Vía de la Plata / Etapa 8 - Villafranca de los Barros > Torremejía



Información actualizada 16 de julio de 2023

En la etapa de hoy caminaremos por interminables rectas entre campos plagados de viñedos. En época estival puede llegar a ser una etapa muy dura a consecuencia de las altas temperaturas, la escasez de sombra y carencia absoluta de fuentes de agua.

Si las temperaturas son muy altas aconsejamos no prolongar la jornada mucho más allá del medio día, de hacerlo podría convertirse en una temeridad. El mejor consejo es comenzar a caminar en compañía de las estrellas, un buen sombrero, protección solar y llevar agua en abundancia (mínimo 3 litros)

Antes de comenzar la jornada es conveniente tomar un buen desayuno o comprar algo de comida y agua para ir reponiendo fuerzas durante la jornada, en la etapa de hoy no encontraremos poblaciones intermedias. En la plaza de España hay una cafetería abierta desde tempranas horas de la mañana.

Partimos desde la iglesia de Ntra. Sra. del Valle, a la que encomendamos nuestro camino. Nos acompañan flechas amarillas desde la calle Santa Joaquina, que no lleva hasta la plaza Corazón de Jesús, tomamos la calle Calvario  hasta la plaza de la iglesia de Ntra. Sra. de la Coronada.


Viramos por la calle San Ignacio, al final de esta y a la altura de la plaza de toros un cubo de granito con concha y flecha amarilla nos indica seguir una bifurcación por una pista asfaltada hasta una carretera comarcal. La cruzamos con precaución y continuamos por una pista de tierra en muy buen estado. 

Etapas como esta no conlleva mucha dificultad, el perfil no es muy exigente, su monotonía puede abrir puertas a la meditación, fácilmente se puede caminar por ella, incluso con los ojos cerrados.

El trazado está bien señalizado con cubos de granito y flechas amarillas, solo hay que ir atentos al llegar a una bifurcación. En un principio caminamos entre campos de olivares y viñedos, pero poco a poco un mar de viñedos se hará el protagonista del paisaje.

Tras llegar a la primera bifurcación un mojón jacobeo nos indica tomar la pista de la izquierda, por ella entramos en el camino público de El Chaparral, de una longitud de 3,600 m. (Km 4,8 de la etapa).

Como dice un cartel "Recuerda, el Camino es de todos ¡Cuídalo! Lleva tus desechos contigo, no lo arrojes al camino por favor.





Llegamos hasta el arroyo del Bonhabal (Km 9,8 de la etapa), tras unos 260 m viramos a la derecha, en menos de un kilómetro aparecerá ante nosotros una larga e infinita recta que se fundirá con el horizonte, mucha paciencia, por ella caminaremos unos 13 km. Un tramo largo y monótono, un buen momento para poner en orden nuestros pensamientos, disfruta, respira profundo a buen paso a ritmo de bordón.



Tras 14 km de etapa sin quitar nuestra mirada del horizonte llegamos a la carretera BA-013 (Camino de los Molinos) camino que pueden tomar aquellos que quieran finalizar su jornada en Almendralejo.

Si el sol nos ha castigado demasiado y nos quedamos sin fuerzas, esta es una buena opción a tener en cuenta. Desde este punto  Almendralejo tan solo está a 4 km, eso si, no tiene albergue, pero sí suficiente oferta hotelera.

Junto a la carretera nos encontramos con un monolito que detalla el recorrido y un cubo que nos muestra el camino a seguir hacia Torremejía.

A unos 2,6 km de la bifurcación anterior llegamos hasta la carretera EX-212, camino de vuelta de Almendralejo (Km. 16,7 de la etapa).

La cruzamos y continuamos sin apenas distracciones.


Tras algo más de siete km (Km 24 de la etapa) abandonamos la pista por un camino que nace a nuestra la izquierda, pronto aparecerá ante nosotros nuestro final de etapa de hoy, Torremejía, situada bajo la sierra Grajera. En apenas 2 kilómetros llegamos hasta las vías del FF.CC., las salvaremos por un túnel, que también hace de cauce del arroyo, en época estival suele ir con poca agua (km 25,9 de la etapa)Pero en temporada de lluvias es otra cosa, a veces el arroyo viene crecido y hace difícil el paso. Si nos topamos con este problema es sencillo de solventar, tan solo tenemos que seguir el trazado de las vías del FF.CC. unos 600 m, las cruzaremos por un puente que nos lleva hasta las puertas de la localidad. (ver mapa de la etapa)

Si el paso bajo las vías se ha superado sin dificultad continuamos por un camino que nos lleva hasta las primeras casas de la población. En Torremejía entramos por la calle Calzada Romana, en apenas 200 m viramos a la izquierda por calle García Lorca, al final de esta llegamos a la Av. de Extremadura (carretera N-360) la cruzamos y continuamos por la calle Miguel Hernández, en menos de 100 m volvemos a girar, esta vez a la derecha por calle Badajoz que nos lleva a la Calle Grande, a la izquierda encontraremos nuestro final de etapa, la iglesia de la localidad, la parroquial de Ntra. Sra. de La Concepción.







"La Vía de la Plata no pierde su importancia tras la caída del Imperio Romano, sino que, por el contrario, vuelve a recobrarla durante la Edad Media, sobre todo después de ser reconquistada a los árabes, a consecuencia de transformarse en aquellos momentos en una de las Rutas .Jacobeas, pues por ella transitaban gran parte de los peregrinos santiaguistas que, desde Andalucía Occidental y Extremadura, subían a visitar la tumba del Apóstol Santiago, en Compostela.(1)

Miguel Muñoz de San Pedro, conde de Canilleros, en su obra: Extremadura, tierra donde nacían los dioses (1).

En su escudo heráldico aparece una torre de plata en campo de azur, la torre sobre arena. Se cree que esta torre, denominada Torre de los Mojicones fue edificada por D. Diego García Torres y Mejía dando lugar al nombre del Término.

El origen de esta torre según D. Bernabé Moreno de Vargas - Regidor perpetuo de Mérida y su Comarca - fue la defensa de la Calzada Romana, constituyendo en aquella época una de las principales vías de comunicación, contra bandidos y maleantes que asolaban y desvalijaban a los caminantes, refugiándose después en las Sierras cercanas de Gragera, San Serván y La Moneda, llamada así porque allí estaba ubicada una fábrica de moneda de la época romana (2).

Es, por lo tanto, lógico pensar que en Torremejía existiría desde la época romana, junto a la torre, algún tipo de asentamiento hostería, posada o posta en donde los legionarios del Imperio, los viajeros y caminantes (y después también los peregrinos jacobeos) pararían para reponer sus desgastadas fuerzas.

Al igual que muchas de las poblaciones vecinas Torremejía tiene su origen en la repoblación que hicieron los reyes cristianos tras reconquistar estas tierras a los musulmanes.

Estos territorios fueron reconquistados liberándoles de la dominación musulmana por el rey Alfonso IX de León, en el año 1229 y después, según consta en los Anales Toledanos, se apoderó de las ciudades de Mérida, Badajoz, Elvas y Montánchez, entre otras. Posteriormente venció al caudillo moro Aben Hut, al otro lado del Guadiana, en el año de 1230. Ese mismo año murió el rey en Villanueva de Sarria, cuando se dirigía hacia Santiago de Compostela para visitar la tumba del Apóstol Santiago, con el fin de darle las gracias por sus nuevas conquistas. Su hijo, Fernando III el Santo, terminó la tarea reconquistadora de todas las tierras de la región extremeña.

Posteriormente Torremejía, perteneció a la Orden Militar de Santiago, provincia de León, como todo el territorio, de más de 9.000 kilómetros cuadrados de extensión, de la margen izquierda del Guadiana

La fundación de Torremejía fue por don Gonzalo Mejía, 21 Maestre de Santiago por los años 1370. (3)

Don Gonzalo Mejía fue Maestre de la Orden de Santiago entre los años de 1369 al 1371, terminando, por tanto, de construir la torre que lleva su nombre un año antes de que le sorprendiera la muerte.

Don Gonzalo Mejía fue nombrado Maestre de la Orden de Santiago por Don Enrique II el de las Mercedes, rey de Castilla y León de 1369 a 1379, para ello, el monarca, tuvo que conceder a don Garci Álvarez de Toledo, que era el que entonces ocupaba el cargo de maestre de la orden jacobea, los señoríos de: Jarandilla, Tornavacas, Valdecorneja y Oropesa y además 50.000 maravedís de renta a cambio de que renunciase al maestrazgo en favor de don Gonzalo Mejía. Conviene recordar que don García era hermano del arzobispo de Toledo, don Gutiérrez Álvarez de Toledo, con gran influencia en la corte y sobre el monarca.

El lugar pasó a denominarse, Torre Mejía (o torre de los Mejía), nombre que adquirió entonces y se afirmó con el paso de los años, al ser bautizada con el apellido del señor del término y constructor del baluarte, al que se le añadió una característica notable del lugar, en este caso, su torre que se elevaba solitaria a las orillas de la Vía de la Plata (antes de que se construyera la iglesia). Esta forma de bautizar los pueblos con el nombre de sus señores fue un hecho muy común y en la Edad Media, tal como sucedió con otros muchos lugares, sirvan de ejemplo: Las Casas de Don Antonio, Puebla de Ovando, Puebla de don Fadrique, Torre de Miguel Sesmero, Puebla de Sancho Pérez, Torre de Don Miguel, etc. 

En este mismo sentido se pronuncian Pedro de Ulloa Golfin y Chaves, cuando nos menciona de matrimonio de Diego Becerra con doña N. Mexía, que nos la presenta como: señora de los enredamientos de la Torre. Porque por encima de los tejados del caserío que fundara el maestre, don Gonzalo Mejía, se alzaba airosa la torre defensiva del palacio primitivo y protectora de los peregrinos y caminantes que deambularan por la citada carretera buscando el sepulcro jacobeo.

La vida de Torremejía en los siglos posteriores XVI, XVII, etc., siguió los avatares generales acaecidos en devenir de la historia de España. Pero en el siglo XIX, durante la invasión napoleónica de 1808 al 1814, los soldados franceses incendiaron la villa y destruyeron gran parte de su caserío, como ya hemos dicho, más fueron prontamente restañadas sus heridas y reedificada de nuevo.

El expolio no se ciñó solamente a las viviendas del vecindario, sino que, además, arrasaron y saquearon el ayuntamiento y los archivos municipales, pues así consta en el documento número 1 del apéndice documental, donde se justifica la falta de datos existentes en el archivo municipal de la villa, como consecuencia de que los franceses hicieron uso de los papeles para hacer cartuchos, como algunos ancianos así lo manifestaron (4).

En el siglo XVII la villa contaba con 12 vecinos dedicados a la agricultura. Durante La Guerra de la Independencia en 1808 parece ser que el pueblo fue prácticamente destruido. La capilla de la casa señorial, que actualmente constituye la Parroquia, fue destinada a guardar las piezas de artillería y aún pueden verse los destajes que se hicieron a la altura de los ejes durante la dominación francesa (2).

De algún modo es universalmente conocido el pueblo, pues en su paisaje y sus gentes se inspiró Camilo José Cela para escribir "La familia de Pascual Duarte", una dura crónica de la España negra de la postguerra.


Iglesia Parroquial

De un barroco tardío, data del Siglo XVII, y formó parte, como Capilla, del Palacio de los Mexia, situado en sus inmediaciones. Ha sido restaurado recientemente. Consta de nave con planta de cruz latina, cúpula vaída sobre el crucero, terceletes en la nave y capillas, y somera torre, inusualmente situada sobre la cabecera (5).


Palacio de los Mexía

Casa solariega del Siglo XVII, en avanzado estado de ruina, con portada barroca edificada sobre restos romanos, posee un especial interés por sí mismo y por sus posibilidades de rehabilitación y recuperación funcional (5).

Con el Proyecto Alba Plata, el palacio se restauró y acondicionó como albergue turístico y acogida de peregrinos, por desgracia lleva más de un lustro cerrado, se ignora si volverá a cumplir con su función de dar acogida a peregrinos y turistas.



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Poblaciones con alojamientos

>>> 15,5 <<<
Mérida

>>> 30,1 km <<<
El Carrascalejo

>>> 32,8 km <<<
Aljucén

>>> 52,8 km <<<
Alcuéscar

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Referencias:
(1) - Fray Juan Mateo Reyes Ortiz de Tovar, del Orden Seráfico, en su obra: Partidos triunfantes de la Beturía Túrdula.
(2) - Historia de Torremejía - Diputación de Badajoz https://www.dipbadajoz.es/municipios/municipio_dinamico/historia/index_historia.php?codigo=147
(3) - Diccionario de Historia Eclesiástica de España, Madrid, 1873. "Instituto Enrique Florez", del CSIC.
(4) - HISTORIA DE TORREMEJÍA - Ayuntamiento de Torremejía
(5) - Torremejía - Monumentos - Diputación de Badajoz - https://www.dip-badajoz.es/municipios/municipio_dinamico/monumentos/index_monumentos.php?codigo=147

Vía de la Plata / Etapa 7 - Zafra > Villafranca de los Barros



Información actualizada: 12 de julio de 2023


La etapa de hoy se presenta corta, a menos de 20 km y con pocas dificultades. Con un perfil algo más variado y una localidad intermedia, Los Santos de Maimona, con servicios y también albergue.

Villafranca de los Barros es nuestro destino de hoy, un municipio muy acogedor con el peregrino, tiene todos los servicios que un peregrino puede necesitar. En la actualidad cuenta con un albergue de peregrinos, casa rural y varios hostales.

Arrancamos en Zafra desde la Parroquia de la Candelaria. Desde este punto comenzamos por la calle Conde de la Corte, pasamos junto a el ayuntamiento y continuamos por la calle Ancha, que nos lleva hasta el "pilar" más antiguo de Zafra, llamado el Pilar del Duque, data del siglo XIV.



Con paso sereno continuamos por la calle San Francisco hasta la rotonda de la N-432, la cruzamos con precaución. Pronto nos llamará la atención una losa en el suelo con el grabado del arco de Cáparra, el mismo grabado que encontramos en los cubos de granito indicativos de camino, en este caso hace su misma función, llevarnos por el buen camino. 

En pocos metros pasamos por los restos de una torre campanario, el único testimonio que queda en pie del que fue el antiguo Convento franciscano de San Benito, popularmente conocido como convento de San Francisco, construido en el segundo tercio del siglo XV.

Desgraciadamente su torre es lo único que sobrevivió al saqueo y destrucción del convento a manos del ejército de Napoleón en la Guerra de la Independencia.



Poco a poco vamos dejando atrás las casas y empezamos el ascenso a la Sierra de los Olivos, echamos una mirada atrás para despedirnos de la hermosa villa de Zafra, que va quedando sumergida en el valle.

Una vez en el alto de San Cristóbal (km. 3.3 de la etapa), merece la pena encaramarse sobre unas piedras cercanas a la derecha de la pista, que desnudas nos permiten apreciar a sus pies Los Santos de Maimona
Del alto descendemos cómodamente por una pista asfaltada que serpenteante nos acerca a la población.







Entramos en la localidad por la calle Zafra, que nos lleva hasta la Plaza de España donde se encuentra el Ayuntamiento y la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, un edificio de estilo gótico-renacentista del siglo XVI. En el interior de la iglesia y en su bóveda se conserva un magnífico fresco, un Pantocrátor en perfecto estado de conservación.

Otros de los edificios interesantes que podemos encontrar en la plaza de España, es el la Casa de la Cultura. Edificio construido en el último tercio del siglo XVIII por el primer Conde de Casa Henestrosa, es de carácter palaciego.
En su interior se encuentran la Oficina de Turismo donde podemos sellar la credencial y pedir la información que necesitemos.

Su interior alberga una sala de exposiciones y el Museo Municipal, con un buen número de obras pictóricas y escultóricas de artistas nacidos o vinculados a la villa, así como una muestra de restos arqueológicos encontrados en el término de la localidad desde el Calcolítico (2500 a.C. aproximadamente) hasta 1475, año en el que el castillo que existía en la localidad fue destruido.

La tradición artística de Los Santos de Maimona se remonta al siglo XVIII con nombres como Lorenzo Quirós y Esteban Márquez, pero es en la primera mitad del siglo XX cuando comienza a ser conocido popularmente como "cuna de artistas", fruto del ambiente artístico vivido en la localidad, que la llevó a ser reconocida social y culturalmente.

Los Santos de Maimona es otro punto de encuentro de los caminos jacobeos del sur peninsular, en los Santos de Maimona se une a la Plata el Camino de la Frontera.

La frontera de Granada o la Banda Morista y el santiaguista Priorato de San Marcos de León conformaron y establecieron la antigua ruta jacobea del Camino de la Frontera.

La Sierra Sur sevillana desde época bajomedieval se definió como una frontera natural perfilada por su propia cadena montañosa y un confín militar de baluartes y torres de vanguardia diseminados por dicha serranía sureña (1). 



El camino de la Frontera comienza en la población gaditana de Olvera y se une a la Vía de la Plata en esta localidad extremeña, Los Santos de Maimona. Recorre de sur a norte las provincias de Cádiz, Sevilla y Badajoz, su recorrido es de unos 394 km.

Camino de la Frontera,
un recorrido ampliamente documentado

El Camino de la Frontera recorre la banda fronteriza que protegieron en tiempos de la Reconquista los caballeros de la Orden de Santiago.
Esta nueva ruta jacobea está ampliamente documentada en cuanto a historia se refiere.

El origen o la justificación histórica de este camino podéis consultarla en este documento elaborado por Antonio Céspedes Mimbrero, de la Asociación Villae Naevae.

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Seguimos las flechas amarillas por las calles de los Santos de Maimona, están nos llevan a rodear la iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles por la izquierda, pasamos junto a la portada del perdón de estilo plateresco. Considerada la mejor portada Renacentista de la zona, en ella aparecen esculpidos en piedra el escudo de la Orden de Santiago, el Imperial de Carlos V y la inscripción latina “AVE REGINA CELI DOMINA MUNDI”. La puerta de madera tiene lujosos y artísticos herrajes.


Los orígenes de esta población se remontan a la época del Calcolítico (2500 años a. C.). Los primeros asentamientos se localizan en la Sierra del Castillo, donde se han encontrado restos arqueológicos que lo demuestran y que se encuentran en el Museo Municipal.

Continúa la población viviendo durante la Edad del Bronce y sobre el año 50 a.C. fue ocupada por los romanos, en esta época el pueblo comienza a organizarse y se sitúa en medio de una de las grandes calzadas de aquellos momentos, (Vía de la Plata) que unía Mérida con Sevilla.

Más tarde sobre el 712 fue ocupada por los musulmanes, al parecer fue un clan de una de las siete tribus bereber, llamado “ Banu Maimun”, la que se asentó aquí y nos dejó su huella toponímica, recuerdo del paso de este pueblo es el inicio de este, donde ahora tenemos el casco antiguo, parece ser que era un alto al que llamaron Cabezo de Maimona y desde donde comienzan a organizar y trazar sus calles. Otro reducto de su paso son las numerosas norias y molinos situados en las huertas alrededor del pueblo y que algunas han llegado hasta nuestros días.

En 1240 llegan los cristianos a esta zona con la Reconquista, es durante el reinado de Fernando III el Santo y fue Don Rodrigo Iñiguez Maestro de la Orden de Santiago quien lo conquistó, quedando la Orden con el título de Encomienda, así pasa a pertenecer a la Orden de Santiago y será en el Siglo XVI cuando alcance su mayor prosperidad, siendo también de esta época sus monumentos más importantes (2).

 


En 1838 la torre de la Iglesia sufre importantísimos desperfectos por la caída de un rayo destruyendo por completo el chapitel de azulejos que la remataba y se reconstruyó de la pobre manera que hoy se ve.

Desde la plaza teniente Carrasco, continuamos recto por las calles teniente Blanco Marín y Obispo Luna, con un giro a la izquierda y otro a la derecha llegamos hasta la carretera EX-364. La cruzamos y tomamos la calle Valmoreno, giramos a la izquierda por la calle Maestrazgo y pasamos junto al albergue de peregrinos. Continuamos por la calle Arroyo y finalmente salimos de Los Santos de Maimona por una carretera local que abandonamos a en unos 300 metros tras cruzar un puente que salva el arroyo Ribera del Robledillo (Km 5,4 de la etapa)

Tras un pequeño repecho entramos en una pista ancha, el paisaje se vuelve más llano y con un entorno agradable entre campos de viñedos y es que estamos en Tierra de Barros, una comarca famosa por sus vinos con denominación de origen.




Estamos en plena Sierra de San Jorge, el corazón de la Comarca de Tierra de Barros, la comarca más fértil y próspera de Extremadura. Recibe su nombre por las especiales características de su tierra, arcillosa y rojiza que, transformada en barro y moldeada por las manos de sus artesanos constituye el medio de vida y costumbre de sus pueblos.

En ella se cultiva uno de los mejores Aceites de Oliva Virgen Extra del mundo, un producto que posee ya múltiples premios nacionales e internacionales y que da trabajo a miles de personas de esta comarca, más adelante llegaremos a unos olivos centenarios que son dignos de contemplación.



Entramos en un corredor flanqueado por vallas metálicas y que finaliza en un cruce de caminos (Km 11,8 de la etapa), en este punto encontraremos un cartel que nos anuncia a la derecha el albergue La Almazara, se encuentra a unos 800 m del cruce entre campos de olivos centenarios, cerrado desde enero de 2024, esperemos que pronto una nueva licitación vuelva a abrir sus puertas al peregrino. Una pena que este magnífico albergue esté cerrado, sus instalaciones son magníficas, uno de los mejores albergues de este Camino. Es una buena opción para aquellos peregrinos que partiendo de Calzadilla de los Barros quieran prolongar su jornada sin que esta sea demasiado larga, por el momento tendremos que esperar a que esta opción vuelva a ser posible. 

Si por el contrario deseamos continuar hacia Villafranca de los barros tan solo tenemos que seguir los cubos de granito o flechas amarillas, el cruce está bien señalizado. Continuando nuestro camino llegamos a las ruinas de una antigua almazara, tras ella un bonito tramo entre olivos centenarios. Al final de estos y tras un giro a la derecha llegamos hasta las vías del ferrocarril, las cruzamos con precaución y continuamos un tramo de camino que nos lleva hasta la carretera N-630 (Km 14,5 de la etapa). 






Posteriormente hay que buscar la N-630 y, caminaremos por su arcén y bajo la A-66. A escasos 150 m a la derecha de la carretera parte un camino de tierra desde un ángulo muy cerrado, unas flechas amarillas nos alertan del camino a tomar.

Con rumbo norte caminamos con la presencia cada vez más cercana de Villafranca de los Barros, tras una rotonda se nos anuncia la localidad (km 18,3 de la etapa)la cruzamos con precaución y seguimos rectos para entrar en Villafranca de los Barros por la calle Caballeras.







Entramos en el casco urbano por la calle de Zurbarán, continuamos por la de Manuel Martínez, calle Gerona y giramos a la izquierda por la calle Larga para entrar en la Plaza de España, donde alzaremos la vista para contemplar su hermosa iglesia, la de Nuestra Señora del Valle con su impresionante portada, punto final de nuestra etapa de hoy (km. 19,5 de la etapa).


En el término municipal de Villafranca de los Barros, se localiza una amplia serie de asentamientos y vestigios arqueológicos que evidencian una ocupación casi ininterrumpida de esta zona desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Los restos más antiguos encontrados remiten a los momentos finales de la Edad del Cobre o Calcolítico (1800 a.C. aproximadamente).

Eel Itinerario Antonino, que tenía la misma función que una guía actual de carreteras, se recogían las principales calzadas romanas que recorrían y comunicaban el Imperio.
En esta especie de guía se habla de una ruta que unía Ayamonte y Mérida. En ella se recoge una mansio (especie de albergue situado en las vías para el descanso de los caminantes que cubrían una jornada de camino), llamada Perceiana, situada a 35,520 km. al Sur de Mérida. La visita al lugar indicado por el Itinerario coincide con el paraje conocido por "Las Vegas" en la carretera Gijón-Sevilla. Este asentamiento ha proporcionado importantes muestras arqueológicas.    

Al poco tiempo de la Reconquista, Mérida y su territorio quedaron incorporados a la Orden de Santiago. Villafranca es repoblada durante la segunda mitad del siglo XIII, en tiempo que los Maestres de Santiago que residían en esta provincia.

Dentro del territorio emeritense se encontraba un "lugar" llamado Moncovil. Tenía 50 vecinos cuando a mediados del siglo XIV, Don Fadrique, hermano del Rey y Maestre de la Orden de Santiago, le dio el título de "villa" y Cabeza de Encomienda al lugar. Entonces cambia su anterior nombre de “Moncovil” por el de Villafranca.

La mayor parte de las Villafrancas fundadas o creadas en la Península estuvieron relacionadas con cartas de franquicias (libre de impuestos).

Desde el siglo XV aparece con los nombres de Villafranca del Maestre o del Maestrazgo, adquiriendo en el siglo XVIII, para distinguirse de otras Villafrancas, el apelativo “de Extremadura”. A mediados del siglo XIX adoptaría el adjetivo de la comarca a la que pertenecía, los Barros. El rey Alfonso XII le otorgó el título de «Ciudad».        

Villafranca de los Barros ocupa el centro de una dilatada cuenca de fértil tierra arcillosa. Toda la zona está regada por riachuelos y arroyos, el de Valdequemao atraviesa la población de Sur a Norte.

Sin duda alguna, la Historia del Arte en Villafranca está apoyada en dos importantes pilares que constituyen una interesante aportación al panorama artístico comarcal y regional. Dichos pilares son: la Iglesia Parroquial de Ntra. Señora del Valle, su platería y la ermita de Ntra. Señora de la Coronada (3).


Iglesia de Ntra. Sra. del Valle

Su componente más significativo es la estilizada torre fachada delantera, en cuyo cuerpo bajo de sillares se abre una preciosa portada de estilo gótico flamígero de transición, la “Puerta del Perdón”, de elaborada traza posiblemente fruto de las reformas de la segunda mitad del siglo XVI.
Otra obra maestra es, sin lugar a duda, la bóveda que está bajo el coro (sotocoro). Su estilo artístico es el hispano flamenco o isabelino, característico de una época anterior a la fecha de su realización, a finales del siglo XVI.

Entre sus contenidos sobresale el magnífico retablo Mayor, un valioso ejemplar de la retablística extremeña concluido alrededor de 1.586 (4).



Santuario de Ntra. Sra. de La Coronada

Nuestra Señora de la Coronada (también conocida como Virgen de Coronada o simplemente Virgen Coronada) es la patrona de Villafranca de los Barros. El templo donde se venera la imagen de la patrona es uno de los monumentos más significativos de Villafranca de los Barros.

Es una de las construcciones religiosas más significativas y queridas de la población. La edificación originaria data del siglo XV, pero fue remodelada en el siglo XVIII. La morfología de la ermita es muy variada y se encuentra encalada.

La bóveda del altar mayor es, junto con la Puerta del Perdón, el único elemento que se conserva del templo anterior a la gran reforma del siglo XVIII. Este altar mayor está presidido por un gran retablo de finales del siglo XVIII (3).

Coincidiendo con el Día de Extremadura (8 de septiembre) Villafranca de los Barros celebra las fiestas patronales de la Virgen Coronada, festividad en la que también se da a conocer la tradición que existe en la comarca en torno al mundo del vino.

Si tu camino coincide durante los primeros días de septiembre podrás celebrar esta ceremonia religiosa de la Velá y participar en la Fiesta de la Vendimia, en la que descubrirás como tradición y modernidad se unen para dar cuerpo al vino nuevo de cada año.

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Poblaciones con alojamientos

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Torremejía

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Mérida

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El Carrascalejo

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Referencias:
(1) - Diputación de Sevilla / Camino de Santiago - Camino de la Frontera / Turismo de Sevilla.org
(2) - LOS SANTOS DE MAIMONA - Historia / Ayuntamiento de los Santos de Maimona / https://lossantosdemaimona.com/municipio/historia/.
(3) - Villafranca en la historia, libro de investigación histórica por Antonio de Solís y Sánchez Arjona (2000).
(4) - Villafranca de los Barros - Iglesia Parroquial Ntra. Sra. del Valle - Federación Española de Asociaciones del Camino de Santiago.