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Cierre de albergues en verano


Cierre de albergues
en verano

      Cada vez son más los albergues que cierran durante julio y agosto, y eso condiciona enormemente el Camino en algunas etapas, especialmente en la Vía de la Plata.

Me preocupa el mensaje que poco a poco se está transmitiendo. Con frecuencia se explica que estos cierres buscan proteger al peregrino de las altas temperaturas. Sin embargo, el efecto práctico es que muchos peregrinos, especialmente quienes solo pueden caminar en verano, encuentran menos lugares donde descansar y reponer fuerzas. En etapas largas, eso puede obligarles precisamente a recorrer más kilómetros o a buscar soluciones mucho más complicadas.

Quizá el verdadero debate no sea si hace calor —porque en el sur siempre ha hecho calor en verano—, sino cómo seguir ofreciendo acogida al peregrino sin poner en riesgo a nadie y sin perder uno de los valores más antiguos del Camino: la hospitalidad.

El Camino siempre ha sabido adaptarse a los tiempos. Ojalá esa adaptación nunca suponga que el peregrino encuentre más puertas cerradas que abiertas.

Me preocupa que poco a poco estemos aceptando esta situación en la Plata como algo normal. La acogida al peregrino siempre ha sido uno de los pilares del Camino, y cuando desaparece esa posibilidad, se pierde una parte importante de su esencia.

Por supuesto, cada albergue tiene sus motivos y merece respeto por las decisiones que toma. Mantener un albergue abierto requiere un enorme esfuerzo humano y económico. Pero también es legítimo preguntarnos si un Camino en el que cada vez resulta más difícil encontrar acogida durante buena parte del año sigue respondiendo al espíritu que durante siglos lo ha caracterizado.

Ojalá entre todos encontremos fórmulas para proteger al peregrino sin renunciar a esa hospitalidad que ha hecho del Camino una experiencia única. Porque cuidar al peregrino también es procurar que nunca encuentre una puerta cerrada cuando más la necesita.

No nos equivoquemos, los albergues que permanecen en la memoria de un peregrino no suelen ser los más modernos ni los más cómodos, sino aquellos donde alguien le hizo sentirse acogido.

Mi reflexión es para recordar algo que quizá el paso del tiempo y las dificultades nos hagan olvidar: el Camino ha sobrevivido durante siglos gracias a quienes entendieron que la acogida no era un negocio ni una obligación, sino un servicio al peregrino.

Cerrar la puerta de un albergue supone renunciar, aunque sea temporalmente, a uno de los gestos más hermosos del Camino: la acogida al peregrino.

La verdadera hospitalidad no consiste en abrir la puerta cuando resulta fácil, sino cuando supone un esfuerzo. Quizá por eso ha sido, desde hace siglos, una de las mayores riquezas del Camino.



      Para nosotros, los peregrinos, un albergue es mucho más que un techo. Es el lugar donde descubrimos que, incluso lejos de casa, siempre podemos encontrar una puerta abierta.


"No dejemos que el Camino
pierda su hospitalidad
y servicio de acogida"


Peregrino

Que el viento sople siempre a tu espalda.

Que el sol ilumine tu rostro
sin quemarte.

Que tu espíritu sea más fuerte
que la adversidad.

Que el Santo Apóstol
sea tu compañía, guía y protector
cuando te sientas desvalido.

Buen Camino

Ultreia et Suseia

Sé Peregrino


SÉ PEREGRINO

      Dicen, y el tiempo lo confirma, que el Camino no termina en Santiago.
Y quizá por eso seguimos volviendo a él, una y otra vez, incluso sin caminar. Porque cuando el peregrino llega a la meta, no se detiene el Camino… se interioriza.

Se vuelve más silencioso, más invisible, más profundo. Y comienza entonces el tramo más exigente: el de la vida cotidiana.

Allí donde ya no hay flechas amarillas en las piedras, pero sí decisiones.
Allí donde no hay senderos marcados, pero sí encuentros.
Y es ahí donde el Camino verdadero se revela.

Si algo aprendemos al andar hacia Santiago, es que la fraternidad, la ayuda, la empatía y la sencillez no son patrimonio del sendero, sino semillas para el mundo.

El Camino continúa en la manera en que miras a quien te rodea, en cómo sostienes al que cae, en cómo agradeces lo que otros hacen por ti sin pedir nada a cambio.

Por eso, en este caminar más hondo que los pies:

Sé paciente,
cuando todo te empuje a la prisa.

Sé responsable,
incluso cuando nadie mire.

Sé solidario,
aunque no esperes retorno.

Sé agradecido,
con quienes sostienen la vida en silencio.

Sé fuerte,

pero sin olvidar la ternura.

Y guarda siempre, en lo posible, esa sonrisa peregrina que no depende del camino, aunque a veces la vida la oculte.
Porque no caminamos solos, aunque así lo parezca. 
Nos atraviesa el mismo destino humano, la misma búsqueda, el mismo horizonte.

Y así, paso a paso —visible o invisible— el Camino continúa.

Hoy, como siempre:
SÉ PEREGRINO.


Ultreia et Suseia

La reserva de cama en albergues


LA RESERVA
(Reflexión para peregrinos)

      En el Camino hay muchas cosas que cambian con los años… pero hay una que no debería perderse nunca:
la hospitalidad sencilla, esa que hace que un peregrino se sienta en casa aunque no conozca a nadie.

Por eso, hoy me nace compartir una reflexión sobre un tema que genera opiniones distintas: la reserva de camas en albergues.

Reservar parece algo lógico, incluso prudente.
A veces se hace con buena intención: por miedo a quedarse tirado, por cansancio, por inseguridad… y es comprensible.

Pero también es cierto que, en muchos casos, la reserva provoca una situación dolorosa:

Un peregrino llega caminando, cansado, quizá bajo el sol o la lluvia… y se encuentra la puerta cerrada porque “está completo”.
Y sin embargo, dentro puede haber camas guardadas para alguien que aún no ha llegado… o que quizá ni llegue.

Y si esa persona no se presenta, el daño es doble:
se queda fuera quien sí ha caminado, y se pierde una cama que podría haber sido descanso para alguien necesitado.

El Camino, durante generaciones, se sostuvo sobre una norma sencilla y humana:

La cama era para el peregrino
que llegaba.
No para el que se adelantaba
pagando.

Porque el albergue no nació como un hotel, sino como un refugio:
un lugar pensado para el caminante que avanza sin certezas, con la mochila al hombro y el corazón abierto.


Cuando reservamos… sin querer,
rompemos algo

      La reserva, aunque parezca un detalle, puede crear dos clases de peregrinos:
el que llega caminando y se queda fuera, y el que llega con la cama asegurada.

Y eso rompe una de las grandes bellezas del Camino: la igualdad.
Aquí no importa de dónde vienes, ni cuánto tienes, ni si puedes pagar más.
Importa el paso, el esfuerzo… y llegar.


¿Y qué pasa entonces con el que madruga?

      En el Camino siempre se ha dicho: “quien madruga, gana cama”.
Muchos peregrinos salen de noche, con frontal, sacrificando descanso, caminando con frío o con niebla, precisamente para llegar antes… y tener una oportunidad.

Pero cuando las plazas ya están reservadas desde el día anterior, ocurre algo triste:
el peregrino puede madrugar todo lo que quiera… que ya llega tarde, porque la cama se ocupó antes incluso de dar el primer paso.


Y entonces el Camino deja de premiar
el esfuerzo…
y empieza a premiar la previsión o
el dinero.


No es un reproche, es una pregunta para el corazón:

¿Qué sentido tiene madrugar, caminar y luchar, si la plaza ya está adjudicada sin haber caminado?

Y también perjudica al propio albergue
Porque cuando alguien reserva y no aparece, la cama queda vacía.
Y cuando alguien reserva y llega tarde, el hospitalero se ve obligado a rechazar peregrinos que están delante, con los pies destrozados, pidiendo un lugar.

Y al final, lo que debería ser paz, se convierte en tensión.


Reflexión final
      El Camino es imprevisible, sí. Pero precisamente por eso es escuela de confianza.

Reservar una cama puede parecer seguridad…
pero muchas veces solo asegura preocupación, malestar o incluso conflicto.

Quizá lo más justo sea recordar esto:
En el Camino, la cama no debería ganarse pagando antes… sino caminando hasta llegar.

No se trata de señalar a nadie, porque muchos reservan por miedo y necesidad.
Pero sí conviene preguntarnos, con sinceridad:

¿Queremos un Camino donde la cama sea para quien llega… o para quien reserva?

¿Queremos un Camino de confianza… o un Camino de competición?

Porque si el que camina temprano, con sacrificio, se queda fuera…
algo del espíritu del Camino se va apagando sin que nos demos cuenta.

Cuidemos entre todos el espíritu de acogida, porque es lo que hace grande esta ruta.
Y cuando ese espíritu se pierde… perdemos todos: peregrinos, hospitaleros y pueblos.

Buen Camino, siempre.

Ultreia et Suseia

Lo que no está en el espíritu del Camino


LO QUE NO ESTÁ
EN EL ESPÍRITU DEL CAMINO

      Un amigo lector, Guy CHABANT, reaccionó a mi artículo anterior “El espíritu del camino”… ¿Qué es?”(1) señalándome que, si el espíritu del camino era una realidad traducida por actitudes y comportamientos abiertos a ciertos valores, debían existir otras actitudes contrarias al espíritu del camino o que impidiera el descubrimiento de estos valores y citó algunas de ellas (es por esto que su nombre está asociado a este nuevo artículo).

Corriendo el riesgo de ser acusado de hacer juicios y olvidar el adagio "cada uno su camino", intentaré destacar estos comportamientos que son contrarios al espíritu del camino y que no permiten descubrir estos valores.

Me preguntaba si ya se habían publicado textos sobre este tema, y encontré en el sitio web de la catedral de Notre-Dame du Puy un artículo escrito por un peregrino-hospitalario(2) dedicado a la reserva de alojamiento que considera contraria al espíritu del recorrido.


LA RESERVA
      En el caso de un simple albergue de peregrinos, reservar alojamiento es lo opuesto a la solidaridad, es sálvese quien pueda, es pensar en sí mismo posiblemente tomando el lugar de otro que está más cansado que uno, es también lo opuesto a confiar, es impedirse vivir el momento presente lo que obligaría a tomarse más tiempo para visitar una iglesia, un sitio notable fuera del camino, es no estar más disponible para un encuentro o una invitación inesperada.(2) La reserva podrá ser necesaria cuando el alojamiento previsto vaya acompañado de una comida preparada por el anfitrión; En este caso, la reserva está, por supuesto, plenamente justificada.


EL TRANSPORTE DE EQUIPAJE
      Llevar una maleta o una mochila (salvo en caso de problema de salud que impida llevar una bolsa) va contra la simplicidad, porque el hecho de no tener que cargar a menudo permite tomar objetos de inútil comodidad, contrariamente a un enfoque de simplicidad y de retorno a las necesidades esenciales. Además, transportar equipaje casi siempre implica reservar alojamiento...


INVESTIGAR EN LAS REDES SOCIALES LOS MEJORES LUGARES PARA HOSPEDARTE Y DÓNDE SE COME MEJOR
      Este tipo de preguntas, muy leídas en las redes sociales, van en contra de la sencillez y sobriedad en el espíritu del camino. ¡Esta búsqueda de un mayor bienestar no es realmente un retorno a las necesidades básicas!


PEREGRINACIÓN EN GRUPO
      Un grupo de caminantes es autosuficiente, a menudo replegado sobre sí mismo, y no necesita de nadie más. Esta autosuficiencia va contra el espíritu de apertura a los demás y a los nuevos encuentros. El solitario se siente aún más aislado cuando se enfrenta a un grupo muy unido. Otra cosa es peregrinar en grupo familiar, lo que sin duda aporta una riqueza añadida.


IGNORAR A OTROS PEREGRINOS
      No desear "Buen Camino" o "Ultreïa" a un peregrino con el que te cruzas, o no saludar a otro peregrino con el que te encuentras en una parada o en un albergue, es contrario al espíritu de fraternidad. Es lo opuesto a la apertura a los demás y al espíritu de encuentro.


NO SALUDAR A LOS ALDEANOS CON LOS QUE TE ENCUENTRES AL CRUZAR PUEBLOS
      ¿No es eso comportarse como un turista, o incluso como un turista conquistador? Para el turista, el nativo es el extranjero, para el peregrino en cambio, es él mismo quien es el extranjero (3) (ésta es también la primera definición de peregrino). No saludar a la persona local que conoces en un pueblo no muestra humildad, respeto ni preocupación por conocer a los demás.


EVITAR LOS DORMITORIOS, SOLICITA UNA HABITACIÓN PRIVADA O ELIGE ALOJAMIENTOS CON DESAYUNO Y HOTELES
      Además de ser lo opuesto a la sencillez, ¿esta actitud no va también contra el espíritu de encuentro y de apertura a los demás?


CONSIDERAR A LA PERSONA QUE RECIBE HOSPEDAJES PÚBLICOS COMO UN SIMPLE FUNCIONARIO Y NO MOSTRARLE RESPETO Y CONSIDERACIÓN
      ¿Es eso mostrar delicadeza y no es contrario a ir al encuentro del otro?


INFORMAR SISTEMÁTICAMENTE SOBRE LOS MEJORES RESTAURANTES PARA CENAR
      Un peregrino es también un turista, y como tal, disfrutar de vez en cuando de una muy buena comida es perfectamente normal. Pero ¿la búsqueda sistemática de los mejores restaurantes no va en contra de la sencillez y la búsqueda de valores esenciales?


REGRESAR AL ALBERGUE TARDE EN LA NOCHE Y ENTRAR AL DORMITORIO HABLANDO EN ALTO O (Y) ENCENDER LAS LUCES
      Es una falta de respeto hacia el otro, es una falta de tacto y de empatía, es un sálvese quien pueda, todo lo contrario al respeto y a la solidaridad


LEVANTARSE TEMPRANO POR LA MAÑANA Y PREPARAR TU MOCHILA SIN PREOCUPARTE POR EL RUIDO QUE HACES, SOBRE TODO CON VARIAS BOLSAS DE PLÁSTICO O/Y ENCENDER LAS LUCES
      Es la misma situación de "cada uno por sí mismo".


EMPRENDER UNA CARRERA FRENÉTICA EN BUSCA DE SELLOS
      Mientras que la oficina de peregrinos de Compostela pide a quienes sólo caminan los 100 km necesarios para obtener la "Compostela" que sellen su credencial dos veces al día, algunos peregrinos buscan reunir el mayor número de sellos posible haciendo sellar su credencial por quien sea susceptible de hacerlo. ¿Dónde está en estos comportamientos la búsqueda de verdaderos valores y el dejarse llevar?


CAMINAR MIENTRAS TE GRABAS Y COMENTA TU CAMINO Y LO PUBLICAS DIARIAMENTE EN FACEBOOK
      Mi cuestionamiento sobre la posibilidad de conciliar este espectáculo del propio acercamiento y de los propios estados de ánimo con una cierta interioridad y abandono ya ha sido abordado en un artículo anterior (4). Ponerse en escena y exhibirse me parece que va en contra de una búsqueda de interioridad y de abandono.


TOMAR EL AUTOBÚS PARA SALTAR LA ETAPA MENOS AGRADABLE O PARA ENTRAR O SALIR DE UNA CIUDAD
      Es cierto que hay etapas o partes de etapas menos bonitas o desagradables, pero ¿no forma el viaje un todo? ¿Es la belleza del camino un elemento esencial de la peregrinación?


PARAR CON MUCHA REGULARIDAD EN BARES Y CAFÉS PARA CALMAR SU SED
      En lugar de llevar agua y beberla de la propia botella, y esto sobre todo en las terrazas, ¿no va en contra de un espíritu de sobriedad y de una vuelta a las necesidades básicas? Otra cosa es la cerveza u otra bebida que se toma al llegar al escenario o por la noche...


CAMINAR CON LA NARIZ PEGADA AL MÓVIL PARA SEGUIR LAS INDICACIONES DE “BUEN CAMINO” LO MÁS CERCA POSIBLE
      Impidiendonos así vivir el momento presente, estar abiertos al encuentro, maravillarnos de la belleza del camino que se nos ofrece, ¿no es también impedirnos vivir plenamente los valores que el camino podría hacernos descubrir?


MIS CONCLUSIONES
      Cada uno su camino”, ¡por supuesto! Pero no todos los caminos me parecen iguales...


por Pierre SWALUS
con los pensamientos y la colaboración de
Guy CHABANT

Articulo publicado en el blog:
https://verscompostelle.be/pas-dans-l-esprit-du-chemin.htm#

Ultreia et Suseia



1. SWALUS Pierre, “El Espíritu del Camino”… ¿Qué es? , en línea en el sitio web del autor “Vers Compostelle”: https://verscompostelle.be/l-esprit-du-chemin-c-est-quoi.htm

2. HUGUES, ¿Debemos o no ceder a la moda de las reservas?, en línea en la web de la Catedral Notre-Dame du Puy : https://www.cathedraledupuy.org/pelerins-de-saintjacques/informations-pratiques-1/faut-il-ou-non-ceder-a-la-mode-de-la-reservation

3. Anónimo, "El turista y los peregrinos", en el sitio "¿Qué es la verdad?": https://thomasmore.worldpress.com/

4. SWALUS Pierre, “¿Peregrinación, motivaciones y puesta en escena?”, en línea en el sitio web del autor "Vers Compostelle".: https://verscompostelle.be/motivations-mise-en-scene.htm