Cuando ante ti se abran muchos caminos
y no sepas cuál recorrer,
no te metas en uno cualquiera al azar:
siéntate y aguarda.
Respira con la confiada profundidad
con qué respiraste el día en que viniste al mundo,
sin permitir que nada te distraiga:
aguarda y aguarda más aún.
Quédate quieto,
en silencio y escucha a tú corazón...
cuando te hable,
levántate y ve donde él te lleve...
/ Susanna Tamaro

No hay comentarios:
Publicar un comentario