La etapa de hoy nos invita a contemplar la transición del paisaje extremeño hacia la belleza montañosa salmantina, con ríos, castaños, robles y encinas acompañando nuestros pasos. Cada puente, cada miliario, cada ermita se convierte en una pequeña ventana al pasado, recordándonos que el Camino es también un viaje hacia la introspección y la armonía con la naturaleza.
La etapa de hoy, aunque corta en kilómetros, presenta un considerable desnivel. Sin embargo, por carretera la subida apenas se hace notar. Nos esperan unos 10 km de asfalto que nos llevarán cómodamente hasta Baños de Montemayor.
En los primeros 2 km pasamos junto a un área de servicio, la del Hotel Roma. Frente a él, a la derecha, parte la carretera que lleva a Hervás, villa de gran interés histórico y patrimonial, situada a unos 5 km fuera de ruta.
Poco después cruzamos dos puentes: el primero, probablemente de origen romano, es el Puente de Romanillos, sobre la garganta de San Andrés; el segundo, el Puente de las Doncellas, salva el cauce del río Ambroz. Más adelante, a mano derecha, encontramos el Aula de la Naturaleza El Salugral.
Tres kilómetros después alcanzamos el Camping Las Cañadas (km 5,2). El ascenso, por ahora, es suave; caminar por el asfalto resulta cómodo, y el paisaje, cada vez más cercano a la montaña, empieza a regalarnos un amanecer distinto, con el sol tímido asomando entre las cumbres.
La ermita del Santo Cristo del Humilladero y su crucero nos da la bienvenida a Baños de Montemayor, según la fecha grabada en la espadaña de la ermita, esta se terminaría de construir en 1711 y se edificó enfrente de la cruz de término que, como es habitual, se situaba a la entrada del pueblo.
Última localidad cacereña antes de adentrarnos en Castilla y León, Baños de Montemayor se asienta en pleno Valle del Ambroz y es conocida desde tiempos romanos por sus aguas termales. El núcleo se desarrolló junto a la antigua calzada romana de la Vía de la Plata, que lo atraviesa, y que ha marcado profundamente su historia y su fisonomía. Su origen se remonta a época romana, cuando aquí se levantaron unas termas que hoy siguen activas y que son uno de los principales atractivos de la villa. A lo largo de los siglos, Baños ha sido lugar de paso y descanso para comerciantes, viajeros y peregrinos, lo que explica su importante patrimonio histórico y su hospitalidad tradicional.
Pasear por sus calles es caminar por una historia que puedes tocar. Caserones del siglo XVII y XVIII, casas blasonadas y calles que conservan sus típicas galerías o balcones de madera. La arquitectura de entramado de madera y adobe deja paso a la piedra y la mampostería en otras, los dinteles con grabados y las fechas de construcción que revelan los desastres de la Guerra de Independencia. Muchas de sus casas son posteriores a 1811 y revelan que fueron destruidas, quemadas y reconstruidas en ese periodo.
Esta localidad, frontera con Castilla, posee una reconocida industria artesanal del mimbre y del trabajo de la madera de castaño, tradición característica de los pueblos del Valle del Ambroz. La preparación de la madera se realiza con gran esmero, logrando un producto de alta calidad. Actualmente, hay seis cesterías abiertas al público, y la artesanía de la cerámica también ocupa un lugar destacado. En muchas de sus tiendas es posible encontrar el tan buscado bordón del peregrino, elaborado artesanalmente con madera de avellano o castaño, resistente y de bello aspecto.
Entre los lugares emblemáticos de la localidad se encuentra la casa de los padres de Santa Rosa de Lima, donde todavía habitan descendientes de aquella familia. Isabel Flores de Oliva (1586-1617), más conocida como Santa Rosa de Lima, fue hija de Gaspar Flores, natural de Baños de Montemayor, quien, tras servir como soldado en diversas tierras de América, se estableció en Lima. Santa Rosa es la primera santa de América y patrona del Perú, del Nuevo Mundo y de Filipinas. Su canonización, apenas 54 años después de su muerte, refleja la profunda devoción que despertó.
Baños de Montemayor cuenta además con un magnífico albergue para peregrinos, ubicado en una casa tradicional cuidadosamente restaurada. En su interior alberga el Centro de Interpretación General de la Vía de la Plata por Extremadura, un espacio que nos permite comprender mejor la historia y singularidad de esta ruta milenaria.
La iglesia principal de la localidad, Santa María de la Asunción (km 9,7 ), nos recibe con su arquitectura tradicional y elementos históricos que evocan la importancia de la villa en la región. Un breve momento de recogimiento y contemplación antes de continuar nuestro camino.























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