el Camino no es solo un trayecto: es una transformación.

Quizá hoy has caminado acompañado por el murmullo del río Jamuz… pero también por otro murmullo más profundo: el de los recuerdos.

Muchos peregrinos llegan aquí con los pies cansados, pero con el alma despierta. Porque el Camino tiene esa virtud secreta: convierte el dolor en oración silenciosa, y la ausencia en una forma distinta de compañía.

Si hoy has dedicado tus pasos a alguien, detente un momento antes de dormir. Respira. Mira hacia atrás. Y comprende algo importante: no has caminado solo.

Has sido puente entre dos mundos. Has llevado un nombre dentro de ti. Y en cada paso has dicho sin palabras:

“No te olvido. Sigues conmigo.”

Ultreia.

ETAPA 26
La Bañeza > Astorga
25,6 km

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