ante tu imagen de peregrino,
Somos unos peregrinos en búsqueda;
Aquí y ahora queremos reafirmar
Gloriosísimo Santiago el Mayor,
Santo Apóstol de Jesucristo,
amigo fiel y testigo de su gloria:
Tú que escuchaste la llamada del Señor
y dejaste atrás cuanto te retenía,
enséñanos a responder con generosidad
cuando Dios nos invite a caminar
por senderos que todavía desconocemos.
Tú que acompañaste a Jesús
en los momentos de alegría y de dolor,
ayúdanos a permanecer junto a Él
en los días luminosos
y en las noches de nuestra vida.
Tú que entregaste tu corazón
a la predicación del Evangelio
y sellaste tu fe con el martirio,
alcánzanos la fortaleza
para vivir con humildad,
servir con amor
y perseverar hasta el final.
¡Ruega por nosotros,
Santo Apóstol Santiago!
Compañero de quienes caminan,
guía de los que buscan,
consuelo de los que sufren:
Mira con bondad nuestras vidas.
Conoces nuestras alegrías y nuestras heridas,
nuestros temores y nuestras esperanzas,
aquello que mostramos al mundo
y aquello que guardamos en silencio.
Intercede por nosotros ante el Señor.
Alcanza para nuestros corazones
la paz que no siempre sabemos encontrar,
la claridad cuando nos falte el rumbo
y la esperanza cuando el cansancio
nos haga olvidar la belleza del camino.
Protégeme de todo aquello
que pueda apartarme del bien.
Líbrame de la envidia, del rencor
y de las sombras que oscurecen el alma.
Enséñame a caminar sin queja,
a agradecer lo que recibo
y a ofrecer mi mano
a quien necesite compañía.
Te presento humildemente mi súplica:
(Hacer la petición).
Si lo que pido es para mi bien
y conforme a la voluntad de Dios,
concédeme tu intercesión
y ayúdame a recibir su respuesta
con fe, serenidad y confianza.
Santo Apóstol Santiago,
hoy me arrodillo ante ti
para encomendarte a todos los peregrinos
que recorren tus caminos.
A quienes parten llenos de ilusión,
a quienes caminan con el corazón herido,
a quienes buscan respuestas
y a quienes simplemente necesitan
volver a encontrarse consigo mismos.
Camina junto a ellos, Santiago.
Sé su compañía en la soledad,
su fortaleza en el cansancio
y su serenidad en las dificultades.
Cuando el sol sea intenso,
dales sombra y descanso.
Cuando la sed les venza,
pon en su camino agua y manos generosas.
Cuando no sepan hacia dónde dirigirse,
ilumina sus pasos
y ayúdales a encontrar el rumbo.
Cuando la tristeza les visite,
recuérdales que ningún camino
se recorre completamente a solas.
Que siempre haya una palabra amiga,
una puerta abierta
y un corazón dispuesto a acoger.
Enséñales a caminar con humildad,
a respetar la tierra que pisan,
a cuidar de quienes comparten su sendero
y a descubrir que el mayor tesoro del Camino
no siempre se encuentra en sus piedras,
sino en las personas
que Dios pone a nuestro lado.
Santo Apóstol Santiago,
te encomiendo también
a quienes caminaron por tus senderos
y ya no se encuentran entre nosotros.
Tú que conoces la esperanza
de quienes ponen su vida en manos de Dios,
acoge a nuestros hermanos peregrinos
que dejaron sus huellas en este mundo.
Dales descanso en la casa del Padre.
Que la luz eterna ilumine sus rostros
y que la paz que aquí buscamos caminando
sea ya su morada definitiva.
Consuela a quienes los recuerdan
y enséñanos a vivir su ausencia
no solamente con tristeza,
sino también con gratitud
por el amor que nos dejaron.
Y cuando llegue nuestra hora,
acompáñanos en el último tramo,
toma nuestra mano
y condúcenos hacia la luz
de Jesucristo, nuestro Señor.
Por Él, con Él y en Él,
a quien sea la gloria
por los siglos de los siglos.
Amén.
Rezad el Credo y la Salve,
pidiendo con fe y humildad
la intercesión del glorioso
Santiago Apóstol el Mayor.