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Etapa 19 Aldeanueva del Camino - Calzada de Bejar


VÍA DE LA PLATA


El reloj de la plaza del ayuntamiento marca las seis y media de la mañana, en el centro de la plaza hay un monolito de granito, un hito H3 que nos informa de algunos datos históricos de Aldeanueva y de los puntos más interesantes que encontraremos en nuestra ruta hacia la ultima mansio romana en tierras extremeñas, Caelionicco, localizada en las cercanías de Baños de Montemayor, sexta de Augusta Emerita y distante de esta unas 132 millas.

Salimos de la plaza para tomar la calle de Severiano Masides para llegar a un camino que se dirige a la carretera. Nos esperan 11 km. por la N-630 hasta el próximo pueblo, Baños de Montemayor.
Nos tomamos un buen desayunos para cargar energías en el Hotel Roma, la etapa de hoy no es larga pero si de un considerable desnivel, pero eso si, una de las mas hermosas. Salimos de nuevo a la carretera para encontrarnos con una rotonda, tomaremos la dirección que marca Baños-Hervas, y que nos llevará después a una segunda rotonda de la que cogeremos la salida que indica Hervas (EX20), dirección que más adelante nos incorpora a la antigua N-630 en dirección a Baños de Montemayor.

Cruzamos dos puentes en nuestro itinerario, el primero probablemente de origen romano llamado de Romanillos sobre la garganta de San Andrés. posteriormente el puente de las Doncellas sobre el rio Ambroz, encontrándonos más adelante y a nuestra derecha el Aula de la Naturaleza El Salugral.






En el kilometro 431 abandonamos por la izquierda el arcén de la carretera para transitar por la calzada romana unos 800 metros, adentrándose en Baños de Montemayor por la ermita del Cristo de la Misericordia del S XVI.




Entramos en el pueblo por la calle Mayor, pronto nos encontramos con un miliario conmemorativo de la Vía de la Plata, en el grabado los kilómetros que nos quedan hasta Santiago, 569, frente a él se encuentra la Iglesia de Santa Catalina s. XV., en su interior destaca un buen retablo del siglo XVI. En la actualidad no se utiliza para el culto y ha sido recuperada como auditorio y espacio cultural.




Pasear por sus calles es encontrarse con caserones del siglo XVII y XVIII. Algunas casas blasonadas y calles que conservan sus típicas galerías o balcones de madera, la arquitectura de entramado de madera y adobe que deja paso a la piedra y la mampostería en otras, los dinteles con grabados y las fechas de construcción que revelan los desastres de la Guerra de Independencia (muchas casas son posteriores a 1811 y revelan que fueron destruidas, quemadas y reconstruidas en ese periodo).



Pasamos junto a la Iglesia de Santa María de la Asunción, más conocida como Iglesia de Santa María. Es una obra desigual en cuanto a su estilo y su calidad, fruto de distintas etapas constructivas entre los siglos XVI y XVII. De su interior lo más notable es el retablo, de estilo barroco clasicista (1612). El templo posee un órgano con caja barroca del siglo XVII. En la calle podemos encontrarnos con un ara votiva incrustada en el muro de la iglesia.


Baños, mansio en la Vía de la Plata, cobraría fama desde época romana por sus aguas termales. Estas, con el paso de los siglos, se convirtieron en pilar básico para la construcción de un excelente balneario que en los últimos años se ha visto ampliado y reconocido como uno de los establecimientos termales más modernos de Europa.
Estas ampliaciones y mejoras del antiguo balneario han sacado a la luz diversas estancias de época romana y hallazgos arqueológicos de indudable valor histórico, pudiéndose visitar en la actualidad.
Siguen funcionando en los lugares distintos establecimiento de hostelería para atender a turistas, viajeros y gentes que buscan la salud en las aguas termales, que surgen a unos 42 grados de temperatura.

Baños de Montemayor dispone de un Albergue turístico ubicado en una casa tradicional magníficamente restaurada, así como un Centro de interpretación general de la Vía de la Plata por Extremadura, que al igual que los situados en Monesterio y Mérida, explican al visitante y al caminante aspectos históricos, artísticos y culturales de esta vía de comunicación que atraviesa de sur a norte toda la Comunidad extremeña.

Es muy reconocida la industria artesanal del mimbre de este pueblo. Su artesanía tradicional sobre la manera de trabajar la madera del castaño se remonta a tiempos inmemoriales y es característica de los pueblos del Valle del Ambroz.
Aunque dentro del valle cada artesano se diferencia, en Baños de Montemayor, la preparación de la madera es realizada con gran esmero, logrando así un producto de calidad. Actualmente hay seis cesterías abiertas al público. También es relevante la artesanía de la cerámica. Destacar que en muchas de sus tiendas de artesanía podemos encontrar el tan deseado bordón de peregrino, realizados tradicionalmente con maderas de avellano o castaño, muy resistentes y de bello aspecto.


Entre los lugares típicos de la localidad está la casa de los padres de Santa Rosa de Lima, donde habitan aún descendientes de aquella familia.

* Isabel Flores de Oliva (1586-1617), más conocida como Santa Rosa de Lima, la primera santa de América, patrona de Lima y del Perú, del Nuevo Mundo ("de todas las Américas") y de Filipinas (entre otros), fue hija de Gaspar Flores, nacido en Baños de Montemayor, quien, después de pasar por Puerto Rico y Panamá, llegó al Perú como soldado del Pacificador Pedro de La Gasca.
Hacia 1575, cuando Gaspar Flores servía de arcabucero en la guardia del Virrey Francisco de Toledo, casóse con la limeña María de Oliva Herrera, con quien tuvo 13 hijos. Su hija Isabel Flores de Oliva, futura Santa Rosa de Lima, nació en Lima en 1586.
Es la primera santa que antes de ser canonizada -sólo 54 años después de su muerte, en 1617- sería proclamada (cosa excepcional) patrona del Perú (1669), del Nuevo Mundo y de Filipinas (1670).


Se sale por la reconstruida Calzada y se asciende hasta una fuente de piedra con la inscripción Cañada Real Aliste Zamorana o de la Plata, las vistas se pierden y se recrean a lo largo y ancho del hermoso valle de Ambroz.





Pasamos la fuente y el ascenso continúa, la calzada se acaba, obligándonos a cruzar la carretera nacional y continuar por un camino que transita por la izquierda. Nos encontramos en plena Sierras de Béjar y de Francia, declaradas Reserva de la Biosfera. La comarca de las Sierras de Béjar-Francia se encuentra en una zona de montaña y contiene elementos climáticos, fisiográficos, de hábitats, florísticos, faunísticos, culturales y etnográficos que le otorgan unas características únicas que hacen de este lugar un espacio privilegiado.

En cuanto a la fauna, destaca el endemismo Cobitis vettonica, un pez único que se desarrolla en el río Alagón en la provincia de Salamanca.
La nutria, un mamífero catalogado como vulnerable, también se desarrolla en los ríos de la Reserva. Otro endemismo, esta vez reptil, es la Iberolacerta martinezricae, una lagartija de la Sierra de Francia. Y en cuanto a las aves más emblemáticas, existen parejas de buitre negro, buitre leonado, el águila perdicera, el águila real, el alimoche, el búho real o la cigüeña negra.

Con respecto a la flora la gran variedad de ecosistemas provoca la existencia de un elevado número de especies vegetales, estando catalogadas cerca de 2000 especies en toda la comarca.

Son de gran importancia también especies arbóreas singulares, algunos catalogados en el Inventario de Árboles Singulares de la Junta de Castilla y León, como haya, tejo, tilo, castaños centenarios, etc.







Llegamos al alto del Puerto de Béjar, dejamos el bosque y entramos de nuevo en la carretera, lo primero en divisar es una gasolinera. Dejamos en este punto Extremadura para comenzar el Camino de la Vía de la Plata por el antiguo reino de Castilla-León.
La localidad se alcanza en su último tramo, también por carretera, aunque enseguida giramos a la izquierda para retomar la Calzada. El fuerte ascenso al puerto de Béjar de 894 m., convierte esta etapa en una de las más duras, pero también en una de las más bellas.

La calzada romana entra en tierras salmantinas por Puerto de Béjar, el primer municipio del Camino de Santiago de la Vía de la Plata a su paso por Castilla y León y uno de los tramos más importantes de la ruta. No obstante, no atravesamos el caserío, caracterizado por una arquitectura popular típica en la zona, sino que la senda jacobea queda a la izquierda de la localidad.

También en la zona se encuentra la Mansio Caelionicco que se halla a 921 metros de altura, en el límite de los términos de Puerto de Béjar y Peñacaballera, en un Castro Vetón anterior a Roma.


Antes de comenzar el descenso hacemos una pequeña parada en el Camino y entramos en el Albergue de peregrinos que está situado junto al camino. Las propietarias y hospitaleras me invitan a un descanso y sellar la credencial.

Salimos de Puerto de Béjar pasando por debajo del puente sobre la autovía, se puede apreciar gráficamente el recorrido de ITER AB EMERITA ASTURICAM, la vía de la plata.



Continuamos un suave descenso por un camino que pronto se convierte en un sendero entre fincas. Aquí los Castaños y robles nos rodean e incluso nos cierran la vista del cielo por momentos. En algún tramo nos podremos encontrar como el agua que viene de la ladera inunda el sendero o que las piedras afloran para poner un poco mas de interés en nuestro caminar.






Continuamos en bajada hasta el río Cuerpo de Hombre, que cruzamos por el puente de la Magdalena, o de la Malena como lo denominan los lugareños. Esta construcción formó parte de la antigua calzada romana. Este río nace en la sierra de Candelario, en Hoya Moros, recogiendo las aguas de las laderas de esta sierra.
En esta zona existe uno de los miliarios que los ingenieros romanos colocaban cada 5.000 pies (1.480 metros) junto a la calzada, esta vez se trata de un incompleto miliario, que contiene numerosas inscripciones.






A unos metros del puente se alza un miliario y de seguido veremos un corral a mano derecha. Merece la pena pasar la valla de madera y entrar, porque guarda uno de los miliarios mejor conservados de toda la Vía. Se trata del número CXXXIIII. Tras la visita disfrutamos de un tramo de tres kilómetros junto al río. El Camino continua paralelo a la carretera a la izquierda y al río a la derecha, justo hasta la Casa de los Molino, donde cruza la carretera y enlazar de nuevo con la antigua calzada, por la que subimos un repecho algo considerable hasta llegar a Calzada de Béjar.





La ermita del Santo Cristo de la Misericordia o del Humilladero se encuentra a la entrada del pueblo, hoy en desuso y en estado de recuperación. El espacio está dividido por una reja de hierro, que da paso a través de un arco de medio punto a la cabecera de planta cuadrada. Aquí se hacía la misa, la novena del Bendito Cristo y se rezaba el último responso a los muertos, pues colinda con el cementerio.

El albergue Alba-Soraya se encuentra pasada la ermita y junto al camino. Tiene el nombre de las hijas de Manuela: Alba y Soraya, coqueto y muy bien atendido por sus propietarios, y lo mas importante calor humano y una amplia sonrisa.



La Calzada de Béjar es un pequeño pueblo, agrupado en torno a su iglesia. El Camino pasa por el centro de la localidad coincidiendo con la calle Mayor. En el pasado sirvió como divisoria de dos Concejos, uno bajo la jurisdicción del Marquesado de Montemayor, y otro bajo la del Ducado de Béjar.

Las calles están jalonadas por una arquitectura popular de soportales empedrados y sostenidos por zapatas pétreas, con casas de corredor y dinteles fechados. Los años de 1784, que aparece en una casa de la calle Salas Pombo, o de 1850, en la calle Baños, nos indican la antigüedad de las mismas.




Junto a la calle Mayor se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es una construcción sencilla realizada en 1553, con un modesto retablo que alberga el Cristo que estuvo en la ermita del Humilladero. Conserva una imagen de San Ramón y un relicario del santo.


Junto a la calzada romana se encuentra uno de los ejemplos más singulares de fortaleza romana, se encuentra situado, en un lugar estratégico, sobre un teso desde el que se domina ampliamente una gran extensión de la vía por ambos lados. El fortín tiene forma casi cuadrangular, con unas dimensiones aproximadas de 29x27 m., aparejado con mampostería de granito y puestos en las esquinas rudos sillares de alto variable. Se le suponía cubierto con armadura de madera a dos aguas por los ángulos de sus muros. Construido durante el Bajo Imperio (siglos III-IV d.C.) para proteger el tránsito de viajeros y mercancías. Desde él se sigue contemplando la milenaria estructura, ahora sólo camino para campesinos, ganaderos y viajeros que buscan emoción espiritual, naturaleza y arte.