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Etapa 33-07 A Gudiña - Laza


ETAPA 7. CAMINO SANABRÉS
Nos espera la ruta mas dificultosa de los caminos del sur por su carácter montañoso, pero a la vez una de las más bellas.
La etapa de hoy atraviesa la Serra Seca, por las Vendas do Espiño y da Teresa; en el monte de la Urdiñeira, pasa por la Vendas de Capela y de Bolaño, baja a Campobecerros, la antesala del Invernadeiro, llegando hasta Porto Camba y finalmente a nuestro objetivo en el día de hoy, Laza.

Saliendo del albergue de A Gudiña nos encontramos con la primera sorpresa: Miguel y su Don de gentes, un agradable vecino del pueblo, se ofreció a acompañarnos una buena parte del trayecto por el pueblo. Entre charla y charla llegamos hasta la Plaza de San Martiño por la empedrada calle de rúa Mayor.



En la plaza de San Martiño se encuentra un cruceiro y el mojón con la doble señalización Laza-Verín.
En la plaza se despide de nosotros Miguel con un fuerte apretón de manos y, haciéndonos una petición para cuando lleguemos a abrazar al Apóstol en Santiago.
Siguiendo la indicación a Laza, cogemos la calle de la derecha, al pronto nos volvimos al oír un fuerte Buen Camino Peregrinos !!, era Miguel que aún permanecía junto al cruceiro de San Martiño agitando los brazos en despedida. Para mi estos son los hermosos momentos que hacen Camino, porque el Camino tiene muchas cosas hermosas, pero la que mas es encontrar personas como Miguel que se desviven por los peregrinos manteniendo el espíritu en todo lo alto. 

Llegamos a la altura del parque de bomberos donde nos empieza a envolver una fina lluvia. Vamos subiendo hasta tomar una carretera por la que llegamos al Alto do Espiño de 1.098 metros, encontrándonos en plena Serra Seca y, caminando por la denominada Verea Vella.


Hoy nos espera una etapa de increíble belleza paisajística, pasamos por aldeas muy poco pobladas, donde el progreso pasa desapercibido, parecen estar ancladas en un pasado ya lejano sobreviviendo por encima de los mil metros de altitud.

Nos encontraremos de forma repetida con las "Vendas", que indicaba que aquí se situaban las ventas o mesones. A la Venda se le conocía por el nombre del propietario y fue lo que le acabó dando nombre al pueblo.

A poco más de 3 km, encontramos la primera VendaVenda do Espiño da Cerderira.



Población que en su día contaron con más habitantes y donde hoy reina el color de la piedra gastada y el sonido del silencio.

Dejamos la carretera por la derecha entrando en la pequeña aldea que apenas cuenta con cuatro casas, y un par de explotaciones ganaderas. 
Sólo nos cruzamos con un campesino vestido con un mono azul y que iba arreando sus vacas. Ni siquiera se detiene a mirarnos. Debe estar su mundo tan lejano de nuestra peregrinación que no le debe causar ninguna sensación.
Las vistas desde este punto son espléndidas sobre la Sierra Seca.




Enseguida volvemos a salir a la carretera que traíamos, nos rodea un impresionante paisaje, observando cercana la próxima población.

Nos vamos a encontrar en esta etapa con túneles del ferrocarril, pero siempre en la distancia y que corresponden a la línea Puebla de Sanabria a Ourense.






A casi ocho km. de la etapa llegamos a Venda da Teresa, donde se hace más patente el despoblamiento rural, más aún en este entorno situado a más de mil metros de altitud. En esta aldea el tiempo parece haberse detenido, el progreso sin duda ha pasado de largo.


Dejamos atrás los últimos tejados de pizarra y salimos por un camino que en unos cientos de metros se junta con una pista algo más ancha y de nuevo a la carretera.

Pronto aparece ante nosotros el Embalse das Portas, construido en el desfiladero formado por el río Camba, por detrás las Picas de Camba, la sierra de San Mamede, la sierra de Queixa y los montes do Invernadeiro.






La pista llega hasta la carretera, que nos lleva a pasar sobre las vías del tren. Entramos de esta manera en el Concello de Vilariño de Conso, concretamente en la Venda da Capela.




Atravesamos la población de Venda da Capela dejando a la derecha la estación de ferrocarril y al salir veremos un conjunto de casas construidas por RENFE.




Tras pasar la población salimos a mano izquierda a una senda en ascenso devolviéndonos nuevamente a la carretera, tras kilómetro y medio entramos en Venda do Bolaño, donde alguna de sus casas están siendo restauradas.
Cercano a este punto se encuentra el Monte Urdiñeira, un antiguo Castro Prerromano.













Continuamos nuestro recorrido por carretera durante casi 3 Km., en todo momento tenemos a nuestra derecha el Embalse das Portas.

Abandonamos la carretera y la compañía del embalse por un camino que asciende junto al arcén izquierdo, salvando el desnivel sin mayor esfuerzo.
Más adelante se convierte en una pista por la que avanzamos hasta llegar a un hito jacobeo que nos anima a bajar el pronunciado descenso hasta llegar a la entrada de Campobecerros. Hay que poner bastante atención a  descenso ya que es algo peligroso por ser muy pronunciado y resbaladizo, en días de lluvia mejor continuar por la carretera por precaución.












Esta parroquia perteneció en su día a la encomienda santiaguista de San Marcos de León, en ella, los peregrinos pudieron contar con la ayuda y protección de los Caballeros de la Orden de SantiagoEn nuestro caso nos cruzamos con otros guardianes del Camino, los del Siglo XXI, una pareja de ciclistas de Protección Civil que aunque menos pintorescos que los elegantes jinetes engalanados, también prestan un completo servicio al peregrino.

En la entrada a la población nos encontramos con carteles indicativos del Parque Natural do Invernadeiro y de la Ruta dos Carboeiros.


Entramos a la altura del cementerio, donde se encuentra la iglesia de Santiago con una imagen del Apóstol en su portada. La verja se encontraba cerrada, pero en ese preciso momento llegaba una gentil señora que amablemente nos invitó a entrar y conocer la iglesia.




Siguiendo las flechas amarillas que serpenteaban por el pueblo llegamos hasta un bar donde minutos antes acababan de pasar unos amigos peregrinos, yo me quedé un rato conversando con los lugareños, que me explicaban algunas curiosidades del pueblo.
La paredes del bar estaban repletas de fotos del lugar, muchas de ellas hacían referencia a la pesca, en otros momentos muy abundante en su río, pero que han dejado de serlo tras la construcción del embalse, cosa que a muchos de ellos le irritaba enormemente. Al parecer tras la construcción del cercano Embalse das Portas, también le fueron expropiadas muchas tierras.

Este hermoso pueblo está en una zona de increíble valor paisajístico al estar situado a pocos kilómetros del Parque Natural del Invernadero, que forma parte del amplio espacio natural Serra de Queixa - Montes do Invernadeiro (uno de los mayores de Galicia) y se extiende por varios municipios vecinos.
Antaño pasaban por Campobecerros los toros que de Salamanca y Andalucía se traían por la verea para las corridas de la plaza de Pontevedra.

Existe una ruta alternativa a seguir, partiendo de Campobecerros, la ruta se interna en Portocamba, valle de la Sierra de San Mamede.

Las dos alternativas a seguir son:
Seguir hasta Eiras para entrar en la villa de Laza por el camino procedente de Chaves (Portugal), o bien una interesante alternativa es tomar un desvío en A Mourisca para ver el santuario mariano de Pena Tallada, y subir al alto de San Mamede para visitar su capilla, para bajar luego hasta el monasterio cisterciense de Montederramo y seguir ruta hasta el santuario de los Milagres de Monte Medo, retomando la Ruta en Xunqueira de Ambía. (15 km).


La opción es muy tentadora, pero continuamos con la ruta que marca la guía, para encontrarme con mis compañeros de camino en Laza.

Para aquellos que tomen la opción de terminar la ruta de hoy en este pueblo decir que el albergue de Campobecerros se encuentra a unos 600 metros fuera del núcleo. El desvío está bien señalizado.
Se trata de estación de ferrocarril de Campobecerros, rehabilitada por INORDE en colaboración con Adif.
El Programa "Estación Abierta Adif" al igual que ocurre con otras estaciones, pretende que sus instalaciones sean espacios de encuentro, abiertos a la solidaridad, a los valores y a la cultura. Tiene como objetivo principal reforzar la Vía de la Plata.
En la planta baja del edificio de la estación se ubica un punto de información turística, cantina histórica, aulas de formación y sala de reuniones. El conjunto se ha enfocado al desarrollo de toda clase de actividades relacionadas con el turismo activo, a desarrollar con más atractivo, si cabe, dada su proximidad con la "Serra do Invernadoiro".
La planta alta cuenta con alberque para apoyo de peregrinos, modulada en recintos de dos habitaciones de adecuada capacidad para albergar literas, con baño común.

Llama la atención las diferentes esculturas realizadas por un artesano local en hojalata, sobre todo el “Piliqueiro Antón” y también el sentido homenaje a los trabajadores que construyeron los difíciles tramos de las vía Puebla de Sanabria-Ourense.

Siguiendo las flechas amarillas salimos del pueblo, llegamos a una carretera en la que vemos una indicación a Portocamba. Continuamos por esta carretera unos de 3 kilómetros.
Entre subida y bajada llegamos hasta un puente entrando así en la población de Portacamba.




Pasado el puente sobre el río Camba giramos a la izquierda entrando en la calle Camino, calle principal de la aldea de Portocamba.
Su arquitectura tradicional nos llama la atención, unas estrechas calles en donde la piedra y la pizarra, son las protagonistas de las edificaciones de este lugar. Decidimos dar un pequeño paseo para descubrir la historia de este pequeño pueblo orensano.


Llegamos hasta la iglesia de San Miguel, una pequeña iglesia de una sola nave construida en el S. XVII.
Junta a la iglesia se encuentra la fuente del peregrino, donde aprovechamos para llenar las botellas de agua. El pueblo parecía desierto, no había ni un alma por su calles. Me sorprendí al ver aparecer de pronto un hombre de avanzada edad, me saludo y se sentó cerca de mí, sacando un paquete de cigarrillos ofreciéndome uno, que de buen grado acepté.

Comenzó hablando sobre la caza, según su atuendo parecía cazador, del tiempo, del Camino... de la vida... de todo un poco. Observé que a pesar de ser un simple campesino, de una aldea remota, situada entre las altas montañas y con un mal camino para poderse comunicar con la villa de Laza, su charla era amena y me era grato él oírlo.
Me contaba de sus tiempos mozos, de su servicio militar en África. Me contaba que antes había más vida en el pueblo, sobre todo cuando en una vaguada cercana, tenían su feria los pueblos de la sierra, hecho que revolucionaba a todos los mozos de la comarca.
Tras un buen rato de amena charla me despedí de tan amable y cordial señor.


Portocamba, es un lugar de amables, cordiales y hospitalarias gentes. Siempre dispuestas a echar una mano al visitante y descubrirle las pequeñas y grandes historias de su querido pueblo. Punto de parada obligatoria del camino de Santiago.

En la documentación del siglo XV aparece como San Miguel de Porto la Camba, situado en un valle de montaña de la sierra de San Mamede.
Del latín portu, paso estrecho entre montañas y de camba procedente de la raíz céltica camb- (curva). Camba es el nombre del río que recorre la zona y que se menciona ya en el año 1095. Puerto la Camba alude al paso por el que se accede a la Población de Camba.

Abandonamos este baluarte del pasado siguiendo una carreterita en subida hasta llegar a una gran cruz de madera, donde una escultura de Carballo asoma invadida entre las piedras. Alrededor de la cruz que forma un “Milladoiro”, que no es más que una montañita de piedras que vamos dejando los peregrinos con el ritual de dejar una piedra.




Junto a la cruz hay una indicación hacia Cerdedelo por carretera, nosotros giramos a la izquierda, para tomar el camino con un tramo de falso llano, a este le sucede un descenso decidido por la cuerda de la montaña y con el cortado a nuestra derecha. Durante más de tres kilómetros podemos disfrutar de las espectaculares vistas del valle con los pueblos de 
Cerdedelo y Trez.






Al llegar al siguiente cruce giramos a la derecha y seguimos de frente por la pista hasta la aldea de As Eiras que pertenece al Concello de Laza.

Una pequeña y bonita aldea donde algunos han creado su segunda residencia, atraídos por el hermoso paisaje y la paz que se respira. En la salida del pueblo encontramos un área de descanso donde podemos hacer una breve parada antes de llegar a nuestro final de etapa Laza.
El área de descanso está muy bien acondicionada para el peregrino, cuenta con una fuente de rica y fresca agua, mesas y bancos de madera artesanales para poder descansar.

Alrededor de esta aldea abundan los restos de otras culturas, especialmente la castreña, existiendo una excepcional concentración de asentamientos en esta zona.

En esta pequeña aldea no encontraremos servicios, pero ya nos queda poco para llegar a Laza. Por lo que he oído en estas tierras sus habitantes duermen en verano con mantas, las temperaturas por la noche son bastante frescas, desgraciadamente el pueblo no dispone de albergue ni servicios para el peregrino.





Para salir del pueblo cogemos la única opción posible, una carretera de montaña por la que bajamos los siguientes cuatro kilómetros y medio. El descenso se hará rodeados de grandes pinos.
C
asi llegando a Laza debemos estar atentos a un mojón que nos hace tomar una senda que nos lleva a cruzar el río Cereixo, luego confluye con una pista ancha que nos lleva a la carretera OU-112 que viene de Trez, aún tendremos que andar otro kilómetro por esta carretera que nos introduce en el pueblo. 





Una indicación nos hace girar a la derecha, antes de dirigirnos al albergue pasamos por el puesto de Protección Civil que se encuentra junto a una farmacia. En él nos sellan la credencial y nos dan las sábanas de papel y las llaves de la habitación del albergue.

A la llegada al albergue mi grupo de amigos peregrinos estaba al completo recibiendome con una calurosa bienvenida.

En el grupo no faltaba nadie, estaban todos, al completo. Juntos disfrutamos de la comida en una gran mesa de la sala-comedor, Jürgen había comprado pimientos de Padrón, que como dice el dicho popular gallego "Os pementos de Padrón, uns pican e outros non" (Los pimientos de Padrón, unos pican y otros no).
En esta ocasión ese 10% que pican se los llevo "enterito" mi amiga Annette, que resoplaba tornándosele su cara del rosado al rojo "chillón", pobre amiga no sé cómo pero les tocaban todos los picantes.

El pimiento de Padrón no es otra cosa que una variedad del chile, al igual que los Jalapeños o los Serranos, y, como todo pimiento, domesticada en Mesoamérica. Al parecer, fue importada a Galicia por misioneros del convento franciscano de Herbón durante el siglo XVI o ya tal vez iniciado el XVII, posiblemente desde México o la zona suroeste de EE. UU. Es probable que las variedades originarias llevadas de América fueran poco a poco adaptándose mediante selección artificial al clima de Galicia, haciéndose más pequeños y adquiriendo así sus sabores particulares.


Laza es uno de los ocho municipios que integran la Comarca Orensana de Monterrey.
En este municipio se distinguen dos sectores claramente diferenciados entre sí: al norte y nordeste se encuentran las altas montañas de las sierras de San Mamede, Fial das Corzas y el Invernadero, espacio natural protegido, donde se sobrepasan ampliamente los 1400 metros de altitud sobre el nivel del mar. En el centro, aparece apacible el Valle del Támega.

Habitan en los montes de Laza especies protegidas como: el lobo, la jineta, el búho, y el águila real. Así también otras no protegidas pero no menos importantes como el conejo, la liebre, el esquío, el corzo y el ciervo.

Nos cuentan algunos historiadores que en el pasado del valle de Laza vivieron los Tamagos, de donde también coge el principal río su nombre: Río Támega.
Son abundantes los restos arqueológicos encontrados en la zona, sobre todo los que se relacionan con la cultura castreña y aquellos que prueban el asentamiento, de los romanos, que llegaron a explotar algunos yacimientos minerales en la parroquia de Retorta.
En la época romana, Laza fue una importante vía de penetración desde el sur de la Península y desde Portugal. Contaba con importantes explotaciones de minerales de estaño (Arcucelos) y, se supone, de oro (Camba). Hay, también, restos de Villas romanas, explotaciones agrarias no fortificadas situadas en valles o laderas, enterramientos como el milenario encontrado en Alberguería.


En Laza nuestro camino se une con una de las variantes del camino portugués que viniendo por Chaves y pasando por Verín llega hasta Laza.
Haremos un descanso para pasear por sus calles. Es curiosa su iglesia gótica de San Xoán ya que es uno de los escasos ejemplos de gótico en el medio rural gallego. Con influencias de estilo toscano con torre rematada en capitel. Posee cuatro altares barrocos recubiertos por pan de oro.



La celebración del carnaval en estas tierras de Laza, es la fiesta más tradicional y llamativa de todas las que aquí se celebran. El día de Año Nuevo, tiene lugar una cencerrada considerada como preludio del Entroido, que tiene su máximo apogeo el domingo y el martes de Carnaval. Estos días las calles se llenan de pintorescos personajes que saltan, corren y bailan haciendo sonar enormes cencerros. Son los famosos "peliqueiros" que representan a los antiguos recaudadores de impuestos y durante estos días, gozan de absoluta impunidad. Provistos de un látigo, y cubiertos por una máscara, persiguen al público lanzándole harina y hormigas. Como despedida del Entroido, se lee el "Testamento do Burro" y la quema de un muñeco de paja.


Para aquellos que realizan el Camino en el mes de Mayo decirles que el primer domingo de este mes se celebra otra fiesta de singular belleza, se trata de la fiesta del Santo Cristo, en ella podrán observar la mezcla de elementos de la cultura ancestral paganizante con otros claramente cristianos.





7 días para llegar a Santiago