Última etapa
de la Vía de la Plata
Hoy no caminamos una etapa cualquiera. Hoy caminamos un final.
La Vía de la Plata se despide en silencio, como ha vivido: con horizontes abiertos, pueblos sencillos y esa forma de caminar que no necesita ruido para ser profunda.
El paisaje leonés nos acompaña con campos ondulados, colinas suaves, pastizales y caminos de tierra que parecen hechos para la calma. En esta última jornada todavía se siente el carácter de la Plata: un Camino sobrio, humilde, a veces duro… pero siempre verdadero.
Y sin embargo, hoy también marca un cambio importante. En Astorga nos uniremos al Camino Francés. Tras semanas de soledad, de reflexión y de pasos escuchados por uno mismo, volverán las voces, las conversaciones, los grupos y el bullicio. Puede que al principio nos resulte extraño, incluso incómodo. Pero el peregrino aprende pronto que Dios también sale al encuentro en la multitud, y que el Camino no se rompe: simplemente cambia de ritmo.
La etapa termina en Astorga, ciudad histórica y jacobea, donde confluyen dos grandes rutas de peregrinación. Un lugar que no solo se visita: se agradece.
La Plata no termina
cuando llegas a Astorga.
Termina cuando
dejas de escuchar
lo que te ha enseñado.
Salida de La Bañeza
Desde el albergue salimos hacia la calle Santa Lucía. Al llegar a la plaza de la Asunción, continuamos por la calle Lope de Vega. Cruzamos una carretera y seguimos recto por la calle del Salvador, pasando junto a la iglesia románica del Salvador, a mano derecha.
Al final giramos a la derecha y luego a la izquierda, enlazando con la carretera de Villalís.
Si salimos desde la Plaza Mayor, tomamos la calle del Reloj, giramos a la derecha por la calle Vía de la Plata y continuamos hasta la carretera de Villalís.
Dejamos la carretera por una calle a mano derecha. Tras unos 150 metros tomamos una pista de tierra y, a 230 metros, giramos a la izquierda hacia un camino que conduce al puente de hierro (km 2,2), donde cruzamos el río Duerna.
Después tomamos una pista a la izquierda que nos lleva junto a la A-6 (km 3,2). Cruzamos la autovía bajo el viaducto y caminamos paralelos a ella. Tras varios giros señalizados entramos en una larga recta que nos conduce a Palacios de la Valduerna, donde pasaremos junto a la iglesia parroquial de San Pedro (km 5,9).
En estas tierras construyó el rey Alfonso V su palacio, motivo por el cual la localidad fue conocida durante siglos como Palacio del Rey. A finales del siglo XIV, el rey de Castilla Enrique II donó el señorío de Valduerna a la familia Bazán, iniciándose entonces la construcción del castillo, del que aún quedan restos de muralla y torre.
La iglesia parroquial conserva su aire medieval, y algunas casas de piedra recuerdan el antiguo esplendor del lugar. La calzada romana y los caminos posteriores favorecieron su crecimiento, aunque hoy el pueblo mantiene un carácter eminentemente agrícola.
A la salida comienza un tramo tranquilo por pista de tierra arcillosa, rodeada de monte bajo (jaras, tomillo y chaparros). Caminamos recto hasta una carretera comarcal, por la que avanzamos unos 600 metros.
Tras cruzar un arroyo, tomamos una pista a la izquierda que pasa junto a un vertedero. Después de unos 2,5 km llegamos a la A-6, que cruzamos por un paso inferior (km 16,6). Alcanzamos la N-VI, caminamos unos 300 metros y la cruzamos para tomar el desvío hacia la Estación de Valderrey y Nistal.
A 150 metros dejamos la carretera por un camino a la izquierda y llegamos al Albergue Municipal Amigos Leopoldo Panero.
Puente romano de Valimbre
Tras unos 1.300 metros alcanzamos el puente romano de Valimbre, que cruza el río Turienzo. Sus cuatro arcos de medio punto lo convierten en una de esas pequeñas joyas del Camino que obligan a detenerse un instante.
Después del puente hay dos opciones
para llegar a Celada:
Camino tradicional: seguir recto.
Camino señalizado actual: pista a la izquierda.
(Ambas alternativas aparecen reflejadas en el mapa de la etapa).
Continuamos recto hasta una nave agrícola. A unos 700 metros tomamos una senda que cruza las vías del tren. Caminamos junto a ellas y volvemos a cruzarlas antes de salir a la N-VI, ya cerca de Celada (km 20,8).
Pequeña localidad situada en la comarca de la Vega del Tuerto, pedanía del municipio de San Justo de la Vega. Fue lugar de paso de la calzada romana que partía de la antigua Asturica Augusta.
El término “Celada” alude a una emboscada o punto estratégico. Esta zona estuvo vinculada a la defensa y control del territorio, como asentamiento avanzado de Astorga en tiempos antiguos.
Iglesia de San Vicente Mártir
Desde su campanario se contemplan magníficas vistas de Astorga. Junto a la parroquia se encuentra la conocida fuente de la noria, convertida hoy en atractivo para el visitante.
En las cercanías, en el cerro de San Vicente, se conservan ruinas de la ermita románica de Santa Marina, donde antiguamente se situaba el pueblo.
Si necesitamos descansar antes de llegar a Astorga, junto a la carretera encontraremos bares y restaurantes.
Ya se distingue Astorga en el horizonte. Su perfil aparece como una promesa: torres, murallas y ciudad. Y uno comprende que está llegando el momento de cerrar una etapa larga, de esas que se caminan también por dentro.
Cruzamos la autopista AP-71 por un paso inferior (km 22,6) y seguimos hasta alcanzar la N-VI (km 23,6). Caminamos por el arcén unos 700 metros, cruzamos por el primer paso de cebra y continuamos hasta la plaza de San Roque, entrando ya en el casco histórico.
La calle La Bañeza nos conduce finalmente hasta la plaza de España (km 24,7), final de etapa… y final de la Vía de la Plata.
Puerta de encuentro
entre caminos
Astorga, con más de dos mil años de historia, tiene su conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural. Su origen se sitúa en el asentamiento de tropas de la Legio X Gémina, que participaron en la incorporación del territorio astur al Imperio Romano. De aquel pasado nació Asturica Augusta, ciudad importante y estratégica.
Astorga ha sido siempre tierra de caminos. Aquí confluyen dos grandes rutas históricas: la Vía de la Plata y el Camino Francés. Por ello su identidad está marcada por el paso de peregrinos, comerciantes, viajeros y culturas que, durante siglos, han dado forma a una ciudad acogedora y monumental.
Llegar a Astorga no es solo llegar a una ciudad: es entrar en un lugar donde el Camino se hace grande, donde la historia y la fe se entrelazan en cada piedra.
Monumentos imprescindibles
en Astorga
Catedral de Santa María
Imponente y luminosa, es una de las grandes joyas del gótico leonés. Su construcción se prolongó durante siglos, por lo que combina estilos con naturalidad. Para el peregrino, entrar en ella es bajar el ritmo, callar por dentro… y dejar que el Camino también se rece.
Palacio Episcopal (Gaudí)
Diseñado por Antoni Gaudí, es uno de los edificios más singulares de toda la ruta jacobea. Parece un castillo salido de un sueño, y hoy alberga el Museo de los Caminos. Un lugar perfecto para recordar que el Camino no es solo andar: es tradición, símbolo y alma.
Murallas romanas y medievales
Astorga conserva tramos de sus antiguas murallas, herencia de su importancia militar y estratégica. Pasear junto a ellas es caminar entre siglos, imaginando a quienes llegaron antes: soldados romanos, viajeros medievales y peregrinos con el mismo cansancio y la misma esperanza.
Ayuntamiento y Plaza Mayor
El corazón de la ciudad. La Plaza Mayor es amplia y viva, presidida por el Ayuntamiento barroco, con su reloj y sus autómatas marcando las horas. Es un buen lugar para descansar y contemplar, porque en el Camino también se peregrina mirando y agradeciendo.
Museo del Chocolate
Astorga es también tierra de chocolate. Este museo muestra su historia y su tradición artesanal. Una visita curiosa y agradable, como un pequeño premio para el peregrino: porque el Camino también tiene momentos de dulzura.
Otros lugares de interés
- Iglesia de San Francisco
- Convento de Sancti Spiritus
- Iglesia de San Bartolomé
- Puerta Romana
- Santuario de Fátima
- Museo del Chocolate
Astorga merece tiempo. Si puedes, regálate una tarde tranquila: visita la catedral, recorre sus murallas y contempla el Palacio Episcopal. Aquí el Camino cambia, pero el peregrino puede seguir caminando por dentro.
Cierre reflexivo para el peregrino
Hoy termina la Vía de la Plata.
Y quizá lo notes en el corazón antes que en los pies.
Termina un Camino de silencios largos, de pueblos pequeños y de jornadas donde el alma caminaba al mismo ritmo que el cuerpo. Termina una ruta que enseña a confiar, a resistir, a aceptar lo que llega… y a agradecer lo que se va.
A partir de Astorga vendrá el Camino Francés, con su multitud. Pero tú ya no eres el mismo. Has sido moldeado por esta Plata sobria y fiel, como una oración repetida paso a paso.
La Plata acaba aquí… pero lo que Dios ha trabajado en ti continúa.
Y el peregrino que entra en Astorga no termina un Camino: comienza otro, más lleno, más cercano, más compartido.
Ultreia.
Que mis pasos
sigan siendo sencillos…
y mi corazón, agradecido.













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