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CAMINO, LATIDO Y POESÍA



ANDAR, ANDAR

Andar, andar,
libre, sin tiempo,
por sendas que abrazan
nuestros pasos serenos;
serenos y tranquilos,
pasando en silencio,
acariciando el aire,
besando los cielos.

Andar, andar,
por paisajes llenos
de jaras y encinas,
de tomillo y espliego.
¡Cuánto olores,
colores y destellos,
cuánta miel
en estos senderos!

Andar, andar
junto al viento
y en la alta peña
levantar el vuelo;
navegar horizontes
cruzando pueblos,
germinando amores
en cada puerto.

Andar, andar
y en el encinar espeso
recostarme y dormir
en un tronco vejo;
en un vejo tronco
de siglos plenos,
¡cuántos pasos
sus raíces sintieron!

Andar, andar
con pasos sueltos,
haciendo caminos,
caminos nuevos;
sembrando huellas
que se harán versos
poemas y canciones
arropados en heno.

Andar, andar
bajo alados techos:
águilas, cigüeñas,
halcones, vencejos, …
solitario y feliz,
sin más compañero
que la libertad
de un alegre jilguero.

Andar, andar
que andar quiero
por anchos campos,
por pasos estrechos
y en los ríos
de cauces repletos,
sentirme en su corriente
mecido y ligero.

Andar, andar
y otear a los lejos
campesinos ordeñando
mareas de viñedos,
que curarán su zumo
el roble y el tiempo
en divino néctar
de caldos añejos.

Andar, andar
viendo los tiernos
brotes del nogal
y de los almendros,
creciendo la sombra
del regado huerto,
ofreciendo al mundo
sus floridos senos.

Andar, andar
de prisas exento,
que semillas han sido
los frutales que vemos
y qué lento maduran
los frutos que luego
sacian la sed
del caminante sediento.

Andar, andar
que, gracias a inviernos,
ruda inclemencia
de caminos ciegos,
vendrán tras el frío
paisajes bellos,
vistiendo las huellas
de vistosos floreros.

Andar, andar
que soy el viajero
que va en su pasar
en paz y sosiego;
respirando feliz,
con paso contento
bañando en sol,
nadando en luceros.

Andar, andar
y en cada trecho
saludar a la vida
que está amaneciendo.
En cada espiga,
en cada arroyuelo,
rebosa la savia
que mana en secreto.

Andar, andar
con pies polvorientos,
arcilla del camino
que amasan mis dedos;
modelando huellas
mi pobre cuerpo
esculpido en tierra
y regado en sueños.



“ANDAR, ANDAR…”
(Del librito inédito: "Andaremos caminos en Primavera")

Diego M. Muñoz Hidalgo
Historiador, escritor y artista


Cofundador de:
- Amigos de la Vía de la Plata-Camino Mozárabe de Santiago -
- Plataforma Ibérica por los Caminos Públicos -
- Plataforma Ciudadana Refinería No -
- Plataforma en Defensa de la Sierra de Alconera-La Lapa -
- Socio de la Asociación de Escritores Extremeños -

Su labor se ha centrado en la recuperación, defensa y promoción del Patrimonio Cultural y Natural de la Vía de la Plata. Como Historiador ha publicado múltiples artículos.
Sobre el Camino-Vía de la Plata ha sido, durante más de 20 años, uno de los artífices de su estudio, localización, señalización y promoción. Como Escritor de divulgación, y en relación con la Vía de la Plata y sus potencialidades culturales, naturales y turísticas, ha impartido varios Cursos (Universidad de Salamanca, Diputación de Salamanca, Sevilla...). Como ponente y conferenciante ha participado en diversos congresos y jornadas. Algunos de sus reportajes periodísticos han sido presentados en distintitos medios de prensa, radio y televisión, así como en la FITUR (Feria Internacional de Turismo, en Madrid). Coautor de la "GUÍA DEL CAMINO MOZÁRABE DE SANTIAGO, VÍA DE LA PLATA": http://www.viaplata.org/ Autor del poemario ilustrado con dibujos: "DEL HOMBRE Y SUS RUINAS. UN VIAJE POÉTICO, DE MAR A MAR, POR LA VÍA DE LA PLATA". Coautor también de los libros:
"48 horas en Zafra", y " La refinería petrolera en Extremadura"

"Andemos caminos, abramos caminos..." / Diego M. Hidalgo



Ultreia et Suseia

HABITANDO SILENCIOS



HABITANDO SILENCIOS


El peregrino no camina, se entrega.
Avanza con pasos de alma,
sin rima, sin tiempo, sin nombre,
dejando caer los velos del mundo,
exorcizando culpas,
habitando silencios.

Cruza linderos que no sanan,
tierra sagrada bajo sus pies desnudos,
donde cada grano de polvo
guarda una oración antigua.
Purifica nudos que venían de lejos,
rompe las alambradas del miedo,
y deja volar gorriones
que eran sus propios pensamientos.

Paso tras paso,
en una danza sagrada,
sigue la luz de una estrella oculta,
la guía sin forma,
la presencia que no se ve…
pero siempre está.

Siempre más allá,
siempre más arriba,
donde el nombre ya no importa,
solo el encuentro:
Santiago.


Ultreia et Suseia

LORCA Y EL CAMINO



SANTIAGO BALADA INGENUA


Esta noche ha pasado Santiago
su camino de luz en el cielo.
Lo comentan los niños jugando
con el agua de un cauce sereno.

¿Dónde va el peregrino celeste
por el claro infinito sendero?
Va a la aurora que brilla en el fondo
en caballo blanco como el hielo.

¡Niños chicos, cantad en el prado
horadando con risas al viento!

Dice un hombre que ha visto a Santiago
en tropel con doscientos guerreros;
iban todos cubiertos de luces,
con guirnaldas de verdes luceros,
y el caballo que monta Santiago
era un astro de brillos intensos.

Dice el hombre que cuenta la historia
que en la noche dormida se oyeron
tremolar plateado de alas
que en sus ondas llevóse el silencio.

¿Qué sería que el río paróse?
Eran ángeles los caballeros.

¡Niños chicos, cantad en el prado.
horadando con risas al viento!

Es la noche de luna menguante.
¡Escuchad! ¿Qué se siente en el cielo,
que los grillos refuerzan sus cuerdas
y dan voces los perros vegueros?

Madre abuela, ¿cuál es el camino,
madre abuela, que yo no lo veo?

Mira bien y verás una cinta
de polvillo harinoso y espeso,
un borrón que parece de plata
o de nácar. ¿Lo ves?
Ya lo veo.

Madre abuela. ¿Dónde está Santiago?
Por allí marcha con su cortejo,
la cabeza llena de plumajes
y de perlas muy finas el cuerpo,
con la luna rendida a sus plantas,
con el sol escondido en el pecho.

Esta noche en la vega se escuchan
los relatos brumosos del cuento.

¡Niños chicos, cantad en el prado,
horadando con risas al viento!

Una vieja que vive muy pobre
en la parte más alta del pueblo,
que posee una rueca inservible,
una virgen y dos gatos negros,
mientras hace la ruda calceta
con sus secos y temblones dedos,
rodeada de buenas comadres
y de sucios chiquillos traviesos,
en la paz de la noche tranquila,
con las sierras perdidas en negro,
va contando con ritmos tardíos
la visión que ella tuvo en sus tiempos.

Ella vio en una noche lejana
como ésta, sin ruidos ni vientos,
el apóstol Santiago en persona,
peregrino en la tierra del cielo.

Y comadre, ¿cómo iba vestido?
le preguntan dos voces a un tiempo.

Con bordón de esmeraldas y perlas
y una túnica de terciopelo.

Cuando hubo pasado la puerta,
mis palomas sus alas tendieron,
y mi perro, que estaba dormido,
fue tras él sus pisadas lamiendo.
Era dulce el Apóstol divino,
más aún que la luna de enero.
A su paso dejó por la senda
un olor de azucena y de incienso.

Y comadre, ¿no le dijo nada?
la preguntan dos voces a un tiempo.

Al pasar me miró sonriente
y una estrella dejóme aquí dentro.

¿Dónde tienes guardada esa estrella?
la pregunta un chiquillo travieso.

¿Se ha apagado, dijéronle otros,
como cosa de un encantamiento?

No, hijos míos, la estrella relumbra,
que en el alma clavada la llevo.

¿Cómo son las estrellas aquí?
Hijo mío, igual que en el cielo.

Siga, siga la vieja comadre.
¿Dónde iba el glorioso viajero?

Se perdió por aquellas montañas
con mis blancas palomas y el perro.
Pero llena dejome la casa
de rosales y de jazmineros,
y las uvas verdes en la parra
maduraron, y mi troje lleno
encontré la siguiente mañana.
Todo obra del Apóstol bueno.

¡Grande suerte que tuvo, comadre!
sermonean dos voces a un tiempo.

Los chiquillos están ya dormidos
y los campos en hondo silencio.

¡Niños chicos, pensad en Santiago
por los turbios caminos del sueño!

¡Noche clara, finales de julio!
¡Ha pasado Santiago en el cielo!

La tristeza que tiene mi alma,
por el blanco camino la dejo,
para ver si la encuentran los niños
y en el agua la vayan hundiendo,
para ver si en la noche estrellada
a muy lejos la llevan los vientos.


/ Federico García Lorca

Santiago (libro de poemas, 1921)
Balada ingenua, 25 de julio de 1928
(Fuente Vaqueros, Granada)



Ultreia et Suseia