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Etapa 20 Calzada de Bejar - Fuenterroble de Salvatierra


VÍA DE LA PLATA

Dejamos el albergue Alba y Soraya para continuar por la calle Mayor que es a su vez Calzada. El norte es siempre nuestra orientación desde que salimos hace ya 20 días de Sevilla. A nuestra derecha queda la cima del monte de difícil acceso donde están los restos de la fortaleza romana.


Antes de emprender la marcha llenamos nuestras botellas en una fuente de agua exquisita que hay a la salida del pueblo, la decora una escultura en hierro de un peregrino. Emprendemos el camino por la carretera, pero enseguida retomamos tierra a nuestra izquierda, continuamos aproximadamente un kilómetro y llegamos al cruce de la carretera de Béjar – La Alberca, la que cruzamos para continuar rectos por un camino de concentración por el valle del Sangusín, el trazado es más bien llano y de buen firme.
Atrás ha quedado la localidad de Calzada de Béjar, a nuestra izquierda y a lo lejos, las Batuecas y la Sierra de Francia. A la derecha, las Sierras de Béjar y Candelario.

Llaneamos durante seis kilómetros por una larga recta jalonada por varios miliarios. Entre ellos el número XCLII, que encontramos junto a la orilla del río Sangusín.






Cruzamos el río, y continuamos por un camino que nos lleva a una carretera, seguimos por ella unos cientos de metros para desviarnos del asfalto por un camino a la izquierda, continuamos kilometro y medio aproximadamente, para llegar a un crucero que se encuentra a la derecha y que tiene como telón de fondo las montañas. Una vez pasado el crucero el camino sigue recto, y a unos 200m. Se entra en el pueblo de Valverde de Valdelacasa por la calle Salas Pombo, hasta llegar así a la Iglesia de Santiago y al crucero siguiente de los otros 5 que hay en la villa.




El pueblo de Valverde de Valdelacasa es un lugar de escasas dimensiones, de casas pequeñas, dormido al lado de una sólida iglesia de macizos sillares que se enseñorea sobre el núcleo urbano. El pueblo se encuentra en un enclave muy agradable, rodeado de campos verdes, arbolado bordeando el camino, abundancia de agua y vegetación.
Las fuentes antiguas hablan de la Mansio ad Lippos, que debió hallarse aquí, concretamente en la cima de Peña Milanero, a 500 metros al sur del casco de la población.

Su iglesia es la de Santiago Apóstol, en la que destaca su bonita espadaña de estilo barroco. En su interior se guarda una imagen de Santiago Matamoros.



No tardamos en cruzar Valverde de Valdelacasa e iniciamos el ascenso hacia Valdelacasa, nos esperan cuatro kilómetros de subida por carretera hasta llegar a la pequeña localidad situada en la cima de un cerro.

En la salida del pueblo nos encontramos con una simpática escultura de un peregrino realizada en metal, junto a esta una pequeña área de descanso donde parar a comer algo. Seguimos la carretera arriba, y nos sorprende el murmullo de lo que parece un diálogo en un huerto junto a la carretera. Un hortelano habla y habla, pero no vemos a su interlocutor. Cuando llegamos a su altura vemos que les habla a sus perales. Ciertamente los frutales saben escuchar. ¿Qué será más meritorio hablar a estos perales o a algunos alcornoques de dos patas?.
Continuamos por carretera algo mas de dos kilómetros hasta llegar a la siguiente localidad Valdelacasa.




En Valdelacasa las casas del pueblo conservan una estructura de excelente granito. El pueblo está situado a 950 metros, hace unas semanas aún se podía ver la nieve en sus montañas. Su paisaje es de bosques que van perdiendo ya frondosidad.
Famoso por pertenecer a la vetona cultura de los verracos, sus primeros poblamientos datan del Neolítico. Su iglesia llamada del Dulce nombre de María se fue ampliando y reestructurando entre el siglo XVI y el XVII, momento en el que se terminaron las bóvedas. En su interior nos aguarda la sacristía que guarda una preciosa reja que protege el archivo y el joyero parroquial labrado por Matías López. También son interesantes un grupo escultórico de la Virgen, Sta. Ana y el Niño (siglo XIV) y un sarcófago (siglo XV).

Abandonamos la localidad cruzando la carretera de Guijuelo para salir a una vieja carretera hacia Fuenterroble de Salvatierra, y al cabo de un par de kilómetros, tomamos la pista de tierra que, muy bien señalizada, sale a nuestra izquierda. Aún habrá tiempo para más sorpresas, como la que nos depara el miliario CXLVIII, repuesto en el bautizado como Bosque del Peregrino. Vamos finiquitando los últimos seis kilómetros de la jornada.












La localidad de Fuenterroble es de origen arriero, su arquitectura tradicional tiene vocación agropecuaria, realizada con materiales pizarrosos del entorno, elemento diferenciador respecto a la construcción de granito que hasta ahora hemos visto.
La calzada pasa al Oeste de la población, a no más de 600 m. A un km de Fuenterroble está la Fuente de Lalín, en la misma calzada, que ha quitado la sed a caminantes, labradores y pastores.
Se sitúa a una altitud de más de 950 metros sobre el nivel del mar, caracterizándose por este motivo por tener un invierno largo y con temperaturas bajas.
Cuenta con el pequeño Parque Temático de la Vía de la Plata, junto a la iglesia de Santa María la Blanca. El albergue lo dirige el sacerdote de la parroquia y es el epicentro del Camino de Santiago del Sur. Los restos de calzada romana se conservan en buen estado, así como los dos miliarios que se pueden encontrar a las afueras del pueblo.

Después de cuatro horas de Camino llegamos a Fuenterroble de Salvatierra, y entramos por la calle Larga pasando junto a la ermita del Santo Cristo del Socorro, una construcción popular remozada sin demasiado interés arquitectónico, su fachada principal encalada en la que destacan los sillares de los esquinales. Se remata con un campanil. Continuamos por la calle Larga hasta llegar al albergue de peregrinos.





Una frase tomada del Salmo 90 y grabada en madera, en diferentes idiomas, nos da la bienvenida tras cruzar el dintel de la puerta del albergue parroquial.

“He dado órdenes a mis ángeles
para que te guarden en el Camino”

A nuestra llegada nos recibe los hospitaleros María del Carmen y José María, hospitaleros voluntarios que amablemente nos enseñan el albergue, que rebosa de espíritu y sabor a “Camino”.
En el albergue me encuentro con nuevas caras, nuevos peregrinos, una simpática peregrina de nacionalidad norteamericana de nombre Annette, y dos peregrinas de Madrid, Laura y Raquel, también a otro peregrino de Sevilla que andaba bastante fastidiado por uno de sus piel, otro peregrino solía hacerse un promedio de 50 km. diarios, una pareja de Madrid y al rato llegó Jürgen, el peregrino alemán con el que coincidí días atrás, por supuesto no faltaban peregrinos en bicicleta.

Fernando junto a los hospitaleros Mari Carmen y José María


El padre Don Blas, apela a otro Salmo para describir la esencia de un albergue en el que “cada piedra tiene su historia”. 

“Busca la paz y camina tras ella”

La habitación más pequeña, de una sola cama, está dedicada a un peregrino alemán, Helmut Haas, que pasó por allí y a su muerte dejó un donativo para la casa.

La sala de oración está decorada con maderas talladas y frescos pintados por diferentes peregrinos y en su centro, biblias, misales y devocionarios descansan sobre una mesa de madera, la hizo José Luis Salvador, que fue presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Sevilla.
Cada pasillo, cada recodo y cada habitación del edificio muestran las huellas de los que han pasado por aquí en forma de pinturas, tallas y objetos decorativos. Incluso las propias paredes han sido levantadas por peregrinos y vecinos voluntarios.

Desde su puesta en marcha en 1993, el párroco de la localidad, Blas Rodríguez Boyero, ha impregnado con su espíritu voluntarioso y optimista todos los rincones de lugar, que cuenta con 80 camas, repartidas en siete dependencias, un enorme salón-comedor, un patio, un pequeño y acogedor oratorio de paredes de piedra y una ‘Casa de América’, construida por romeros estadounidenses y coronada por una bandera de barras y estrellas.

Todas las gentes de Salvatierra se distinguen por su cariño y amabilidad hacia el peregrino, especialmente su párroco, Don Blas, que con su esfuerzo y con el apoyo de sus vecinos ha reconstruido la casa parroquial, convirtiéndola el uno de los albergues más acogedores y emblemáticos del Camino.

Salimos del albergue para visitar la Iglesia de Santa María la Blanca, una magnífica construcción gótica, del siglo XV, de sólida torre, ya restaurada. Su retablo mayor está atribuido a Joaquín Churriguera (1647-1724), fechado en torno a 1710. Su Cristo crucificado fúe realizado en 1996 por Ángel Domínguez Velázquez, natural de Beleña.



Gracias a la labor que están realizando los Amigos del Camino de Santiago Vía de la Plata podemos visitar un parque temático dedicado a la Vía de la Plata, pequeño pero muy didáctico, donde se explica lo que es una vía romana, su técnica e información del camino, así como una reconstrucción en forma de corte transversal de las calzadas romanas.



El día 29 de Septiembre son las Fiestas Patronales de Fuenterroble de Salvatierra, se celebra el día de su patrón San Miguel.
San Miguel significa: "¿Quién como Dios? o: "Nadie es como Dios". En la Carta de San Judas Tadeo se dice: "El Arcángel San Miguel cuando se le enfrentó al diablo le dijo: ‘Que te castigue el Señor’". Por eso a San Miguel lo pintan atacando a la serpiente infernal. La Iglesia Católica ha tenido siempre una gran devoción al Arcángel San Miguel, especialmente para pedirle que nos libre de los ataques del demonio y de los espíritus infernales.

Las fiestas del Cristo del Socorro se celebran el Lunes de Pascua, denominada popularmente como la Subasta de los Huevos del Cristo. Una tradicional cita en la que los vecinos de esta localidad se reunen en torno a la ermita del Cristo del Socorro, donde tiene lugar la subasta de los huevos cocidos que previamente han donado los propios vecinos.
Esta festividad según la sabiduría popular se debe al agradecimiento de una vecina de Fuenterroble "que hace muchos años, en época de escased prometió al Cristo darle lo poco que tenía para comer si sanaba a su hijo enfermo, una petición que se cumplió y por ello entregó los únicos alimentos que tenía, los huevos de sus gallinas". Desde entonces este día se rememora la donación de esta vecina al Cristo y tras la subasta los vecinos se dirigen a sus casa para compartir con sus familiares este mangar cocinado de muy diversas formas, entre ellas el plato denominados los limonres: "una combinación entre cítricos, chorizo, vino y huevos cocidos, que en otros tiempos servía como reconstiruyente.

Dentro de la gastromía de esta localidad podíamos citarla como una zona típica castellana con recursos propios del campo y de ganado sobre todo vacuno. Por otra parte en Fuenterroble, como zona de paso, se dan cita un buen número de platos propios de los pastores trashumantes. Entre sus platos mas típicos el rico hornazo, las migas, los embutidos caseros, dulces (perronillas) y todo aquello que rodea los recursos cerealísticos: hermoso pan candeal y pan negro de centeno.

A tan solo 5 km se encuentra Guijuelo, famoso por sus exquisitos jamones, Fuenterroble se encuentra dentro de la Ruta del Jamón de Guijuelo por lo que no podemos marcharnos de este pueblo sin catar tan delicioso manjar.

El día de hoy lo despedimos con una misa que nos ofició Don Blas en la ermita del Santo Cristo. Mas tarde tranquilizamos nuestro apetito cenando en un restaurante cercano al albergue donde se come "requetebien" el Mesón el Pesebre.