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La Cruz de Santiago del Pico de la Dueña


LA CRUZ DE SANTIAGO
DEL PICO DE LA DUEÑA

Peregrino, cuando tu camino te lleve hasta el Pico de la Dueña, no dudes en subir hasta la cruz que corona su cima; a sus pies, un peregrino, su protector.

      El 27 de septiembre de 1997, la Cruz de Santiago fue trasladada desde Fuenterroble de Salvatierra sobre el eje de un carro tirado con sogas durante unos 16 km, con destino a la cumbre del Pico de la Dueña (1.170 m sobre el nivel del mar).

Más de 200 personas se unieron y colaboraron para lograr esta memorable hazaña, muchas provenientes de diversos puntos de la península, así como de lugares tan lejanos como Alemania, Inglaterra, Francia y Portugal. 

Ese día, recién estrenado el otoño, la niebla, la lluvia y el enorme peso de la carga planteaban una empresa dura y difícil. Subir la cruz hasta la cima del Pico de la Dueña representaba una gran dificultad debido a sus 750 kg de peso, sumando mástil y cruz. Para ello era necesario unir el esfuerzo de todos y vencer cualquier adversidad. La dificultad del terreno, especialmente en el tramo de ascenso, convirtió la subida en una auténtica heroicidad, pero no hay nada que con esfuerzo y constancia no pueda alcanzarse. Todos empujaban y tiraban de las sogas al unísono, poco a poco, metro a metro… hasta lograr que la Cruz de Santiago coronase la cima del Pico de la Dueña.

Gracias a esta memorable hazaña, en la que todos volcaron sus ilusiones y esfuerzos, la Cruz de Santiago se alza hoy majestuosa bajo el cielo de Castilla. Así, las alturas de este roquedal “de la Dueña” ofrecen al peregrino un bello y amplio paisaje, convirtiéndose en un lugar mágico y espiritual; uno de los hitos más relevantes y queridos de este trascendental Camino de la Plata.




La Cruz de Santiago
      Obra del artista de la forja y peregrino Salvador Castellano Veloso (Zafra, Prov. Badajoz). Es una cruz de forja de 1,5 metros.

El mástil
      De madera y aproximadamente 11 metros de altura, fue diseñado por el artista y diseñador salmantino Vicente Sánchez Pablos —quien nos dejó tristemente en 2015—. Fue socio de honor de Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio y durante muchos años presidente de ACASAN (Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Fuenterroble de Salvatierra).

El peregrino
      Obra de Diego M. Muñoz Hidalgo, escritor, historiador, artista y fundador de los Amigos de la Vía de la Plata.




El peregrino del Pico de la Dueña
      El día anterior a la celebración del Día de Santiago de 2014, Diego M. Muñoz Hidalgo subió hasta el Pico de la Dueña con brocha y pintura negra, y plasmó el peregrino sobre una gran roca de granito de más de dos metros de altura, cortada por la mitad.

Este dibujo es también el logotipo de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago - Vía de la Plata de Fuenterroble de Salvatierra (ACASAN), dirigida por el infatigable Padre Blas Rodríguez.

El 2 de agosto de 1994, Diego caminaba junto a su tío carnal Salvador Castellano Veloso, autor de la Cruz de Santiago (ambos de Zafra, Prov. Badajoz). Entre ellos surgió la idea de elegir este emplazamiento, el “Pico de la Dueña”, como lugar para crear hitos en este Camino de peregrinación, recién recuperado tras siglos de olvido.

Los motivos fueron básicamente, tres:

1º. Encontrarse aproximadamente a mitad de camino entre Cádiz-Sevilla y Santiago, considerando dos variantes finales:
            A) Desde Astorga a Santiago
            B) Desde Granja de Moreruela a Sanabria, Ourense y Santiago

2º. Ser el punto más alto del entorno de la Vía de la Plata, que pasa justo a los pies de esta montaña, rozando su costado oriental.

3º. La necesidad de crear hitos en este Camino que, por una razón u otra, sirvan como motivo para la celebración y el hermanamiento entre las personas, entre las culturas… y con el abrazo pleno a la naturaleza. Por todo ello, este “Camino de la Plata”, crisol de culturas, es un envidiable itinerario para la “rentabilización social”, un espacio común y múltiple que ha de ser reconocido como: “Camino para la PAZ” entre los pueblos.


“Andar, andar”
por Diego M. Muñoz Hidalgo


El Camino nos enseña:

A limpiarnos de toxinas que envenenan
nuestros sentidos.

A despojarnos del peso de más
y así ser más libres.

A purificarnos, con pasos
humildes, de miserias humanas.

A fundirnos, en Amor y Paz,
con la Humanidad y con la Naturaleza…

Versos pertenecientes a: 

"Andaremos caminos en Primavera"
de Diego M. Muñoz Hidalgo

Documental: 
Cristóbal, Sofía y Enrique

Música:
Mike Oldfield

Fotos:
Diego M. Muñoz Hidalgo


Ultreia et Suseia

La Plata, un camino de peregrinos mozárabes


LA PLATA, UN CAMINO
DE PEREGRINOS
MOZÁRABES

      El Peregrino del siglo XXI viaja desde su presente hasta un pasado remoto, visionado a través de esta ruta milenaria el sentir de los pasos de los peregrinos de antaño.

El origen de este Camino se remonta en los tiempos, su origen exacto es incierto, sirvió como vía primordial de comunicaciones durante la época romana. Desde los tiempos de la Reconquista hasta la actualidad sirve también como camino de peregrinación a Santiago de Compostela desde el sur del país.

El peregrino recorre una ruta que la historia ha convertido en punto de encuentro de civilizaciones, culturas y estilos artísticos. Este Camino cultural profundamente Jacobeo tiene un sello especial, el del Peregrino Mozárabe, un peregrino que acuciaba alcanzar el norte, Santiago.

Los mozárabes, cristianos del sur, subían por la antigua calzada romana en demanda de amparo y de socorro, disfrazados como podían, sin vieira u otro símbolo que los delatara a sus opresores árabes. Santiago fue su ayuda celestial, su santo adalid, su libertador.

      Los mozárabes, era casi toda la población cristiana bajo dominio árabe. Los que no se doblegaban al islam y renegaban de su fe, eran humillados, confiscados sus bienes, dejándolos en la más extrema pobreza.

Los templos cristianos fueron destruidos o trocados en mezquitas, sin poder abrir otros nuevos, prohibiendo la práctica de su religión. Una de dos, o el islam o el Census capitis (esclavitud). A los que no se sometieron por la fuerza, pena de muerte para los hombres, y cautiverio para las mujeres y niños, pasando sus tierras a los conquistadores. En casos más extremos, el martirio. Entre los más renombrados el de San Eulogio de Córdoba (780-859), alma de los mozárabes cordobeses, que cae bajo la cimitarra mahometana, como Santa Lucrecia, Pablo, Luís y Cristóbal, tres parientes asimismo mártires, degollados en Córdoba.

Privados de libertad personal y religiosa, los mozárabes que podían huían a tierra de cristianos. Casi cien años llevaban sufriendo tal esclavitud cuando una estrella anunció la ESPERANZA.Esta aparecía en el cielo de Compostela en el año 813, se anuncia el hallazgo del sepulcro del apóstol Santiago el mayor, amigo del Señor.

Como algo ya aguardado, los mozárabes cristianos del sur pronto siguen camino a Compostela, los primeros en acudir.


¿Por qué se extraña tanta gente que este pueblo lo apellide 'Matamoros'?

      El no fue perseguidor de enemigos, sino libertador de sus fieles. Achacarle la crueldad o venganza es un buenismo farisaico, ficticio y tendenciosos, solamente usado con el victimario, olvidándose de las víctimas. Buenismo en alas de un puritanismo sospechoso: indulgentes y compasivos con los cautivos de Córdoba que San Fernando obliga a devolver las campanas a Santiago, y rigurosos con los pobres cautivos, esclavizados, a los que Almanzor obligara más de 230 años antes, a cargar después del saqueo y destrucción de Compostela.

      La Reconquista comienza enseguida, apenas dos años después de haber completado la ocupación árabe. En el año 718 -siete después de la entrada de los árabes- se alza en los Montes de Asturias Don Pelayo, que, seguido de Alfonso I, liberan en poco más de veinte años, todo el noroeste, alargando la frontera hasta el Duero. Memorables y terribles fueron las intrusiones del sanguinario Almanzor, es vísperas del Milenio.


Algunos datos de interés

- Alfonso I (739-757), domina de Galicia a Bilbao.

- Alfonso III el Magno (866-910), toma Oporto y Coímbra, con la ayuda de Hermenegildo y Gutierre, abuelo y padre de San Rosendo, vence a los moros en Zamora.

- Ramiro II de León (900-951) llega a Madrid en los 940, hace incursiones en el Valle del Tormes, tratando de establecer fronteras a su reino.

- Ordoño II rey de Galicia (910), hace una expedición contra los moros hasta la misma Sevilla, volviendo con rico botín y cautivos a Santiago.

- Ordoño III, rey de 950 a 955, llega hasta Lisboa.

- Fernando I (1016-1065), se une a Castilla, León y Navarra, después de venir a Santiago a pedir protección al Apóstol, vence en batalla en Coímbra (1063), con 50.000 cautivos.

- Alfonso VI reconquista Toledo en 1085, llegando al Tajo; reconquista Salamanca por el año 1100.

- Alfonso VII (1126-1157) toma Cáceres en 1142 (definitivamente Alfonso IX de león en 1229), llegando también hasta Cádiz, Córdoba y Almería.

- Alfonso VIII (1158-1214), aliado con Navarra y Aragón, vence en la batalla de las Navas de Tolosa (Jaén) a los almohades en 1212, al grito de ¡Dios y ayuda Santiago!

- Alfonso VIII de Castilla, aliado con Alfonso II de Aragón, toma Cuenca en 1177.

- Fernando III el Santo (1201-1252) reconquista Córdoba (1236), Jaén (1246), Sevilla (1248), Jerez y Cádiz (1250), esta con Vasco Pérez de Meira.

- Alfonso X, el sabio (1312-1350) toma Algeciras y Gibraltar (1328).

- Desde 1328 el reino moro comprende sólo Almería, Málaga y Granada.

- En tiempo de Juan II de Castilla (1405-1454) se toma Almería (1412 con Payo Martínez Barbeito.

- Fernando V el católico (1454-1516) conquista Ronda y Málaga (1482) y Granada (1492), rematando la Reconquista del suelo español. Con ello queda toda la parte meridional liberada y todos los caminos libres para el paso de peregrinos.


Fuente:
Actas do Congreso O Camino de Santiago para o século XXI O Camiño do Sueste-Vía da Prata


Ultreia et Suseia

Historia y atención al peregrino en el Camino Mozárabe de Santiago


HISTORIA Y ATENCIÓN
AL PEREGRINO
EN EL CAMINO
MOZÁRABE DE SANTIAGO

      En 1170 se funda la Orden Militar de Santiago, la más genuinamente española. Su fin fundacional era: luchar contra el infiel y defender el camino de la peregrinación, dando amparo a los peregrinos, ayudándoles y asistiéndolos en sus enfermedades. La fundan dos caballeros: Suero Rodríguez y Pedro Fernández, asistidos de Don Pedro Suárez de Deza (Aguado Bleye). Fernando II de León les dona la villa de Cáceres recién reconquistada. El arzobispo de Santiago y cabildo hacen con ellos pacto de hermandad, poniendo la Orden bajo protección y enseña de Santiago, asignándoles la mitad de los ingresos por el voto del Apóstol en las ciudades del camino: Zamora, Salamanca, Ciudad Rodrigo y Transierra. En ella se integran en seguida los Frères de Cáceres poco antes creados con el mismo fin.

La cruz de Santiago, una espada roja en forma de cruz, sobrepuesta una concha blanca, le fue regalada por el arzobispo de Santiago Don Pedro Gudestéiz a Pedro Fernández, primer Gran Maestre de la Orden, en su visita al Apóstol, haciéndole al mismo tiempo canónigo honorario de la catedral: en su estandarte figuró ya en la toma de Córdoba y Sevilla.

La cruz de Santiago,
una espada rojo en forma de cruz,
sobrepuesta una concha blanca.



      En la iglesia de Santiago de los Caballeros, por ellos así nombrada, extramuros de Zamora, eran armados caballeros los de la Orden. En las Huelgas de Burgos es el brazo articulado de la talla de Santiago el que daba el espaldarazo y armaba caballeros.

En los caminos que sirven a los peregrinos de Santiago, en la zona liberada, se establecen hospitales o albergues, se reparan puentes y pasos difíciles. Colaboran en la obra otras Órdenes Militares, como la de los Templarios y la de Alcántara, en la que se integrara la de San Julián de Pereiro, sobre todo aquélla. Es significativo, el carácter especial que tiene la peregrinación meridional, la intensa y extensa colaboración de las Órdenes Militares.

Después de la reconquista a finales del siglo XII, es repoblada por la Orden Militar de Santiago, que erige en Los Santos de Maimona su Encomienda, su escudo luce la cruz de Santiago con dos conchas.

La Orden de Santiago, constituida en Cáceres en 1170 como orden religiosa y militar, tenía el objetivo principal de proteger a los peregrinos del Camino de Santiago y hacer retroceder a los musulmanes de la península ibérica.

- La Orden de Santiago, constituida en Cáceres en 1170

- En Montánchez se instala la Encomienda de la Orden Militar de Santiago en 1230.

- En Zafra, también en Badajoz, se instala un hospital de Santiago.

      En 1169, Fernando II de León con una espectacular incursión guerrera conquista Cáceres para las huestes cristianas. En ese momento se funda la orden militar y religiosa, la Congregación de los Fratres de Cáceres, pasando poco después a ser conocida como los Fratres de la Espada por tener como emblema una cruz roja en el pecho en forma de espada. El 1 de agosto de 1170, el Rey Fernando II de León les hace entrega de la villa de Cáceres para que la protegieran y defendieran de posibles ataques árabes.

- En Salamanca está la Casa de las Conchas: su fundador fue el canciller de la Orden de Santiago.

- La Orden de Santiago se instaló en Castrotorafe con su castillo sobre el Río Esla (1176) en el camino de Galicia, en seguida de creada.


Castillo de Castrotorafe

      Adentrándonos en la provincia de Ourense, en Santiago de Campobecerros está la Orden Militar de Santiago, encomienda de San Marcos de León, precedidos de los Canónigos Regulares de San Agustín, sus mentores, que también están en Xunqueira de Ambía (1150).

La Orden del Templo se instaló en la comarca del Río Ambroz, entre Hervás y Cáparra (Cáceres), sobre el Camino de la Plata

Adelante, en Zamora, están en Mombuey, Sanabria, con iglesia románica y alta torre-vigía del siglo XIII: atienden todo el valle y las vecinas sierras, con otro destacamento en Vilar de Ciervos.


A la derecha de Puebla de Sanabria, fundado por monjes mozárabes evadidos de la persecución por nuestro camino en el siglo X, está San Martín de Castañeda (hasta el XV Castiñeira). Al lado, sub monte Suspiaço, funda doña Urraca y su hijo Alfonso VII un hospital y albergue de peregrinos en la década de 1120.

Los Templarios tenían bajo su vigilancia el valle de Sanabria: y empalmando, las Portelas de O Padornelo y A Canda, As Frieiras y Serra Seca, destacados en A Mezquita, donde queda su 'palacio' aunque trasladado de lugar, construcción románica interesante. Sabemos por documento de Celanova (siglo X) que ya entonces usaban la palabra mezquita por 'oratorio', de origen árabe. No hay misterio alguno en los lugares Mezquita y Mezquitilha que hay en Galicia y Portugal.



Torre Iglesia de Santa María - Mombuey / Colegiata de Santa María - Xunqueira de Ambía

      Por este mismo tiempo Alfonso VII crea sobre el camino, en paraje del todo yermo, un hospital in Monte Misero, que andando el tiempo vino a ser la actual Alberguería entre Laza y Vilar de Barrio. Ponen por obra lo que su descendiente, Alfonso X, deja estatuido en las Partidas (II, XI, 1): "Los reyes deven fazer alberguerías en los lugares yermos". En Alberguería debieron de estar los Caballeros de San Juan -su cruz está grabada en un ventanal-, y luego los Caballeros de Santiago, que, al pie del monte, ya en la gran llanura de A Limia, tenían Sta. María de Codesedo, Encomienda de San Marcos de León.

El espacio próximo, sobre el Río Arnoia, lo cubrían los Canónigos Regulares de San Agustín, ya citados, hermanados con los de la Colegiata de Sta. María del Sar a la entrada del Camino Meridional o Mozárabe en Santiago.

Por el año 1530 (AHPO. Clero. Libro., 4324) don Alonso de Piña, prior de la colegiata de Xunqueira de Ambia, funda aquí "un hospital cabe el monasterio, en el que acogía y albergaba a los pobres peregrinos extranjeros y nacionales en número de hasta cien... puesto que por allí pasaba el camino francés (sic) o real".

En Verín-Monterrei, donde llega el camino de Chaves, hay hospital (1429) con portada ojival de cuatro arquivoltas y tímpano, hoy restaurado como albergue. Antes ya (1320) hubo alberguería en San Lázaro.

Monasterio de Santa María de Moreruela / San Salvador de Tábara

      Función similar en relación con el Camino de Santiago tienen los monasterios, a donde los peregrinos se desviaban en busca de cobijo y por devoción. Así podemos citar aquí Sta. María de Valparaíso en Peleas de Arriba, límite entre Salamanca y Zamora, y pasado el río, San Salvador de Tábara y Sta. María de Moreruela, creados en el siglo X por Alfonso III, valiéndose de San Froilán y San Atilano, primeros benedictinos, luego del Cister. El de San Martín de Castiñeira o Castañeda, fundado por monjes mozárabes (916), luego del Cister, con su alberguería, etc.

Apuntar que la hospitalidad en el Camino de la Plata como itinerario de peregrinación a Santiago surgió por iniciativa sobre todo de familias mozárabes del sur (Los mozárabes eran comunidades cristianas que vivían en territorio bajo dominio musulmán), pero que algunas de ellas comenzaron a emigrar hacia el norte, fundando monasterios y hospitales para peregrinos, sobre todo en la actual provincia de Zamora (zona de Tábara, etc.)

Y es que habría que advertir que el primer albergue-hospital de peregrinos a Santiago que se tiene documentado no fue en el "Camino Francés", sino en el "Camino Mozárabe de Santiago", en el s. X, concretamente en el año de 932 en la actual Iglesia de San Salvador de La Bañeza (León), en pleno Camino de la Plata; el más antiguo camino jacobeo, anterior incluso al Camino Francés.

Iglesia de San Salvador de La Bañeza


/ Diego M. Muñoz Hidalgo
- Escritor e Historiador -
Cofundador de los Amigos del Camino de Santiago-Vía de la Plata


Ultreia et Suseia

Festividad de Santiago Apóstol


25 de julio
FESTIVIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL

Así nos lo narra el Codex Calixtinus:

      El evangelista San Lucas, en los Hechos de los Apóstoles, cuenta que el apóstol San Pedro en los días de la Pascua fue encarcelado por Herodes, cuando dice: “Eran, pues, los días de los ázimos, etc.” y que Santiago fue muerto antes de la Pascua por el mismo Herodes, a saber, en tiempo del hambre que se predijo por el profeta Agabo y que acaeció bajo el emperador romano Claudio. Dice, pues así:


"Por aquel tiempo
puso el rey Herodes
sus manos en maltratar
a algunos de la Iglesia;
mató, pues, por la espada
a Santiago, hermano de Juan”


Fra Filippo Lippi - Decapitación De Santiago El Mayor - Panel Predela (Santos)

      Señala el tiempo del martirio de Santiago e incluso los personajes de la época, pero calla el día exacto. Y este día, aunque antes había sido desconocido de todos durante mucho tiempo, sin embargo, le fue indicado a cierto fiel, conocido mío, en una visión espiritual. En la noche de la vigilia de la Anunciación de Santa María, le pareció que mientras Santiago era conducido a un palacio para ser juzgado en el consejo de Herodes, se produjo un gran altercado entre la plebe de los judíos y de los gentiles, porque decían unos que el piadoso apóstol no debía ser muerto, y otros afirmaban, por el contrario, que sí. Finalmente, juzgado por Herodes en inicuo juicio, es conducido por manos de los nefandos herodianos fuera de la ciudad, al lugar del martirio, atado con sogas al cuello, y degollado.

Y enseguida un personaje que parecía un prelado, llorándolo dolorosa y dulcemente, habló así de él a la plebe en el palacio real, diciendo:

“Hacia la hora tercia fue juzgado y hacia la nona, como Cristo, fue muerto. Es decir, en igual día y hora que el Maestro, murió también el discípulo. Unos iban a sus negocios o a sus quehaceres; él en cambio, iba a su digno trabajo; esto es, a merecer la corona del martirio. Otros marchaban a comer y a beber, él iba a recibir el indefectible alimento de la vida eterna, que le había sido antes prometido por el Señor de esta manera: “Ciertamente beberéis mi cáliz”.

      San Jerónimo, en el martirologio que escribió para los santos obispos Cromacio y Heliodoro, dice que su muerte ha de celebrarse el día octavo de las calendas de agosto; después el bienaventurado Papa Alejandro mandó celebrarla ese mismo día, cuando estableció también la festividad de San Pedro ad Vincula el día primero de agosto. Porque en este día ciertamente, como se dice en las historias romanas, el mismo papa guardó las cadenas de San Pedro, que mucho antes habían sido llevadas de Jerusalén a Roma por la emperatriz Eudoxia, en la basílica del propio santo, tras haberlas rociado con agua bendita y óleo santo, y ordenó celebrar en honor de San Pedro y en sustitución de ellas las solemnidades que, según su costumbre, celebraban antes los gentiles en honor de César Augusto, porque el mismo César había vencido en las calendas del mes sextil , es decir, el 1º de agosto, a Antonio y Cleopatra mordida por el áspid. Asimismo, en tal día la hija de cierto príncipe romano llamado Quirino, por consejo del referido Papa, que estaba encarcelado por el mismo Quirinio, besó las cadenas de San Pedro y se curó de la grave enfermedad que padecía; y el santo papa salió de la cárcel, dándole satisfacciones el mismo Quirino. Finalmente, Beda el Venerable, elocuente doctor de la Santa Iglesia, corroboró que la muerte de Santiago debe celebrarse en dicho día, al escribir y decir en su Martirologio:

Julio se alegra llevando en las dos veces cuartas calendas a Santiago el hermano de Juan con su fiesta obligada.

Así, pues, padeció martirio el día 25 de marzo, el 25 de julio fue llevado desde Iria a Compostela y fue sepultado el 30 de diciembre. Porque la obra de su sepulcro duró desde el mes de agosto hasta el de diciembre.


Tablas de Manuel Ximenes - Traslado de cuerpo del Apóstol Santiago - Museo del Prado

      Con razón, pues, la Santa Iglesia acostumbró a celebrar en los citados días las solemnidades de la muerte de Santiago y de San Pedro ad Vincula, pues si celebrase estas fiestas alrededor de Pascua, los establecidos oficios pascuales o cuaresmales del día que coincidieran aquellas solemnidades se abandonarían sin razón. Muchas veces la Anunciación de la bienaventurada Virgen María, que debe celebrarse el día veinticinco de marzo, cayó entre el Domingo de Ramos y Pascua o en la semana de Resurrección y no pudo en modo alguno celebrarse del todo.


Oración al Santo Apóstol Santiago

Apóstol Santiago,
en el Año de la Fe, defiende, fortalece
e ilumina la fe que nos transmitió
en España tu predicación
y el testimonio de tu martirio.

Desde el cielo y desde tu sepulcro
martirial de Compostela
ilumina nuestros corazones ciegos,
robustece nuestras voluntades débiles
y anima nuestra desesperanza.

Santo Patrono vela por España
y sus naciones hermanas.

Amén


Ultreia et Suseia

Santiago Matamoros


23 de mayo
CONMEMORACIÓN
DE LA APARICIÓN
DE SANTIAGO APÓSTOL

      En un día como hoy del año 844, se produjo supuestamente una batalla legendaria en el denominado Campo de la Matanza, en las cercanías de Clavijo (La Rioja). Fue dirigida por el rey Ramiro I de Asturias contra los musulmanes.


La Batalla de Clavijo

      Una de las más célebres batallas de la Reconquista, mítica por la victoria de las tropas cristiana sobre las musulmanas gracias a la intervención milagrosa del apóstol Santiago.
Los historiadores afirman que la batalla pudo acontecer ante la negativa de Ramiro I de someterse al tributo de las cien doncellas, que consistía en un tributo de cincuenta hidalgas y cincuenta plebeyas, hacia el Emirato de Córdoba.


La Leyenda

      Todo estaba perdido para las tropas de Ramiro, que ya veían como los musulmanes les vencerían muy pronto. Pero una noche, en sus sueños, se presentó ante Ramiro el apóstol Santiago, animándole para no rendirse y seguir en combate. Según cuenta la leyenda, al día siguiente se presentó el apóstol en medio de la batalla. En los cielos se pudo ver una cruz roja en forma de espada y los musulmanes fueron derrotados al grito de Que Dios nos ayude y Santiago. La leyenda cuenta que el mismo Santiago descendió de los cielos para entrar a formar parte de la batalla. Desde la batalla de Clavijo, a Santiago se le conoció también bajo el nombre de Santiago “Matamoros”.


Ultreia et Suseia

La concha peregrina


LA CONCHA PEREGRINA
Una mano abierta al mundo

      El aspecto del peregrino ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, desde la larga capucha, con una bolsa de piel sin ataduras, sandalias, bordón y calabaza, a atuendos deportivos donde los materiales sintéticos son los predominantes. La peregrinación a Santiago de Compostela ha cambiado mucho desde entonces, algunos defienden que ha progresado, otros que ha sucumbido a las exigencias de una sociedad cada vez más alejada de los valores cristianos y sus tradiciones.

Sea cual sea el sentido que se le quiera dar a la evolución de la Peregrinación a Santiago de Compostela, esta sin lugar a dudas está más viva que nunca, los caminos son frecuentados por cientos de miles de almas peregrinas cada año.

Naturalmente la motivación que empuja a muchas personas al Camino de Santiago no es únicamente religiosos o espirituales, las hay de todo tipo, deportivos, culturales, una forma de descubrimiento interior o simple y llanamente, por turismo, pero en el fondo pienso que todas ellas cumplen un mismo objetivo, LA BÚSQUEDA de la FELICIDAD.

Pero todo esto no es nuevo, no es algo surgido de una tendencia, de una "moda", en la Edad Media también era muy recorrido, como ahora no todos lo hacían motivados por sus sentimientos piadosos y amor hacia Dios, también por otros motivos. La mayoría hacían el camino por una promesa en un momento de desesperación o enfermedad, muchos otros al igual que ahora con la esperanza de superar una vida que no les gustaba. Tampoco faltaban los que saltaban al Camino para huir de algo, o aquellos aventureros ansiosos por conocer nuevas gentes y lejanos horizontes. Otros, los peores sin embargo no iban motu proprio, sino obligados. Si, obligados por una pena o castigo judicial.




      En la actualidad, todos utilizamos la concha de vieira en nuestro camino, la colgamos de nuestras mochilas desde el primer día, pero en la antigüedad no fue así. En aquel entonces la concha era tan solo portada por aquellos peregrinos que ya habían finalizado su peregrinación a Santiago de Compostela y que ya estaban de regreso a su lugar de procedencia.

Esta recibía el nombre de “Pecten Maximus” y simboliza la generosidad, una virtud que desde el momento en que había alcanzado el final del Camino, debería acompañarle el resto de sus días. En la concha de venera (vieira), se quiere ver una mano abierta, que simboliza la generosidad. Esta virtud también se alcanza hoy en día, ya que quién ha vivido la experiencia de ser peregrino a Santiago de Compostela nunca vuelve a ser el mismo, el CAMINO les cambió para siempre.

En aquel entonces fue tal la relevancia de esta concha en la peregrinación que hasta el mismo molusco terminó llamándose "vieira" por el razonable parecido entre la palabra venera y “vieiro” que significa camino en gallego.

Hay que remontarse hasta el «Códice Calixtino» la primera "guía" para peregrinos, donde se registra el significado de las conchas de vieira y por qué los peregrinos las llevaban en sus capas para mayor gloria del apóstol.




      P
or lo mismo que los peregrinos que vienen de Jerusalén traen las palmas, así los que regresan del santuario de Santiago traen las conchas.

Pues bien, la palma significa el triunfo, la concha significa las obras buenas. Pues hay unos mariscos en el mar próximo a Santiago, a los que el vulgo llama vieiras, que tienen dos corazas, una por cada lado, entre las cuales, como entre dos tejuelas, se oculta un molusco parecido a una ostra. Tales conchas están labradas como los dedos de la mano y las llaman los provenzales nidulas y los franceses crusillas, y al regresar los peregrinos del santuario de Santiago las prenden en las capas para gloria del Apóstol, y en recuerdo de él y señal de tan largo viaje, las traen a su morada con gran regocijo. La especie de corazas con que el marisco se defiende, significan los dos preceptos de la caridad, con que quien debidamente los lleva debe defenderse, esto es: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo.

Se cuenta que siempre que la melodía de la caracola de Santiago, que suelen llevar consigo los peregrinos, resuena en los oídos de las gentes, se aumenta en ellas la devoción de la fe, se rechazan lejos todas las insidias del enemigo; el fragor de las granizadas, la agitación de las borrascas, el ímpetu de las tempestades se suaviza en truenos de fiesta; los soplos de los vientos se contienen saludable y moderadamente; las fuerzas del aire se abaten.


/ Moralejo, S., C. Torres, y J. Feo. Liber Sancti Jacobi; Codex Calixtinus.
Santiago de Compostela, 1951. Pp. 205-206 and???

Ultreia et Suseia

Ultreia et Suseia


ULTREIA ET SUSEIA

¿De dónde nos viene esta palabra?
¿Qué querían decir con ello?
¿Por qué se utilizaba y, por quién...?

      La palabra Ultreia (también escrita como Ultrella o Ultreya ), aún se sigue utilizando hoy en día por los peregrinos del Camino de Santiago.

Su raíz es latina está formada por dos palabras, ultra (más) y eia (allá).

Su significado no era otro que el de darse ánimo entre peregrinos, una complicidad hermanada desde el más profundo sentimiento peregrino

Vamos más allá,
sigue adelante

      Cuando un peregrino se encontraba en el Camino con otro, fuese amigo o desconocido el primero saluda exclamando:

Ultreia (más allá) el otro correspondía al saludo et Suseia (más arriba).

Más allá... y más arriba.
Más allá de lo que pesa.
Más arriba de lo que oscurece.

      Es un saludo antiguo, pero sigue siendo una llamada actual: no te detengas, no te conformes, no te quedes en lo inmediato.

Que cada paso te lleve un poco más lejos de tus miedos y un poco más cerca de tu verdad.

Seguimos, compañero.
Siempre hacia adelante.

Ultreia et Suseia

La flecha amarilla


LA FLECHA AMARILLA

      La flecha amarilla es una señal humilde, sin adornos ni pretensiones. Un trazo sencillo de pintura, tan modesto como el peregrino que la dibuja y aquel que, confiado, la sigue.

Aparece en los lugares más inesperados: en un mojón desgastado, en un muro de piedra, sobre un tronco, en el asfalto o en la esquina de un poste. Siempre la misma: una simple flecha amarilla, nacida de la generosidad y pintada con el cariño de una mano amiga, la de un peregrino anónimo que quiso guiar a otros.

En momentos de duda, saldrá a tu encuentro como fiel compañera. La echarás de menos cuando no aparezca; y cuando la veas de nuevo, sentirás su compañía en la soledad del Camino. Esa flecha fue pintada para ti, para animarte en los instantes de cansancio, para recordarte:

"un poco más, ya casi estás"

      A menudo, caminamos tan sumidos en pensamientos que parece que flotamos sobre la senda. De pronto, al regresar a la realidad, surge la pregunta: ¿cuándo vi por última vez una flecha amarilla? Entonces la inquietud asoma: ¿me habré desviado?

Cuando la señal parece haber desaparecido, el corazón se agita. Pero la flecha también nos enseña paciencia. Hay que detenerse, recordar el último lugar donde la vimos, volver atrás si es necesario, y reencontrarla. Solo entonces recobramos la certeza de andar por el buen camino. Un pequeño descuido pudo apartarnos, pero la flecha siempre está ahí, esperando a que retomemos la senda.

Y cada vez que la encuentres de nuevo, mírala también como un signo interior. Ella recuerda que las verdaderas guías de la vida suelen ser humildes, discretas, y que basta un trazo sencillo para señalar el rumbo. La flecha te susurra:

No estás perdido,
sigue adelante, todo va bien.


El origen de la flecha amarilla

      Todo en la vida tiene un porqué, un principio, un precursor. Para conocer la primera flecha amarilla hay que remontarse al siglo pasado, a 1984, mucho antes de que el Camino de Santiago se convirtiese en la ruta que hoy todos conocemos y que ha alcanzado tanta fama.

En aquellos años, en Galicia, había un sacerdote llamado Elías Valiña Sampedro. La rectoral de su parroquia estaba en muy mal estado y hacía las veces de hospedería para peregrinos. Don Elías disfrutaba recibiendo a quienes llegaban a su puerta y escuchando sus historias. Su interés y dedicación lo convirtieron en el primer estudioso serio de las rutas jacobeas, no solo como pilares de la fe, sino también como símbolos de unidad en Europa.

Los peregrinos eran pocos, pero a veces la hospedería se quedaba pequeña. Entonces, el padre Elías acondicionaba algunas pallozas con paja en el suelo para poder alojar a más gente. Por aquel entonces, cualquier refugio, por humilde que fuera, era un regalo del cielo para quienes caminaban.

Al asumir la parroquia de O Cebreiro, se propuso restaurar la iglesia, la hospedería y todo el poblado, que en aquellos tiempos estaba en peligro de desaparecer. Los peregrinos que compartían mesa con él solían quejarse de lo fácil que era perderse en el Camino, desperdiciando jornadas enteras. Don Elías decidió poner fin a ese problema señalizando los senderos originales de las rutas jacobeas, entonces prácticamente olvidados.

A principios de los años ochenta, cuando comenzaban a llegar las carreteras a Galicia, el padre Elías pidió ayuda a las empresas constructoras. Estas le cedieron restos de pintura amarilla sobrante de las obras. Con un firme propósito de mejorar la señalización del Camino, cargó los botes en su viejo “Dos Caballos” y se dedicó a marcar la ruta con flechas amarillas.

Recorrió incontables veces los más de 800 kilómetros que separan Finisterre de los Pirineos, y también trabajó en los caminos de Francia. Los peregrinos podían verlo transportando los botes, pintando flechas, y poco a poco, más voluntarios se unieron a su causa. Cada trazo amarillo que dejaba era un gesto de cuidado y compañía, un hilo que conectaba el pasado con cada paso del presente.



Don Elías Valiña y la herencia
de la flecha amarilla

      Durante años, Don Elías Valiña dedicó su vida al Camino. Fue precursor de muchas asociaciones de amigos del Camino, hoy fundamentales en la conservación de la flecha amarilla.

En 1982, fue comisionado por la Secretaría de Turismo para redactar El Camino de Santiago. Guía del peregrino. Desde entonces, el “Cura do Cebreiro” continuó perfeccionando guías y mapas, con la intención de ofrecer al peregrino herramientas que hicieran su caminar más seguro y pleno. Su obra más difundida fue la edición publicada por Everest en 1985, y trabajó sin descanso hasta sus últimos días. La cartografía complementaria a la guía la concluyó en la primavera de 1989, falleciendo en diciembre de ese mismo año, a los 60 años, dejando un legado imborrable.

Poco a poco, las flechas amarillas se han convertido en un emblema indiscutible del Camino de Santiago, símbolo de guía, cuidado y compañía, todo gracias al esfuerzo infatigable y al amor profundo de Don Elías por el Camino.

Peregrino, cada vez que te sientas perdido y una flecha amarilla te devuelva la sonrisa, detente un momento. Eleva la mirada, respira hondo y recuerda que tras aquel simple trazo hay manos, corazón y alma que caminan contigo desde hace décadas. Que tu gratitud silenciosa se una a la memoria de Don Elías, el curita de O Cebreiro, y que cada flecha te inspire a seguir adelante, confiando en que nunca estás solo en tu camino.



Ultreia et Suseia