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ALBERGUES TRADICIONALES, DE DONATIVO



  Acogida tradicional  

Los Albergues de hospitalidad tradicional (de Donativo) de hoy en día mantienen vivo el espíritu de aquellos antiguos hospitales de peregrinos de la edad media. Continuar salvaguardando la tradición solo es posible con la complicidad de los peregrinos.

Los guardianes de ese espíritu son los hospitaleros voluntarios, que con su ejemplo y labor altruista trabajan a diario para que el peregrino tenga un lugar digno de acogida en su peregrinar a Santiago.

Los albergues tradicionales no tienen tarifa, ¿Como poner precio a la generosidad? Tan solo se pide que, si pueden dejen su voluntad, "el donativo" para que estas instalaciones sigan cumpliendo con su cometido de dar cobijo y ayuda a quien lo necesite. Ser agradecido es virtud.


¿Qué puedo hacer para colaborar?

Lo principal es ser sincero contigo mismo ¿Qué valor das a lo recibido?
De tu honradez y generosidad dependerá que otro peregrino pueda recibir mañana lo que tú has recibido hoy.
Solo tienes que aportar lo que tu voluntad te dicte, si por otro lado eres más bien de los que necesita, muéstrate agradecido con quien ha sido generoso contigo. 

Si entre todos ponemos nuestro granito de arena lograremos que nuestro espíritu del Camino continue a salvo de la asfixiante banalización de nuestros valores y tradiciones Jacobeas.

“Todo el mundo debe recibir con caridad y respeto a los peregrinos, ricos o pobres, que vuelven o se dirigen al solar de Santiago, pues todo el que los reciba y hospede con esmero, tendrá como huésped; no sólo a Santiago, sino también al mismo Señor; según sus palabras en el evangelio: El que a vosotros recibe, a Mi me recibe. Hubo antaño muchos que incurrieron en la ira de Dios por haberse negado a acoger a los pobres y a los peregrinos de Santiago. Por lo que se debe saber que los peregrinos de Santiago, pobres o ricos tienen derecho a una hospitalidad y a una acogida respetuosa”.
Con estas palabras cerraba Aymeric Picaud, monje de Poitou su Liber Peregrinationis, la guía que escribiera a mediados del siglo XII para aconsejar y prevenir a los peregrinos jacobeos. 

“El hombre sabio disfruta más dando de lo que el receptor disfruta recibiendo”. - Séneca

Buen Camino
Más allá, Más arriba, ¡¡Santiago!!